"Hay que hacer escuelas en vez de cárceles"

Las promesas a Axel. El empresario textil cree que las penas deben ser más severas y que los delincuentes deben ser separados de la sociedad. Una lucha que ya logró algunas respuestas.

EN EL NOMBRE DEL HIJO. Ni el dolor ni la nostalgia por su hijo aflojaron el espíritu de lucha que el padre de Axel llevará también al interior del país.
EN EL NOMBRE DEL HIJO. Ni el dolor ni la nostalgia por su hijo aflojaron el espíritu de lucha que el padre de Axel llevará también al interior del país.
25 Abril 2004
"No soy un líder. Simplemente estoy cumpliendo con lo que le prometí a mi hijo", dice sin rodeos Juan Carlos Blumberg. Y casi de inmediato confiesa que su lucha por cambiar las leyes para poder salvar a los hijos de otros es inclaudicable. Apoyado por miles de argentinos que se sintieron identificados con sus planteos, el empresario textil, que perdió a su hijo Axel a manos de una banda de secuestradores el pasado 23 de marzo, dialogó en forma exclusiva con LA GACETA, y ratificó que viajará por todo el país para que los cambios también lleguen a las provincias.

-¿Cómo vive entre la presión de los medios y el dolor por la muerte de su hijo?
-Yo estoy luchando para que a otros chicos no les pase lo que le pasó a mi hijo; para que los padres no sufran lo que yo estoy sufriendo. Esta es una cruzada para luchar por la vida de nuestros hijos. Esto es lo que me mueve. Y, como siempre fui una persona muy luchadora, decidí que no debo bajar los brazos. Ahora estoy haciendo lo posible para preparar las propuestas a la Justicia.

- En Tucumán tenemos una problemática similar a la del resto de la Argentina. ¿Le parece que bajando la imputabilidad de los menores bajará la inseguridad?
- En este momento hay una emergencia porque están matando a ciudadanos inocentes. Y a la gente que mata, hay que separarla de la sociedad, para que no pueda matar otra vez. Eso es lo primero. Esos ciudadanos que se portan mal tienen que estar alejados de la sociedad. Pero, lo más importante, es que trabajen, no que estén en una escuela del delito manejando bandas organizadas con sus celulares desde la cárcel.

- ¿Está de acuerdo con la pena de muerte?
- No. Nadie puede quitarle la vida a otra persona. Pero sí creo que las penas deben ser más severas. Hay gente que secuestró y mató, y que al poco tiempo, salen de la cárcel. Entran por una puerta, salen por otra y siguen matando a gente inocente. Y eso lo tenemos que parar. Lo mismo pasa con los menores inimputables. Uno de los que participó en el asesinato de mi hijo está ahora detenido en un instituto de menores. Como ahora estoy en contacto con el Presidente, que puso a disposición a la SIDE para investigar todo esto, pude acceder a los detalles de un llamado telefónico que le hizo el chico al padre. ¿Sabe qué le dijo el padre?: ?fugate. Apenas vos te fugués, yo te saco del país?. Los padres son cómplices, los utilizan. Les enseñan a robar, les enseñan a asesinar porque saben que no hay castigo para ellos. No sólo hay que castigar a ese chico, sino también a los que fomentan la delincuencia en ellos. Además, creo que también deben recibir ayuda espiritual y psicológica.

- ¿No entiende usted que también debería reclamarse cambios económicos y sociales para disminuir la delincuencia?
- Lo primero es que no se siga matando gente. Pero reconozco que hay que hacer otros trabajos adicionales. No vamos a ir a ningún lado construyendo cárceles. Tenemos que hacer escuelas, universidades y hospitales. Si nos limitamos a construir cárceles estamos perdidos.

- Entonces, usted asume que esta situación tiene que ver con un derrumbe muy fuerte de la economía. No sólo sería una cuestión de aumentar las penas.
- Yo creo que estamos como si hubiera una guerra. Al país lo han destruido. Yo lo sufrí en mi especialidad, que es la textil. De 63 hilanderías que había en el país, quedaron 20 en el período de Carlos Menem. En Europa, para el ingreso de productos importados o abrir las fronteras, dieron a las empresas cinco años de crédito, con cinco años más de gracia. Aquí, de un día para el otro, hundieron a Dios y a María Santísima. La gente quedó sin trabajo; las decisiones que se adoptaron destrozaron a familias enteras. Imagínese cómo se siente el padre que no tiene para darles de comer a sus hijos.

- Los piqueteros dicen que usted representa a un cierto sector social y no a todos los argentinos.
- Están equivocados. Si los piqueteros hubieran estado en la primera marcha habrían visto que yo estaba con la gente. Yo he discutido con ellos y les dije que la forma que tienen de protestar no es la adecuada. Ellos no respetan a los otros ciudadanos cuando cortan las rutas. Así no se deben hacer los reclamos.

- Sin embargo, hay un reclamo que usted comparte con los piqueteros: más justicia y que se termine la impunidad.
- Por supuesto. En nuestras propuestas nosotros estamos pidiendo que se conformen los juzgados eficientes y que el Consejo de la Magistratura elimine a los jueces que no trabajan o que actúan mal. Hay muchas cosas que vamos a tener que cambiar en este país. Lo vamos a conseguir con la participación de todos.

- Entonces, también harían falta otras respuestas a estas situaciones.
- Por supuesto. No le digo hoy, pero sí dentro de diez días. Tenemos pensado hacer una marcha para entregar al Poder Ejecutivo nuevas propuestas. Porque necesitamos políticas de Estado de largo aliento, que involucren a la educación y a la salud. Hay que pensar qué sucederá con la industria y con el agro. Tenemos que tener programas de largo aliento para todos los sectores.

- ¿Usted cree que el poder está reaccionando?
- Con estas marchas, el Gobierno nacional se vio obligado a sacar este nuevo plan nacional de seguridad. Y, en el caso de Congreso, yo veo que la Cámara de Senadores funciona muy bien. En la Cámara de Diputados hay mucha gente que no tiene nivel.

Los cambios forzados

La cruzada que inició Juan Carlos Blumberg para lograr cambios en la Justicia y en las leyes, y reducir la inseguridad ha dado sus primeros resultados. La fortaleza del padre de Axel impulsó a miles de personas a las calles para apoyar sus pedidos. Luego de marchas multitudinarias, que reunieron a más de 70.000 personas cada una, el Congreso y el Poder Judicial realizaron algunas reformas. Senadores y diputados acordaron en la madrugada del 8 de abril que una persona que robe con armas puede ser penado con hasta 20 años de cárcel. El viernes, la Procuración decidió extender el horario de trabajo de la Justicia Federal de 7.30 a 19.30.

Tamaño texto
Comentarios