12 Abril 2004 Seguir en 
El silencio parece vivir en El Corte. Pero la calma que impregna el aire de la zona contrasta con las caras de preocupación de los vecinos cuando miran hacia donde se ven movimientos sospechosos o personas desconocidas.
Es que los robos se incrementaron en las últimas dos semanas y los habitantes de la zona están organizando rondas nocturnas para evitar que los delincuentes ingresen a esos vecindarios.
En 15 días, siete casas fueron robadas. El río Muerto es, según los vecinos, el acceso y el camino de huida que utilizan los ladrones para escapar con sus botines. En la mayoría de los casos, los delincuentes se llevaron objetos que encontraron en los patios y jardines de las viviendas. Pero también, en algunas casas, cortaron los cables telefónicos que comunicaban las alarmas con las agencias de seguridad y lograron ingresar a las viviendas, según contó Ernesto Caram.
Un rato para distraerse
"Gracias a Dios, hasta ahora todos fueron robos, y no asaltos. Tenemos miedo de que algún día entren cuando haya alguien dentro de la casa y lo maten", dijo Mercedes Melián.
Los maleantes no sólo ingresan a las propiedades y perpetran robos, sino que, a veces, hasta se quedan un rato para distenderse. Ana María Capela se mudó a El Corte en 1999. Desde entonces entraron a robarle ocho veces. La última vez fue hace tres semanas. Los ladrones se quedaron más tiempo del que les hubiera tomado llevarse la máquina de cortar el césped y la bordeadora de las que se hicieron porque encontraron una heladera que ella tenía en el patio. "Tomaron las cervezas y comieron la tarta pascualina que había preparado para el almuerzo del día siguiente", relató.
Los vecinos decidieron trabajar juntos para impedir que los delincuentes sigan asolando el barrio. Se han reunido varias veces y aseguran que en muy poco tiempo contratarán a una agencia de seguridad privada para que vigile a quienes entran y salen del vecindario.
Mientras tanto, una empresa de vigilancia privada patrulla la zona de día y de noche.
Además, después de varios reclamos, la empresa Edet está reemplazando todos los focos de alumbrado público que no funcionan. Otro de los muchos temores que sienten quienes viven en El Corte son los asaltos en las calles. A mediados de febrero, un mensajero que iba a dejar un pedido a la zona fue interceptado por dos jóvenes que le robaron las pizzas que llevaba e intentaron quitarle la moto. "El chico pudo escaparse, por suerte. Pero estas son cosas que antes no sucedían. Tenemos miedo de dejar que nuestros hijos jueguen en la calle porque les puede pasar cualquier cosa", aseguró Hugo Peña.
Los delincuentes huyen por el lecho del río Muerto
El río Muerto es un típico cauce de montaña. La margen oeste está cubierta de vegetación, mientras que la del este está limitada por el alambrado de los patios de varias de las casas que fueron robadas. Cuando se sigue su curso hacia el sur, se encuentra con un asentamiento ilegal, de casas precarias.
Los vecinos aseguran que los delincuentes escapan por allí porque la oscuridad los protege.
"Por lo general, los objetos que se llevan los delincuentes son cosas que se pueden vender rápidamente. Además, no necesitan vehículos porque pueden escapar tranquilamente a pie por el río", explicó el vecino Alejandro Honorato, quien tuvo que reemplazar parte del alambrado que rodea su propiedad porque se lo robaron.
No hay denuncias
De manera unánime, los vecinos aseguran que no denuncian los robos que sufren porque la Policía no los protege.
El comisario inspector, Héctor Brito, quien está a cargo de la seguridad de Yerba Buena, dijo que si él no recibe denuncias o inquietudes no puede actuar.
"Si me preguntan por la seguridad de El Corte, les tengo que responder que está todo perfecto, porque nadie se acerca a la comisaría y nos cuenta lo que está pasando. Tampoco me invitan a las reuniones para contarme sus inquietudes. Yo así no puedo hacer nada", protestó Brito.
Es que los robos se incrementaron en las últimas dos semanas y los habitantes de la zona están organizando rondas nocturnas para evitar que los delincuentes ingresen a esos vecindarios.
En 15 días, siete casas fueron robadas. El río Muerto es, según los vecinos, el acceso y el camino de huida que utilizan los ladrones para escapar con sus botines. En la mayoría de los casos, los delincuentes se llevaron objetos que encontraron en los patios y jardines de las viviendas. Pero también, en algunas casas, cortaron los cables telefónicos que comunicaban las alarmas con las agencias de seguridad y lograron ingresar a las viviendas, según contó Ernesto Caram.
Un rato para distraerse
"Gracias a Dios, hasta ahora todos fueron robos, y no asaltos. Tenemos miedo de que algún día entren cuando haya alguien dentro de la casa y lo maten", dijo Mercedes Melián.
Los maleantes no sólo ingresan a las propiedades y perpetran robos, sino que, a veces, hasta se quedan un rato para distenderse. Ana María Capela se mudó a El Corte en 1999. Desde entonces entraron a robarle ocho veces. La última vez fue hace tres semanas. Los ladrones se quedaron más tiempo del que les hubiera tomado llevarse la máquina de cortar el césped y la bordeadora de las que se hicieron porque encontraron una heladera que ella tenía en el patio. "Tomaron las cervezas y comieron la tarta pascualina que había preparado para el almuerzo del día siguiente", relató.
Los vecinos decidieron trabajar juntos para impedir que los delincuentes sigan asolando el barrio. Se han reunido varias veces y aseguran que en muy poco tiempo contratarán a una agencia de seguridad privada para que vigile a quienes entran y salen del vecindario.
Mientras tanto, una empresa de vigilancia privada patrulla la zona de día y de noche.
Además, después de varios reclamos, la empresa Edet está reemplazando todos los focos de alumbrado público que no funcionan. Otro de los muchos temores que sienten quienes viven en El Corte son los asaltos en las calles. A mediados de febrero, un mensajero que iba a dejar un pedido a la zona fue interceptado por dos jóvenes que le robaron las pizzas que llevaba e intentaron quitarle la moto. "El chico pudo escaparse, por suerte. Pero estas son cosas que antes no sucedían. Tenemos miedo de dejar que nuestros hijos jueguen en la calle porque les puede pasar cualquier cosa", aseguró Hugo Peña.
El río Muerto es un típico cauce de montaña. La margen oeste está cubierta de vegetación, mientras que la del este está limitada por el alambrado de los patios de varias de las casas que fueron robadas. Cuando se sigue su curso hacia el sur, se encuentra con un asentamiento ilegal, de casas precarias.
Los vecinos aseguran que los delincuentes escapan por allí porque la oscuridad los protege.
"Por lo general, los objetos que se llevan los delincuentes son cosas que se pueden vender rápidamente. Además, no necesitan vehículos porque pueden escapar tranquilamente a pie por el río", explicó el vecino Alejandro Honorato, quien tuvo que reemplazar parte del alambrado que rodea su propiedad porque se lo robaron.
No hay denuncias
De manera unánime, los vecinos aseguran que no denuncian los robos que sufren porque la Policía no los protege.
El comisario inspector, Héctor Brito, quien está a cargo de la seguridad de Yerba Buena, dijo que si él no recibe denuncias o inquietudes no puede actuar.
"Si me preguntan por la seguridad de El Corte, les tengo que responder que está todo perfecto, porque nadie se acerca a la comisaría y nos cuenta lo que está pasando. Tampoco me invitan a las reuniones para contarme sus inquietudes. Yo así no puedo hacer nada", protestó Brito.







