Hay que impulsar la iniciativa privada

Hay que impulsar la iniciativa privada

Por Osvaldo Meloni - Docente universitario e integrante de INVECO

11 Septiembre 2016
Regenerar una economía de mercado no es tarea de un día. Para lograrlos es crucial disminuir el déficit fiscal. Entonces, el énfasis debe estar en el control del gasto público en todos los niveles del Estado (nacional, provincial y municipal) y en el aumento de las inversiones. El Gobierno nacional adoptó medidas para restablecer la economía. Sobresalieron el regreso a los mercados internacionales y la recuperación del Indec. Esto permitirá tener datos confiables después de casi una década de mentiras.

Hay un aumento del gasto público, pero para evaluar correctamente su incremento hay que ponerlo en moneda constante. Por otra parte, el ratio de gasto público en relación al Producto Bruto Interno (PBI) también creció, pero esto está explicado, en buena medida, por la caída en el PBI. El principal problema macroeconómico es el deterioro del tipo de cambio real, que le resta competitividad a la economía. El endeudamiento no es un problema en sí mismo. La deuda debe canalizarse en obras de infraestructura con altos retornos sociales y no en gastos corrientes.

Hubo avances en la lucha contra la inflación, sin lo cual no es posible tener una economía de mercado que funcione plenamente. Sin embargo, la baja de la inflación obedece a un buen manejo de la política monetaria. Pero no hubo similares progresos en el frente fiscal. La medida más trascendente fue la recomposición tarifaria de los servicios públicos que, por ahora, ha tenido un fuerte revés (con los fallos adversos de la Corte Suprema).

La elevada presión impositiva sigue siendo un problema para que renazca una nueva economía. Los elevados impuestos no permiten que florezcan la iniciativa y la innovación privada, que son los motores de la economía. Sería deseable que el Estado desregule y desburocratice para reducir costos y facilitar los negocios. En la última década los diversos niveles de Gobierno han instalado costosos aparatos estatales que justificaron su existencia imponiendo regulaciones a la vida económica.

Para regenerar una nueva economía aún está pendiente una reforma política. Las inversiones se demoran, o llegan en menor cuantía, cuando hay opacidad en el accionar político. La ley de lemas, los acoples, las listas sábanas, el sistema de elección con boletas partidarias, el financiamiento de las campañas políticas, son algunos de los aspectos que también deben reformarse para ganar en transparencia y en representatividad.

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