11 Marzo 2004 Seguir en 
Una familia vivió una terrible experiencia ayer a la madrugada, cuando una banda de delincuentes entró a su vivienda y, luego del golpear al dueño de casa, se llevó unos $ 3.600.
El ataque se produjo a la 1.20, en la casa de Dardo Gómez, en Marcos Paz al 2.600. El hombre dormía junto a su esposa, María Gladis Muro, y en la otra habitación estaba su hija, cuando unos cinco hombres irrumpieron.
"Le pegaron un culatazo en la cabeza a mi marido, lo tiraron al piso y empezaron a pedirle la plata; era lo único que querían", contó la mujer. Ella y su hija fueron encerradas en una habitación, y Gómez, atado en el piso del comedor. El hombre es repartidor de una empresa distribuidora de alimentos y golosinas, y no es usual que lleve tanto dinero a su casa.
"Fue una entregada o algo así. Sabían que había algo de dinero y eso fue lo único que se llevaron", dijo Muro. "Pedían la plata y estaban seguros de que había; y como lo pateaban en el piso, mi esposo terminó diciéndoles dónde la había guardado para que no nos hicieran nada", añadió.
Los ladrones sólo revisaron los cajones de un aparador, donde no encontraron nada, y dejaron en perfecto orden el resto de la casa. Dos de los delincuentes llevaban cubiertas sus caras, por lo que la Policía sospecha que serían conocidos de la víctima. Los otros tres que entraron a la casa estaban a cara descubierta, pero la familia Gómez no pudo verlos bien porque estaba todo oscuro.
Después del ataque, personal de la Regional Capital, al mando del comisario general Guillermo del Lugo, detuvo a tres jóvenes que, según la investigación, estarían vinculados al ataque.
El ataque se produjo a la 1.20, en la casa de Dardo Gómez, en Marcos Paz al 2.600. El hombre dormía junto a su esposa, María Gladis Muro, y en la otra habitación estaba su hija, cuando unos cinco hombres irrumpieron.
"Le pegaron un culatazo en la cabeza a mi marido, lo tiraron al piso y empezaron a pedirle la plata; era lo único que querían", contó la mujer. Ella y su hija fueron encerradas en una habitación, y Gómez, atado en el piso del comedor. El hombre es repartidor de una empresa distribuidora de alimentos y golosinas, y no es usual que lleve tanto dinero a su casa.
"Fue una entregada o algo así. Sabían que había algo de dinero y eso fue lo único que se llevaron", dijo Muro. "Pedían la plata y estaban seguros de que había; y como lo pateaban en el piso, mi esposo terminó diciéndoles dónde la había guardado para que no nos hicieran nada", añadió.
Los ladrones sólo revisaron los cajones de un aparador, donde no encontraron nada, y dejaron en perfecto orden el resto de la casa. Dos de los delincuentes llevaban cubiertas sus caras, por lo que la Policía sospecha que serían conocidos de la víctima. Los otros tres que entraron a la casa estaban a cara descubierta, pero la familia Gómez no pudo verlos bien porque estaba todo oscuro.
Después del ataque, personal de la Regional Capital, al mando del comisario general Guillermo del Lugo, detuvo a tres jóvenes que, según la investigación, estarían vinculados al ataque.







