El fuego destruyó una capilla y un depósito

Alarma de vecinos. Un comercio mayorista perdió gran parte de la mercadería que tenía almacenada. La iglesia de Alsina al 200 quedó reducida a cenizas. No se sabe cómo se iniciaron.

POR SEGUNDA VEZ. Hace dos meses y medio, el depósito de Caponetto ya había sufrido un siniestro.
POR SEGUNDA VEZ. Hace dos meses y medio, el depósito de Caponetto ya había sufrido un siniestro.
26 Abril 2004
Dos grandes incendios se produjeron, entre la madrugada y la mañana de ayer, en un depósito de comercio de venta mayorista de alimentos y en una capilla de barrio. El primero arrasó con una gran cantidad de mercaderías en Próspero Mena 454; y el segundo destruyó por completo el quincho donde funcionaba la iglesia, en Alsina al 200.
Alrededor de las 10, el negocio de Daniel Caponetto, ubicado en el barrio La Ciudadela, sufrió el segundo incendio en dos meses y medio, que necesitó más de cuatro horas del trabajo de cinco dotaciones de bomberos para poder extinguir el fuego. Se estima que un cortocircuito habría sido la causa del siniestro.
Los bomberos de la Policía fueron los primeros en llegar al lugar, avisados por la misma alarma que empezó a sonar. "Escuché un impacto y luego la alarma. A los 10 minutos llegaron los bomberos", contó el sereno del comercio.
"Escuchamos ruidos durante la noche, y por la mañana temprano sentimos un olor raro. Hasta que vino una vecina a avisarnos que el local se estaba quemando", contaron dos hermanos que viven junto al negocio.
El siniestro conmocionó a los vecinos del barrio, que están preocupados porque los incendios se produjeron tan seguidos. "Es la segunda vez que esto sucede, y nosotros estamos separados del local por una pared. El fuego podría llegar fácilmente hasta nuestra casa", dijeron angustiados.
Algunos empleados del local trataron de colaborar con las más de 70 personas que estaban trabajando, mientras los nervios los carcomían. Con lágrimas en los ojos, iban y venían sin saber qué hacer. Ninguno de ellos quiso emitir declaraciones. Sólo uno atinó a decir que estaba angustiado porque este desastre lo dejaba sin su fuente de trabajo.

Desesperados
Cerca de las 5 de la madrugada, la capilla Santísima Trinidad, construida con el esfuerzo de 16 años por los vecinos del barrio Villa Alem, se desplomó en menos de una hora por causas que aún se desconocen. El fuego se expandió rápidamente por el techo de paja. "Me desperté con unos ruidos que parecían cohetes. Salí a la ventana y vi el fuego", contó Antonio. "Llamamos a los bomberos cuando sólo había un poco de fuego, pero llegaron cuando ya estaba todo quemado", relató Dominga de Gómez.
Con lágrimas en los ojos, "Pochola" de Quiroga recordó los comienzos de la capilla barrial hace 16 años. "Las primeras misas se hacían en el garaje de mi casa, y juntábamos, de a poco, dinero para ir construyendo este lugar", contó la mujer. Para hacer la capilla y equiparla, los vecinos del barrio organizaron rifas, locros, ferias de platos y colectas.

Se producen más de 50 incendios por mes

En invierno, braseros y estufas; en verano, la quema de pastizales. Los incendios, grandes y pequeños, no dan descanso. En Tucumán hay 11 cuarteles de bomberos, pero sólo dos son oficiales: el de capital y el de Concepción. El resto son cuerpos de bomberos voluntarios, como los de Lules, Alderetes o Tafí Viejo. El único cuerpo de voluntarios de la capital es el de bomberos de barrio El Bosque, que cuenta con una autobomba pequeña.
El invierno es la época propicia para la generación de siniestros. "La gente deja estufas y braseros encendidos", explicó el comisario Raúl Daniel Lobo, director interino de Bomberos de la Policía.
Según Lobo, ese cuerpo cuenta con los recursos necesarios: una autobomba pesada y dos livianas, y 25 personas por guardia, muy bien capacitadas. Sin embargo, reconoció, en no pocas ocasiones necesitan la ayuda de los bomberos voluntarios. "Muchas veces, el éxito se basa en la coordinación de la gente y de los recursos", afirma.
De acuerdo con un informe de enero de 2003, se necesitan una autobomba y 12 hombres cada 40.000 habitantes. Si se toman en cuenta estos números, el déficit en la capital, que tiene 600.000 habitantes, es notable.
Las tareas de los bomberos no se agotan en la prevención y extinción de incendios, que se producen en un promedio de 50 a 60 por mes (en casas, edificios, depósitos, vehículos). También intervienen en zonas rurales, en el rescate de personas, cuando hay derrames de sustancias tóxicas, o para controlar plagas peligrosas, como las abejas. "Tenemos un promedio de dos a tres salidas diarias, y a veces hasta de 100 por mes", dijo Lobo.

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