Salidas cortas para aprovechar el último fin de semana del año (y el primero del próximo)

El cerro Pelado, la Quebrada de Lules y el sendero de las 33 viviendas en San Javier.

ANTIGUA USINA. El viejo edificio fue construido a principios del siglo XX. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
ANTIGUA USINA. El viejo edificio fue construido a principios del siglo XX. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
Por Redacción Sociedad 30 Diciembre 2016
A pocas horas del último sábado de 2016 y el primer domingo de 2017, para muchos se inician las vacaciones y la posibilidad de descansar, pasear o de poder hacer (¡por fin!) algo de vida al aire libre. Para escapar aunque sea por unas horas del calor intenso del verano tucumano, una posibilidad es irse hacia arriba, a las alturas.

Te proponemos tres salidas cortas, de una mañana o un par de horas, para disfrutar las bondades de las montañas tucumanas.

En verano, es importante programar la salida pensando en que los ríos de montaña están crecidos, que hay que prevenir la deshidratación y las picaduras de insectos, alerta el guía de senderismo Martín Merino.

El cerro Pelado, en Tafí del Valle, la Quebrada de Lules y la senda de las 33 viviendas, en San Javier, son sendas de montaña fáciles de recorrer en menos de un día.

1- El Pelado. Uno de los senderos que llevan a la cumbre del cerro que está en el medio del valle de Tafí comienza en la curva de la ruta que va a La Ovejería, donde está la estatua de la Virgen de Guadalupe. "Se camina por el filo, por una senda que está marcada, es fácil de distinguir porque se pueden tomar como referencia las apachetas, algunas de 1,80 de alto", explicó Merino.

Desde la cumbre, donde hay tres apachetas juntas, se puede tener una vista panorámica del cerro Muñoz y del lago La Angostura. En el camino, se cruza por un antiguo asentamiento en forma de aldea, y ver morteros, conanas y otros elementos de la cultura Tafí. Se puede regresar por la misma vía, o descender por otro filo, hacia el Mirador de la Cruz. En este punto, hay que elegir con cuidado el sendero porque hay otro camino, que sale varios kiómetros más lejos de la villa de Tafí.

Caminando a un ritmo tranquilo, este recorrido de unos 11 kilómetros y poca pendiente se puede completar en unas seis horas, contando media hora de almuerzo en cumbre. Es conveniente ponerse en marcha temprano -no mucho después de las 7 am- para estar de regreso antes de que el alpapuyo, la niebla típica de esa zona, cubra las sendas.

Si bien es una senda que no ofrece un gran desafío, no es recomendable para alguien completamente sedentario, hace falta cierto entrenamiento y un buen estado físico general.

Lo que hay que llevar

Es imprescindible vestir ropa liviana, calzado deportivo cómodo (no hace falta que sea específico para trekking), gorra y protector solar. Además, hay que cargar linterna, el celular, al menos dos litros de agua (dos y medio es lo ideal) por persona, y un equipo de marcha básico en la mochila: impermeable liviano por si hay tormenta (capa o campera tipo rompevientos), un buzo polar (en la montaña el tiempo puede cambiar de repente) y un par extra de medias.

2- Quebrada de Lules, hasta la vieja usina. El ingresa se hace por el balneario del a Quebrada, donde se pueden dejar los autos a cargo de los cuidadores del lugar, explicó Merino. "Se empieza por el margen sur del río Lules y se sigue hasta un camino que está marcado por la municipalidad y que termina en una cisterna. Es una senda de 400 metros, que lleva hasta una vertiente, y al punto de cruce del río Lules", indicó el guía.

Las lluvias de verano hacen que el nivel del río suba, por lo que es importante comprobar que el agua llegue hasta las rodillas. Si la profundidad es mayor, es preferible esperar. Las piedras del lecho son redondeadas y suelen estar cubiertas de musgo, por lo que se ponen muy resbalosas. Un bastón de trekking, un cayado de madera o un palo largo son una ayuda imprescindible para evitar caídas o la pérdida de estabilidad.

La senda lleva hasta una vieja usina eléctrica, de principios del siglo XX, construida por la compañía Hidro Eléctrica (luego, Agua y Energía).

El año pasado, un derrumbe de lajas tapó el tramo alto y bajo, por eso ahora hay que volver por el mismo camino y volver a cruzar el río, hasta el estacionamiento.

Transitar ruta puede llevar, si uno va paseando y sin apuro, unas cuatro horas, lo que incluye la posibilidad de recorrer las ruinas, las compuertas, dar una mierada a un antiguo pueblo obrero en ruinas y asomarse a los remansos donde se pescan bagres y bogas. Se puede llevar el equipo de pesca, pero no se recomienda nadar en este lugar, a menos que seas un conocedor.

Lo que hay que llevar

Para esta salida, al igual que la anterior, hay que prever un rompeviento, gorra, calzado cómodo y protector solar. El clima en la zona de yungas es mucho más húmedo que en los Valles, y se cruza el río dos veces, por lo que es conveniente cargar repelente de insectos y una segunda muda de ropa (una remera dry fit, una calza, zapatillas, medias). Otro agregado es el bastón, para los vadeos.

Senda de las 33 viviendas. Este camino, que se puede hacer en descenso, por el Parque Sierra de San Javier hasta la ruta 340, tiene la ventaja de que está bien valizado, con cartelería reflectante y, en algunos lugares, con indicación de sentido. Es un sendero ideal para disfrutar con niños, se extiende por aproximadamente tres kilómetros, con un descenso leve pero sostenido, a través de la selva nativa y por un antiguo camino maderero, que a principios del siglo XX se usaba para ir de San Javier a La Sala. Se puede recorrer en una hora u hora y media, caminando a ritmo tranquilo.

Se inicia en el complejo de las 33 viviendas, de la Universidad -donde está marcado el sendero, con indicaciones de distancia, desniveles, y referencias a la flora y la fauna del lugar- se sale a la ruta 340 y, doblando a la izquierda, se puede retornar a San Javier, y al estacionamiento. Otra manera de terminar el trekk es bajar a la cascada del río Noque, cuyo ingreso está a 500 metros de la salida a la ruta. Se puede merendar en el complejo de la universidad.

Lo que hay que llevar

El equipo es el mismo que se lleva para la Quebrada de Lules, sin la segunda muda de ropa.

Recomendaciones generales:

En todos los casos, es imprescindible cargar linterna y agua.

La comida de marcha es el alimento que se lleva frío, para la hora del almuerzo, el desayuno o la merienda. Puede ser un sandwich de fiambre o de pollo, un tupper con arroz con atún o una ensalada. Como complemento, se lleva una fruta, como una banana o una naranja. Para las colaciones, dos o tres turrones.

Este tipo de salidas se disfruta más cuando se hacen de mañana. En el caso del cerro Pelado, es imprescindible salir temprano, para evitar la neblina de la tarde. El sendero de la Quebrada y el de San Javier se pueden hacer después del mediodía, pero nunca hay que extender el horario de salida más allá de las 14.

Como siempre, en la montaña, lo más importante es estar alerta al estado del tiempo. Si llueve o si ha llovido mucho recientemente es mejor postergar la salida.

Salir con el equipo adecuado, con una idea del pronóstico, y con tiempo suficiente para regresar tranquilos son cuidados imprescindibles para disfrutar la salida.

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