Un taxista salvó su vida en Villa 9 de Julio al sufrir un brutal atraco

Afirman que se realizan controles constantes. Mientras esperaba a un cliente en el barrio Sitravi II fue atacado por dos delincuentes, que al final se llevaron su radio. Primera "experiencia". Denuncia.

LAS SECUELAS. Juan Carlos Andrada relata las penurias que vivió.
LAS SECUELAS. Juan Carlos Andrada relata las penurias que vivió.
10 Marzo 2004
Un taxista recibió un "puntazo" en la cara y profundos cortes en la mano derecha, y sufrió una fractura en una pierna cuando dos delincuentes lo asaltaron en Villa 9 de Julio. El salvaje ataque se produjo a las 13.20 del jueves pasado.
La sensación de inseguridad con la que trabajan los conductores se acentuó en los últimos días por la desaparición de dos remiseros, quienes -se presume- fueron asesinados. "Uno se me puso al lado; por la ventanilla metió la mano y me puso un cuchillo en la nuca. Cuando me di vuelta a para verlo, entró el otro por la otra puerta. Entonces, el primero me tiró un cuchillazo que me dio cerca del ojo", contó a LA GACETA Juan Carlos Andrada, de 52 años. Desesperado, el conductor quiso agarrar el cuchillo y se cortó cuatro dedos. "Me largué por el asiento del acompañante; cuando logré salir, pisé mal y me fracturé. Había quedado ?como gallo que lo han garroteado?", añadió el hombre. Andrada es taxista desde hace 13 años, pero este fue el primer asalto que sufrió. "Nadie quería creerme, pero a todos mis compañeros ya les robaron varias veces", dijo.
El asalto se produjo mientras esperaba que un cliente saliera de su casa, en barrio Sitravi II. Los ladrones huyeron por calle Panamá, hacia la avenida Juan B. Justo. Finalmente, los delincuentes se llevaron sólo la radio del auto, que Andrada dejaba suelta para que en un eventual robo no le rompieran el panel del Fiat Duna.
El taxista no confía en la Policía, por eso no quiso hacer la denuncia. Pero el sábado pasado, sus compañeros lo incentivaron para que hiciera la presentación enla Policía, con la esperanza de que pongan vigilancia en la zona, que es considerada "roja" por la gran cantidad de atracos que se producen allí. Hace dos semanas, la Unión de Propietarios de Taxis pidió a sus afiliados que no entren en ese sector, "La Bombilla", "El Chivero", y otros barrios calientes. Andrada justificó su incursión en ese barrio dada la hora, y porque tenía confianza en que a la luz del día no le ocurriría nada. La organización calculó que hay alrededor de 20 asaltos diarios, pero el 80% no se denuncia.

Patrullajes
"Este tema es una de nuestras prioridades. Se incrementó la presencia policial en esas zonas, y eso disuade a los delincuentes", afirmó el jefe de Policía, comisario general Pedro Ledesma, al ser consultado sobre los ataques a choferes. Ledesma aseguró que el índice de asaltos a conductores está en franco descenso. Como ejemplo, citó las detenciones que se produjeron la semana pasada en Villa 9 de Julio, cuando unos ladrones estaban por atacar a un remisero.
"Estamos trabajando fuerte en este tema, en la Brigada, en el Comando Radioeléctrico y en las comisarías. Pretendemos abarcar las zonas más peligrosas y asignar personal de parada fija", añadió.

Logró escapar antes de que lo atacaran

El lunes a las 22, un taxista estuvo a punto de ser asaltado en Banda del Río Salí. Su reacción y la presencia de la Policía en las cercanías lo salvaron del ataque.
Gerardo José Andrada, de 37 años, levantó a un pasajero, un joven de 16 años, quien le pidió que lo llevara a la Banda. En Dorrego y Congreso, el joven solicitó que se detuviera. En ese momento, aparecieron tres delincuentes con pistolas y revólveres.
Andrada aceleró y huyó. Dos cuadras más adelante vio al agente Jorge Domínguez, y se detuvo. El efectivo llamó a sus compañeros y a personal al mando de los comisarios Rodolfo Domínguez y Daniel Villarreal. Fue así como detuvieron a "Coco", el adolescente de 16 años, que había conducido al taxista hacia la trampa.

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