DESDE RÍO NEGRO A TUCUMÁN. Franco Orocito y Agustín Domínguez compitieron en el Trasmontaña y contaron con la asistencia de Daniel Domínguez (centro). la gaceta / foto de Antonio Ferroni
17 Agosto 2016 Seguir en 

Entre los dos suman 32 años; y recorrieron casi 1.800 kilómetros, en un viaje que les llevó 20 horas para participar, por primera vez, del Rally Trasmontaña. Agustín Domínguez (15 años) y Franco Orocito (17) vinieron desde Río Negro a disfrutar de esta carrera, considerada una de las mejores del continente. Vinieron a sumar minutos, a ganar experiencia. Vinieron a conocer el circuito para, el año que viene, regresar, entonces sí con expectativas de podio. Sin embargo, terminaron haciendo una gran carrera: cruzaron la meta en el cuarto lugar de su categoría, Juveniles. Sin dudas que el Trasmontaña es un imán para los bikers de todo el país. De las 23 provincias, 22 tuvieron representante. Formosa fue la única que no tuvo un corredor en la línea de partida. Y por si esto fuese poco, tambén hubo ciclistas de Paraguay, Colombia, Chile, Uruguay y España.
Los bikers rionegrinos llegaron a Tucumán el miércoles por la noche. Agustín, que es subcampeón argentino, vive en Choele Choel; Franco, en General Roca. “Es la primera vez que corremos el Trasmontaña; yo estaba corriendo el Campeonato Argentino, y le dije a mi compañero que corramos aquí este año, se animó, me animé y acá estamos”, contaba Agustín a LG Deportiva, minutos antes de largar. Según detallaba, para esta carrera se prepararon de manera especial: “me estuve entrenando en simultáneo para el Argentino y para el Trasmontaña; se complementa todo. Eso implicó que el entrenamiento se hiciera muy duro; con un poco más de horas, de kilómetros”.
Daniel Domínguez, papá de Agustín, vino con ellos para darles asistencia. También señalaba las dificultades del circuito. “Será difícil estar solo para ayudarlos, pero hay que tener fe en que no me van a precisar; allá se acostumbra a correr solo, a eso se van a adaptar; a lo que creo que no se van a adaptar es al circuito, porque allá tenemos una altura de 120 metros a nivel del mar; y con la de acá es mucha diferencia”, decía Daniel.
Franco asentía, y luego explicaba que, además de estos entrenamientos, debieron tener en cuenta el clima y la geografía, distintas a lo que están acostumbrados en la provincia patagónica. “Este circuito es demasiado técnico para lo que tenemos allá, muy complicado para nosotros. Y el calor también juega un poco en contra, ya que en esta fecha allá es más fresco y no estamos tan acostumbrados, pero vamos a hacer lo posible; y vamos a disfrutarlo al máximo”, prometía.
Sobre esa base, confesaba que traían moderadas expectativas originarias. “Nos preparamos lo mejor que pudimos, gracias a la ayuda de nuestros entrenadores (el tucumano Sebastián Quiroga prepara a Agustín; Cristian Maricán, a Franco). Lo importante es terminar la carrera, sin caídas ni roturas de las bicicletas. Si se da el podio, mucho mejor, ya que es nuestra primera carrera y hay que sumar experiencia; pero la idea es prepararnos para el año que viene, para venir con más esperanza de lograr un buen puesto”, decía. Poco más de tres horas después de la nota, se enteraban de que habían logrado el cuarto lugar.
Los bikers rionegrinos llegaron a Tucumán el miércoles por la noche. Agustín, que es subcampeón argentino, vive en Choele Choel; Franco, en General Roca. “Es la primera vez que corremos el Trasmontaña; yo estaba corriendo el Campeonato Argentino, y le dije a mi compañero que corramos aquí este año, se animó, me animé y acá estamos”, contaba Agustín a LG Deportiva, minutos antes de largar. Según detallaba, para esta carrera se prepararon de manera especial: “me estuve entrenando en simultáneo para el Argentino y para el Trasmontaña; se complementa todo. Eso implicó que el entrenamiento se hiciera muy duro; con un poco más de horas, de kilómetros”.
Daniel Domínguez, papá de Agustín, vino con ellos para darles asistencia. También señalaba las dificultades del circuito. “Será difícil estar solo para ayudarlos, pero hay que tener fe en que no me van a precisar; allá se acostumbra a correr solo, a eso se van a adaptar; a lo que creo que no se van a adaptar es al circuito, porque allá tenemos una altura de 120 metros a nivel del mar; y con la de acá es mucha diferencia”, decía Daniel.
Franco asentía, y luego explicaba que, además de estos entrenamientos, debieron tener en cuenta el clima y la geografía, distintas a lo que están acostumbrados en la provincia patagónica. “Este circuito es demasiado técnico para lo que tenemos allá, muy complicado para nosotros. Y el calor también juega un poco en contra, ya que en esta fecha allá es más fresco y no estamos tan acostumbrados, pero vamos a hacer lo posible; y vamos a disfrutarlo al máximo”, prometía.
Sobre esa base, confesaba que traían moderadas expectativas originarias. “Nos preparamos lo mejor que pudimos, gracias a la ayuda de nuestros entrenadores (el tucumano Sebastián Quiroga prepara a Agustín; Cristian Maricán, a Franco). Lo importante es terminar la carrera, sin caídas ni roturas de las bicicletas. Si se da el podio, mucho mejor, ya que es nuestra primera carrera y hay que sumar experiencia; pero la idea es prepararnos para el año que viene, para venir con más esperanza de lograr un buen puesto”, decía. Poco más de tres horas después de la nota, se enteraban de que habían logrado el cuarto lugar.







