Le sacaron el respirador y “bebé Charlie” murió

El pequeño, de 11 meses, sufría un extraño desorden que le impedía llevar energía a sus músculos. Además, era sordo y ciego.

29 Jul 2017
1

DESPEDIDA. El caso de “bebé Charlie” conmocionó al mundo. reuters

Faltaba una semana para que cumpliera un año. No pudo ser. Charlie Gard, más conocido como “bebé Charlie”, falleció ayer en un hospicio para enfermos terminales adonde había sido trasladado el jueves por disposición de la Justicia.

Sus padres, Chris Gard y Connie Yates, esperaban pasar una semana más con el pequeño antes de que lo desconectaran del respirador que lo mantenía con vida. Pero las autoridades decidieron que eso no era posible, y lo desconectaron ayer.

“Nuestro hermoso niño se ha ido, estamos tan orgullosos de ti, Charlie”, dijo su mamá en una declaración a la prensa.

Los padres tampoco consiguieron que se le permita al bebé morir en su casa. El hospital donde estaba internado había explicado que eso no era posible porque el niño requería sofisticados aparatos de respiración que sólo podían ser proporcionados en un centro de salud.

Cinco meses de lucha

Charlie sufría una rara enfermedad genética llamada síndrome de depleción de ADN mitocondrial, que afecta especialmente el cerebro. Se trata de un extraño desorden que inhabilita la capacidad del cuerpo de dar energía a los músculos. Además era ciego y sordo, y necesitaba respiración y alimentación asistidas para vivir.

Chris y Connie batallaron judicialmente a lo largo de cinco meses para que su hijo pudiera ser trasladado a Estados Unidos para recibir un tratamiento experimental. Pero los médicos que lo atendían, en el hospital Great Ormond Street, de Londres, se mostraban a favor de desconectar al bebé para que no siguiera sufriendo ya que, afirmaban, su enfermedad era irreversible.

La Justicia, en tanto, argumentó que Charlie estaba siendo expuesto a un dolor y un sufrimiento continuo y que un tratamiento experimental, sin perspectivas de éxito, no sería beneficioso para el niño.

El lunes pasado, los padres anunciaron que abandonaban la batalla jurídica porque según los últimos análisis los daños que había sufrido Charlie eran irreversibles y ya era tarde para el tratamiento experimental.

El caso dio la vuelta al mundo y personalidades como el papa Francisco y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se pusieron del lado de la familia y le brindaron apoyo. También hospitales de Estados Unidos y de Italia se habían ofrecido a recibir al bebé y tratarlo.

Comentarios