Animate a cruzar el cerro en una tirolesa, a 50 km/h

Se estrena hoy el nuevo atractivo de la sierra, que promete aventura y diversión a lo largo de los 500 metros de recorrido. Un impulso para el turismo.

08 Jul 2017
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HACIENDO PRUEBAS. El instructor de la tirolesa hace el recorrido para probar que el juego y los elementos de seguridad funcionen bien.

Sin mucha previa. Llegás hasta el Cristo Bendicente, sacás la entrada, un instructor te explica lo básico sobre movimientos y cuidados, te ponés el casco y los guantes. Y listo. Quedás preparado para enfrentar esta aventura intensa. Son 500 metros de recorrido. 52 segundos. 50 kilómetros por hora en el primer tramo. Estás colgado en el aire, a 50 metros de altura, observando el cielo y la tierra, sin interrupciones, hasta donde quieran llegar los ojos.

Así de prometedora es la nueva tirolesa que estrena mañana el cerro San Javier, en la zona del Cristo. Funcionará todos los días, de 10 a 18. La entrada cuesta $ 100. Cualquiera que tenga más de 12 años puede subirse. Y otro detalle: hay que pesar más de 40 kilos.

Por su longitud y desnivel (22 metros), al principio la tirolesa alcanza una velocidad de 50 km/h, destaca Bottini. Luego tiene un freno mecánico y automático que va disminuyendo de a poco el ritmo hasta detenerse completamente. Una cosa a tener en cuenta: al final de la travesía alguien debe ir a buscar al aventurero o este deberá volver caminando hasta el Cristo.

Un poco de historia

La tirolesa nació como una técnica de rescate del ejército italiano en la región alpina de Tirol. Fue evolucionando hasta convertirse en una de las aventuras turísticas más emocionantes. La cosa parece sencilla: una polea suspendida de cables montados de un punto de mayor altitud a otro más bajo. Pero no es nada fácil. Hay que adoptar muchísimas medidas de seguridad, cuenta Bottini. A él le llevó cuatro años armar el proyecto, conseguir una empresa seria para la construcción del juego y comprar los elementos de seguridad.

“La cuerda puede soportar hasta 15 toneladas”, detalla Bottini, y agrega que la tirolesa ya tiene el visto bueno de Defensa Civil. El empresario es dueño de una hostería que funciona hace nueve años en San Javier. “Hace rato buscaba algo interesante para traer. Es un lugar bellísimo, a pocos kilómetros de la ciudad y apena que esté poco explotado. Incluso queremos que no sólo vengan los turistas, sino todos los tucumanos. Ahora las esperanzas están puestas en el megaplan de mejoramiento del área del Cristo. Queremos que esta zona crezca para bien de su población. Lo que genera el turismo es transversal, todos salen ganando: desde el taxista hasta el artesano. No queremos que se vayan más jóvenes de aquí por falta de trabajo”, exclamó en referencia al informe publicado el fin de semana pasado en LA GACETA, que dio cuenta de cómo la comuna pierde población año a año.

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