La inseguridad en la zona del Mercofrut

12 Jul 2017

El nuevo ataque sufrido por dos comerciantes que venían desde Catamarca a aprovisionarse en el Mercofrut reactualiza el reclamo de los puesteros del centro de abastecimiento y de vecinos de la zona, en razón de los graves incidentes que soportan, la mayoría de ellos, violentos y que afectan la actividad comercial y la vida social de la zona. Esta vez, la crónica señaló que dos comerciantes provenientes de Fiambalá fueron atacados a balazos por piratas del asfalto, en la madrugada, en las proximidades del Mercofrut -un incidente de similares características a varios de los ocurridos- resultando herido uno de los conductores del vehículo y dañado el transporte en el que se desplazaban, y con el que se proponían trasladar las frutas y verduras que planeaban comprar. Los damnificados denunciaron a la policía que fueron perseguidos por un largo rato por la autopista Famaillá-Tucumán, a unos seis kilómetros del Mercofrut, por un grupos de malvivientes que se movilizaron en un auto desde donde les efectuaron varios disparos -la pericia policial determinó que la carrocería del vehículo soportó ocho tiros-, uno de los cuales hirió en el pie al conductor.

El grave episodio trae a la memoria otros hechos en los que se denunció que grupos de asaltantes habían arrojado clavos, piedras, troncos y hasta vidrios en la ruta con la intención de detener los transportes de mercaderías y asaltar a sus conductores; también hubo algún caso en que los atacantes fingieron participar de controles viales para atracar a los transportistas, o bien, con la modalidad conocida como “ataques pirañas” apareciendo sorpresivamente sobre la ruta en grupos de unas diez personas las que logran interrumpir la marcha del rodado y virtualmente depredar la carga en minutos. Los barrios que circundan el Mercofrut, en la zona sureste de la ciudad -próximos a la autopista- se han convertido también, como el propio espacio de comercialización masiva, en lugares prácticamente estragados por la inseguridad, a tal punto que casi a diario agricultores y quienes trabajan y comercian en esa feria padecen robos, hurtos y ataques. Los propios vecinos han denunciado por distintos medios que viven en lo que llaman “tierra de nadie” y desde el centro de productores del Mercofrut hablan de que esos niveles de inseguridad, directamente les generan graves pérdidas económicas a los comerciantes, en razón de que muchos compradores de otras provincias han comenzado a dejar de venir a proveerse de frutas, verduras y mercaderías.

Se conoce que la policía de la provincia realiza operativos de custodia y vigilancia en la ruta y en los aledaños y que, incluso, los propios comerciantes del centro se han organizado para reforzar el control en el predio en busca de un poco más de protección para sus actividades y para sus clientes. Esta seguidilla de incidentes que afecta a proveedores, vecinos y clientes del Mercofrut debiera ser motivo suficiente para que las fuerzas de seguridad se empleen a fondo en implementar una campaña para atender una problemática específica y sistemática en cuanto a la coordinación y vigilancia, toda vez que se trata de poner a resguardo un punto neurálgico y estratégico. La iniciativa de las últimas horas de la policía -valorable y oportuna- podría estar en línea con esa preocupación, aunque también debe señalarse que lo que están advirtiendo los denunciantes es que ese centro de concentración, comercialización y abastecimiento de las producciones frutihortícolas de Tucumán y la región -fuente de ingresos y trabajo para muchos-, que se ha transformado a la vez en un espacio integrador, está corriendo riesgos de estabilidad, rentabilidad y continuidad ante los episodios de violencia que padece.

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