"Nos hacía vivir un infierno", describió una de las hijas del asesino de la plaza Alberdi

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MARCELO ACOSTA. El asesino confeso, escoltado por la Policía. LA GACETA / INÉS QUINTEROS ORIO

La mujer declaró en el juicio que se le sigue a su padre.

02 Ago 2017

La hija, la ex cuñada y el psicólogo que atendió al ex policía federal Marcelo Acosta complicaron su situación procesal. Ayer declararon ante el tribunal de la Sala I y manifestaron que el hombre era violento con su ex esposa, Cecilia Figueroa, y que no padece ninguna patología psiquiátrica que justifique su accionar.

 “Fue entre las 19 y las 20. Primero escuché gritos de una mujer, después, de la gente que estaba en la plaza y varios disparos. Cuando salí, vi dos autos chocados (una EcoSport y un Fiat Siena) y una persona haciendo tiros hacia abajo”, relató Víctor Daniel Toledo, un empleado de seguridad privada que en ese momento trabajaba en el predio de la estación de trenes, frente a la plaza. “Después el hombre subió al auto y se fue. Llamé al 911 y les dije que pidan una ambulancia”, agregó el testigo.

 Figueroa fue baleada en la pierna izquierda. “Tenía una fractura de fémur de alta energía; es una fractura peligrosa porque perdió parte del hueso. Es una lesión grave y hubo peligro de muerte”, confirmó ayer Ytsvan Mikhail Cárdenas Azcué, el médico traumatólogo que atendió a la mujer. “Si la bala tocaba la arteria femoral, ahora ella no estaba acá”, agregó, y aclaró que Figueroa sigue bajo tratamiento.

 “Un infierno”

La propia Figueroa aseguró durante el juicio que al momento del hecho ya llevaba cinco años separada de Acosta y que fue víctima de violencia de género. Esa versión fue ratificada ayer por la hija de ambos, Camila Acosta Figueroa. “Era una pesadilla vivir con él. Siempre maltrató a mi mamá, la denigró y la golpeó”, declaró la jovencita. En su relato, recordó todos los hechos de violencia que le tocó presenciar y remarcó que una vez su padre le fisuró un brazo por intentar separarlo de su madre.

 “Nos hacía vivir un infierno a las tres”, dijo, en referencia a su madre y a su hermana menor. Aseguró que lo corrían permanentemente de la casa, pero que él siempre regresaba. Destacó que el hombre era excesivamente celoso, que rompía toda la ropa que su madre se compraba, que le escondía la bijouterie y que se enojaba cuando la mujer se arreglaba para ir a trabajar.

 También hizo referencia a esas escenas de celos María de los Ángeles Figueroa, hermana de la víctima. “Es el único novio que tuvo mi hermana en toda su vida. Siempre fue muy celoso. Ella ni siquiera pudo ir sola a su viaje de egresados porque fue él también”, contó la mujer.

 Luego mencionó numerosas anécdotas relacionadas con los celos de Acosta. “Una vez le ofrecí regalarle un curso en el Arte de Vivir para que aprenda a manejar sus emociones porque me conmovía el infierno que le hacía vivir a mi familia, pero no quiso”, dijo. “Vi empujarla a mi mamá un montón de veces, para él todas las mujeres eran unas p... de m.... Una vez entró y rompió todo. Mi sobrina estaba todos los meses internada por asma emocional hasta que él se fue de la casa”, agregó.

 Por último, la mujer relató que, una semana antes del hecho, Acosta interceptó a su ex esposa en las inmediaciones del lugar donde hacía zumba. “La esperó y la agarró del brazo; ella le tenía pánico. La salvó un señor que cuida autos en la calle”, contó. Luego miró al tribunal y expresó: “es violento y está enfermo; me da mucho miedo que pueda andar suelto”.

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