La historia de la ruta a San Javier: la construcción comenzó hace 80 años

La obra se realizó en varias etapas.

21 Ago 2017

Hace 80 años se abrían las propuestas para la construcción del camino a San Javier que iba a permitir acceder hasta la cima de la sierra, a la que en la actualidad llegamos en minutos y es parte clave en los circuitos turísticos de nuestra provincia. La idea ya por entonces, agosto de 1937, impulsaba la concreción de la obra y generaba gran interés en los sectores económicos, comerciales y del transporte. Según nuestra crónica “al comenzar la ceremonia se congregaron en el despacho del presidente de la Dirección de Vialidad los constructores proponentes, miembros del directorio de la repartición, funcionarios de la administración provincial y numerosas personas vinculadas a las actividades propias del turismo de Tucumán”. El acto fue encabezado por el ministro de hacienda, Miguel Frías en representación del Poder Ejecutivo. Además estaba el director de Vialidad, Roberto Robles Mendilaharzu; el director de obras públicas, Domingo Maurín entre otros funcionarios y representantes de las actividades comerciales y económicas.

En aquella oportunidad la propuesta ganadora correspondió a la presentada por Francisco Petrone que superaba el presupuesto oficial de 760.193,39 en un 2%. Las restantes ofertas, que fueron 6, iban desde el 4,31 % más hasta el 9,38. Asimismo trascendió que “una propuesta más baja que todas la presentó Assian Lundohol no fue aceptada por el directorio por haber vencido en demasía el término determinado para su presentación”.

El camino que se iba a construir uniría la “Cantina del Parque y Anta Muerta arrancando de la terminación del tramo anterior avenida Aconquija hasta Cantina del Parque y finaliza en las proximidades de la laguna de Anta Muerta y se indicaba que este desarrollo se salva una diferencia de nivel de 565,52 metros”.

Las característica técnicas impuestas en el pliego exigían que el camino tenga 4,20 metros de ancho a lo que se agregaban un sobreancho máximo en las curvas de 3 metros. Las pendientes de los tramos iban desde 1,5% hasta el 10%.

El pavimento

“El enripiado a emplear es con caja variable en ancho según los sobreanchos y con 0,20 metros de espesor usando piedra partida de la zona o ripio del Río Muerto”, destacaba el cronista sobre la superfice de tránsito.

Recordemos que hasta el año anterior, 1936, llegar hasta la zona era una aventura que se planeaba con tiempo debido al todavía complicado recorrido que había que hacer. Para promocionarlo el Centro Pro Turismo de Tucumán organizó en mayo una excursión. Consignaba la crónica de nuestro diario: “el grupo de reciente creación tiene el propósito principal de estudiar la forma más conveniente de atraer a nuestra provincia corrientes de turismo”. El relato continúa: “a las 8.30 horas partió de la plaza Independencia una caravana de 50 automóviles en los cuales viajaban el ministro de Gobierno, Norberto Antoni, el jefe de Policía, autoridades del centro, y personas de diversos sectores de nuestra ciudad. La caravana llegó a destino antes del mediodía y después de recorrer algunos puntos de San Javier se sirvió un almuerzo que alcanzó lúcidas proyecciones. La tarde la dedicaron a visitar el cerro y obtener vistas de sus bellezas panorámicas para regresar a nuestra ciudad en las últimas horas del día”. El cronista destacó que todos los visitantes volvieron gratamente complacidos del viaje realizado. Dos años después se inauguraba el tramo que “iba desde Bajo Hondo, antiguo camino del Perú y remata al pie de las primeras estribaciones del Aconquija. La crónica destacaba: escala la montaña en forma casi imperceptible, por la suavidad de la línea ascensional, así como las curvas que son espaciosas de unos 8 metros por seis en las rectas”. Unas pircas eran las defensa del camino contra la amenaza de derrumbes y resguardan el tráfico de los peligros de caídas en cunetas. Reconoce que la nueva traza cuenta con una menor pendiente y es menos exigente para el tránsito, y luego resalta: “desde las primeras alturas se domina un panorama espléndido, la ciudad lejana, apenas perceptible en su divisibilidad de calles y caseríos y hasta los ingenios azucareros”. Allí también se pone de relieve la construcción del recreo Aconquija que servirá de refugio y hasta sitio de reunión a los turistas.

Inauguración

De tal manera que un par de años más tarde, con la inauguración en mayo de 1938 del tramo licitado en agosto de 1937, llegar hasta la zona era más simple y la promoción de la zona creció con fuerza.

En aquella misma inauguración se habilitó la recordada primera confitería, que en la actualidad se encuentra totalmente destruida. El presente de la confitería, quizás fuera pronosticado por el cronista de aquel tiempo que indicaba “cuando se habilite el tercer tramo” que -cosa que ocurrió poco después- unirá ese lugar con Anta Muerta, lugar situado unos tres kilómetros al sud de la Puerta de San Javier, el turismo pasará de largo, hacia lo más alto de la montaña”. El acto inaugural fue encabezado por el gobernador Miguel Campero quien fue el animador para que todas estas obras fueran realizadas. Nuestro cronista destacó que “una atmósfera clara, un día brillante de luz y de sol, dieron a la campiña tucumana, todo su relieve”, el día anterior, 21 de agosto una oportuna lluvia dejó totalmente clara la atmósfera y permitió que la inauguración de la hostería fuera un éxito. Una gran multitud acompañó el evento y se utilizó la flamante vía de comunicación.

La crónica resaltaba que “es un camino en la montaña (obra tanto tiempo esperada), el que no lleva, tras una sucesión cinematográfica, al rincón magnífico de la selva, donde se levanta la confitería del Parque Aconquija, que se acaba de inaugurar”. El tiempo no fue magnánimo con la obra que la desidia y las manos del hombre fue destruyendo con el paso de los años dejándola en ruinas.

Siguiendo con los detalles de la obra licitada se anunciaba que se haría limpieza de terrenos, desmonte, construcción de terraplenes y contención de laderas, enripiado y empedrado de cunetas, revestimiento de taludes entre otras obras imprescindibles. Se construirían 53 alcantarilla con vano desde los 60 centímetros hasta los cinco metros siendo “sus estribos y muros confeccionados con mampostería de piedras asentadas en mezcla cementicia y losas de hormigón armado”.

Además se indicaba que el kilómetro de ruta construida era de 97.054, 91 pesos.

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