Volver a vivir: la conmovedora historia de Fiorella Piazza

La jugadora regresó a las canchas tras una grave enfermedad.

27 Ago 2017

Era un sábado de hockey como cualquier otro. Fiorella Piazza, jugadora de la Primera división de Sitravi-Tucumán TK, corría feliz tras la bocha. Al terminar el juego y salir de la cancha ocurrió lo inesperado. “Fio” comenzó a escupir sangre. Le avisó a su mamá e inmediatamente la llevó a que le realizaran una tomografía y unas placas. Descubrieron una mancha en uno de sus pulmones. “Tiene un secuestro pulmonar” (le informó la doctora). Debían operarla y hacerle una toracotomía, para abrir la pared torácica. La operación se realizó el 13 de octubre pasado para extirparle medio pulmón. La cirugía comenzó a las 17 y terminó a la una de la madrugada del día siguiente.

Días después, los doctores le dieron el alta porque Fiorella necesitaba caminar para que su pulmón se expandiera. Al segundo día de estar en casa y con un drenaje se sintió mal. Tenía 42 grados de fiebre. Fue internada en el hospital Centro de Salud. Allí la operan para sacarle el líquido de la pleura y contrae un virus hospitalario. Su salud empeoró. Su familia decidió trasladarla otra vez al sanatorio Rivadavia en donde ingresa a terapia intensiva muy grave. Los riñones no le funcionaban y tenía una grave neumonía. Todos sus parámetros estaban mal. Sus probabilidades de vida eran muy pocas. Fiorella luchó y aunque su salud mostró mejoraría, su vida aún seguía en riesgo. La familia estaba destrozada. Nancy, su mamá, disimula con maquillaje la preocupación en su rostro para que su hija no viera como sufría. “‘Fio’ ¡vamos que vos podés, vos sos fuerte!”, le decía su mamá y Fiorella respondió: “lo único que te pido, mamá, si yo me llegara a ir es que consigas la cancha de hockey para mi club”. Sus deseos se hicieron realidad. Gracias a los contactos que hizo su madre, el club de Fiorella ya tiene su predio en Lomas de Tafí.

Todos los días su familia rogaba a su lado por su recuperación y las cadenas de oraciones navegaban por las redes sociales, de la gente del hockey, amigos y familiares. Fueron muchos los que pidieron por su mejoría. Las redes sociales explotaron como bombas de aliento hacia la jugadora de Sitravi-Tucumán TK, porque sabían que ella estaba jugando el partido más difícil de su vida. Las Leonas le mandaron un video con mensajes. Para esa fecha, en nuestra provincia se encontraba María José Granatto (integrante de Las Leonas), viendo a su hermana jugar el Campeonato Argentino y fue a visitarla al sanatorio. Todos rezaban por ella.

¿Un milagro?

Un día, a las tres de la madrugada, Fiorella despertó se sacó el respirador y pidió tomar agua. Uno de los enfermeros salió de la sala y le dijo sorprendido a su mamá que ella estaba bien y que no lo podían creer. Allí comenzó Fiorella con su restablecimiento, aunque aún falta mucho para que esa recuperación sea plena. Pasaron ocho meses y algo más desde aquel fatídico día hasta que Fiorella volvió a correr tras la bocha. “Es una felicidad enorme e inexplicable que haya podido volver a jugar”, señaló la jugadora de 19 años.

Palabras de aliento

La protagonista de esta historia integra la Primera división que hace unos días se coronó campeona de la Zona Promocional. “Otra gran satisfacción para mí fue volver a jugar con mis compañeras y salir campeonas. Siempre tuve la sensación de que no me iba a recuperar. Pero las palabras de aliento de la gente y de mi familia me ayudaron mucho y me dieron fuerzas para no bajar los brazos y seguir adelante. Mi deseo es recuperarme a pleno para seguir ascendiendo con mi equipo”, le contó a LG Deportiva.

Fiorella está haciendo un tratamiento para su cura total y como parte de ese tratamiento debe practicar natación. Aún no pudo hacerlo porque el costo de una pileta climatizada no puede ser afrontado por su familia. Sin embargo, a Fiorella le llegó la buena noticia: Central Córdoba le abrirá sus puertas en forma desinteresada para que ella siga con su tratamiento en las instalaciones del club.

Fiorella Piazza no sólo entró de nuevo a una cancha de hockey. “Fio” volvió a vivir.

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