29 Abril 2004 Seguir en 
El comisario inspector Roberto Palavecino recuperó ayer la libertad, mientras que se espera que hoy la jueza Emma Lidia de Nucci resuelva si les dicta la prisión preventiva al oficial Hugo Angel Leguizamón, el sargento Juan Carlos "Coquero" Díaz y el cabo Alfredo Federico Sánchez, acusado por la muerte del puestero Alberto El Khalil.
Palavecino, quien sigue en disponibilidad en la fuerza, estaba acusado de no haber evitado que El Khalil fuera supuestamente golpeado por los otros policías, y de no haber impedido una detención arbitraria de la víctima. Es un delito excarcelable, que apunta a su responsabilidad como jefe de la seccional 11ª, donde ocurrió el hecho. A pesar de que estaba en la comisaría, no se le hizo una imputación directa porque no vio ni participó en la detención o en la supuesta golpiza.
Pero la situación de Leguizamón, Díaz y Sánchez es distinta porque algunos testigos aseguraron que ellos habían detenido al hombre de 60 años y lo habrían golpeado.
La autopsia indica que El Khalil recibió al menos cinco golpes en la cara y en la cabeza, los que le habrían causado el accidente cerebrovascular que lo llevó a la muerte. Eso ocurrió en la madrugada del 26 de marzo, cuando El Khalil fue detenido porque supuestamente conducía su camión sin carnet de manejo. El puestero regresaba de Jujuy con una carga de mandarinas para su puesto en el Mercofrut, acompañado por sus dos hijos varones y dos amigos de estos, quienes son los principales testigos del hecho.
Situación complicada
El fiscal subrogante Alejandro Noguera y el secretario Ernesto Baaclini solicitaron, entonces, que se les dicte la prisión preventiva al acusarlos de privación ilegítima de la libertad, apremios ilegales seguidos de muerte y tentativa de cohecho. Sobre esa acusación debe resolver hoy si los deja detenidos hasta que se realice el juicio.
De ser hallados culpables en el juicio oral, podrían ser condenados a prisión perpetua.
La fiscal subrogante Adriana Reinoso Cuello, quien reemplaza en el cargo a Noguera (son cargos de suplencia rotativos cada 30 días) no encontró elementos suficientes para hacer un planteo igual respecto de Palavecino, y por ello quedó en libertad.
Palavecino, quien sigue en disponibilidad en la fuerza, estaba acusado de no haber evitado que El Khalil fuera supuestamente golpeado por los otros policías, y de no haber impedido una detención arbitraria de la víctima. Es un delito excarcelable, que apunta a su responsabilidad como jefe de la seccional 11ª, donde ocurrió el hecho. A pesar de que estaba en la comisaría, no se le hizo una imputación directa porque no vio ni participó en la detención o en la supuesta golpiza.
Pero la situación de Leguizamón, Díaz y Sánchez es distinta porque algunos testigos aseguraron que ellos habían detenido al hombre de 60 años y lo habrían golpeado.
La autopsia indica que El Khalil recibió al menos cinco golpes en la cara y en la cabeza, los que le habrían causado el accidente cerebrovascular que lo llevó a la muerte. Eso ocurrió en la madrugada del 26 de marzo, cuando El Khalil fue detenido porque supuestamente conducía su camión sin carnet de manejo. El puestero regresaba de Jujuy con una carga de mandarinas para su puesto en el Mercofrut, acompañado por sus dos hijos varones y dos amigos de estos, quienes son los principales testigos del hecho.
Situación complicada
El fiscal subrogante Alejandro Noguera y el secretario Ernesto Baaclini solicitaron, entonces, que se les dicte la prisión preventiva al acusarlos de privación ilegítima de la libertad, apremios ilegales seguidos de muerte y tentativa de cohecho. Sobre esa acusación debe resolver hoy si los deja detenidos hasta que se realice el juicio.
De ser hallados culpables en el juicio oral, podrían ser condenados a prisión perpetua.
La fiscal subrogante Adriana Reinoso Cuello, quien reemplaza en el cargo a Noguera (son cargos de suplencia rotativos cada 30 días) no encontró elementos suficientes para hacer un planteo igual respecto de Palavecino, y por ello quedó en libertad.





