Los intendentes de la capital desde 1983 se unen en el reclamo de la autonomía municipal

La Municipalidad capitalina reunió a los siete hombres que la condujeron en los últimos 33 años. En un encuentro ameno, los ex intendentes abordaron sus respectivas experiencias y coincidieron en la necesidad de fortalecer el Gobierno de la ciudad. Con matices, la demanda de autonomía fue el denominador común de las distintas exposiciones

01 Jun 2016
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LOS JEFES MUNICIPALES CAPITALINOS DE LA DEMOCRACIA EN EL COLEGIO DE ABOGADOS. De izquierda a derecha: Rubén Chebaia, Raúl Martínez Aráoz, Rafael Bulacio, Oscar Paz, Raúl Topa, Domingo Amaya y Germán Alfaro. la gaceta / foto de diego aráoz

Juntos conforman un paisaje político completo, y matizado con sus correspondientes variaciones y mutaciones. También son una pintura en movimiento -la manifestación pictórica o estética de la alternancia-, que comienza con los colores de la Unión Cívica Radical (UCR); prosigue con los de Fuerza Republicana (FR), y continúa hasta el presente con los del Partido Justicialista (PJ) en una versión multicromática donde convergen los peronistas disidentes con los radicales que constituyeron el Acuerdo para el Bicentenario. Para este cuadro de los siete intendentes capitalinos de la democracia también hay otras lecturas posibles: la de una ciudad con problemas cuasi crónicos (como tránsito e higiene) que fueron complejizándose. Y la de una ciudad que arrastra la asignatura pendiente de la autonomía desde siempre, pero con mayor razón desde la década de 1990, cuando este instituto ingresó a la Constitución Nacional.

Entre 1983 y 2016, San Miguel de Tucumán fue administrada sucesivamente por Rubén Chebaia (UCR); Raúl Martínez Aráoz (UCR); Rafael Bulacio (FR); Oscar Paz (FR); Raúl Topa (FR); Domingo Amaya (PJ) y Germán Alfaro (PJ), el intendente en funciones. Todos ellos asistieron ayer al coloquio organizado por la Municipalidad en el auditorio del Colegio de Abogados de la Capital (Irene Benito, periodista de este diario, moderó el encuentro). El acto del lunes tuvo como antecedente otro que había orquestado Amaya hace años: fue unánime el reconocimiento hacia una reunión de pares poco frecuentada en la escena política local. En un clima donde prevaleció la camaradería -la crítica pasó casi inadvertida-, los ex jefes municipales enfatizaron la debilidad congénita del Gobierno municipal frente a la administración provincial, y bregaron por el cumplimiento pleno de la autonomía prevista en el artículo 123 de la Constitución Nacional.

Si de leyes se trata, el principio en cuestión está de sobra legislado. En 2006, los convencionales que reformaron la Constitución de Tucumán (entre los que estaba Amaya) establecieron que las municipalidades son autónomas en el ejercicio de sus funciones. “Sus resoluciones, dentro de la esfera de sus atribuciones, no pueden ser revocadas por otras autoridades administrativas”, dice el artículo 139. En los hechos, el instituto se cumple poco y nada, como demuestran los pactos sociales que desde hace casi 15 años ligan financieramente a las municipalidades con la Provincia.

Fragilidad y resistencia


Aunque Chebaia dedicó casi por completo los diez minutos asignados para contar que, después de la Dictadura, la Municipalidad era casi una abstracción (carecía de sede y de documentación), al final reivindicó el Gobierno de la ciudad y rechazó la concepción de este como una mera dependencia administrativa de segunda clase. A continuación, Martínez Aráoz desarrolló aquella idea. “El jurista Pedro Frías siempre decía que el poder municipal era el más frágil y vulnerable”, citó. Bulacio dijo que él, que había convivido con un Gobierno provincial de otro signo (a cargo del peronista Ramón Ortega), bregó en forma permanente por la autonomía plena y que llevó esa preocupación a la Convención Constituyente de 1994 (fue convencional por Tucumán mientras ejercía como intendente), donde se topó con las resistencias de los representantes de la provincia de Buenos Aires. En ese momento, el entonces gobernador Eduardo Duhalde no estaba dispuesto a ceder un centímetro de control sobre los municipios.

Paz avanzó un poco más y, tras decir que la relación Provincia-Municipalidad no estaba clara, aconsejó a Alfaro “tomar la iniciativa” y promover la sanción de la Carta Orgánica municipal. “Habrá que ver si conviene”, añadió el decano de los ex intendentes. Más categórico fue respecto de la transferencia de fondos provenientes de la coparticipación federal. “Hay que actualizar las cifras que provee la Provincia”, opinó.

Sin vueltas, Topa vinculó la debilidad del municipio al déficit de autonomía y añadió: “la duplicidad de autoridades en un mismo ámbito significa ausencia de autoridad. Resulta imperioso dictar la Carta Magna municipal y dejar atrás los tiempos en los que la ‘supra autoridad’ política decide si los intendentes pueden o no iniciar una obra”. Dicho esto, afirmó que el progreso municipal requería libertad e independencia.

Luego de repasar las vicisitudes de su larguísima gestión (12 años que coincidieron con los 12 años del ex mandatario José Alperovich), Amaya manifestó que la Legislatura no debía someter a los municipios al poder de quien gobierna la provincia. Y como un ejemplo de ejercicio de autonomía municipal, el hoy funcionario nacional evocó la política de revalorización de la historia de San Miguel de Tucumán con énfasis en figuras como la Virgen de La Merced, Manuel Belgrano y Bernabé Aráoz. “No fuimos acompañados en esto ni por el Gobierno provincial ni por el Gobierno nacional”, relató.

Hacia el cierre del coloquio, el intendente Alfaro ensayó una síntesis. “Al Municipio siempre le faltaron recursos. La Provincia manejará $ 43.000 millones este año: nuestro presupuesto asciende a sólo $ 3.000 millones pese a que el 50% de los tucumanos vive aquí”, comparó. Y sostuvo que el reclamo de autonomía no debía ser resignado: “la Provincia y la Nación tienen que actuar con grandeza, y ayudar a los más vulnerables”. Con esa demanda retumbando todavía en el auditorio, la Municipalidad entregó placas a los ex intendentes de la democracia y los siete posaron para una fotografía que a fin de cuentas resume 33 años de la institucionalidad de San Miguel de Tucumán.

Escarapelas para todos.- La Municipalidad de San Miguel de Tucumán esperó a los asistentes al coloquio de ex intendentes con un regalo patriótico: escarapelas institucionales (cintas celestes y blancas con el logotipo oficial). Este y los demás detalles corrieron por cuenta de los funcionarios Norma Torossi y Carlos Abrehu, quienes prepararon durante semanas el acto y hasta último momento temieron algún faltazo (no iba a ser lo mismo si uno de los ex intendentes dejaba su silla vacía). Entre los oradores más puntuales se anotó Oscar Paz, que llegó al Colegio de Abogados de la Capital con tiempo suficiente para tomarse un café en el bar. Los dos ex intendentes radicales, Rubén Chebaia y Raúl Martínez Aráoz, también compartieron fugazmente una mesa. Luego, los protagonistas del coloquio se concentraron en la sala del Consejo Directivo del Colegio, donde Germán Alfaro indagó sobre las edades de los presentes y Rafael Bulacio contó sus peripecias sanitarias más recientes. A propósito de ello, Raúl Topa confesó que Chebaia “le había salvado la vida”. La leyenda cuenta que esta asistencia médica “in extremis” ocurrió en Buenos Aires y que Topa todavía adeuda el asado.

EN LA PLATEA.- En la primera fila del auditorio se ubicaron los concejales capitalinos (entre ellos, Sandra Manzone, Javier Aybar y Agustín Romano Norri); Beatriz Ávila, cónyuge de Alfaro, y la legisladora Stella Maris Córdoba. Luego se integró el parlamentario Alfredo Toscano, quien estuvo de pie hasta que Domingo Amaya lo mencionó.

1983 / 1987
RUBÉN CHEBAIA (ucr)
“Asumí la intendencia en un momento caótico. Había una sociedad crispada (por la experiencia de la última Dictadura) y una enorme necesidad de recuperar la vivencia de la democracia. El gobernador (Fernando) Riera me prestó el salón de la Caja Popular de Ahorros para que pudiese asumir: si ello no ocurría, habría tenido que jurar en la vía pública. Y me entregó el poder el empleado más antiguo de la Municipalidad, un señor de apellido Moyano, que era escultor de Parques y Jardines. Encontramos tantas dificultades que, si no nos tomábamos las cosas con humor, no hubiésemos podido hacer nada. Recuerdo que nos guiaba la Escuela de la Bauhaus: el hombre vive en la ciudad y hay que trabajar la habitabilidad. Buscamos generar una ‘liaison’ por medio de la cultura, y así fue que sacamos por primera vez al teatro y a la música a la calle”.
============06 TEX VARIOS ITEMS 1 (10348457)============
1987 / 1991
RAÚL MARTÍNEZ  ARÁOZ (UCR) 
“Hay un tiempo para todo, como dice El Libro del Eclesiastés. Asumo los defectos que tuvo mi gestión; si hubo alguna virtud, la atribuyo a mis colaboradores y a los concejales. A mí me tocó enfrentar cuatro picos hiperinflacionarios: las deudas se multiplicaban y los créditos se reducían. En mi caso particular, sentí alivio cuando me fui de la Municipalidad. Celebro que estemos aquí todos los ex intendentes de la democracia: se ve que esta función agota, pero que también se puede seguir viviendo después de ella. Más allá de que la Constitución de 1990 no lo permitía, jamás hubiese querido una reelección. De mi gestión me quedó el buen recuerdo de la creación de las escuelas municipales. En su momento hubo que vencer la resistencia de la Provincia, tarea de la que se ocupó Luis Yanicelli. Es una satisfacción haber aportado a la educación”. 
============06 TEX VARIOS ITEMS 1 (10348456)============
1991 / 1995
RAFAEL BULACIO (FR) 
“Fui elegido intendente directamente por los vecinos por primera, según la Constitución de 1990 (hasta entonces regía la Constitución de 1907, que establecía que la elección del jefe municipal tenía lugar en el Concejo Deliberante mediante la votación de los concejales). Han pasado más de 20 años y nunca antes me habían convocado para escuchar mi experiencia. La conducción de la Municipalidad entraña una tarea compleja: pienso en don Zenón Santillán, tres veces lord mayor de esta ciudad, quien decía que ser intendente era difícil de por sí, pero que sobre todo era difícil en San Miguel de Tucumán. Pese a los escollos, durante mi gestión reflotamos el Banco Municipal, revalorizamos el parque Guillermina y rescatamos las esculturas de Lola Mora. A alguien se le ocurrió ponerme el mote de ‘Lunita Tucumana’, por eso de que alumbra y nada más”.
============06 TEX VARIOS ITEMS 1 (10348455)============
1995 / 1999
OSCAR PAZ (FR) 
“La tarea de intendente requiere un enorme esfuerzo y acompañamiento familiar. Por eso agradezco a mi familia porque estuvo conmigo y me esperó en casa hasta que terminara la función. Como jefe municipal me tocó viajar a Munich (Alemania) junto a otros colegas del país. A la delegación argentina le llamó la atención que en esa ciudad se recolectaba la basura sólo tres veces al mes. Aquí, con una recolección casi diaria, no damos abasto: por supuesto que no pretendo que seamos como los alemanes, pero evidentemente en este tema existe un margen para trabajar. La basura es un problema cultural que viene de hace rato. No tuve fuerzas ni tiempo para concretar los parques del Salí que proyectamos en los accesos de la ciudad, zona históricamente afectada por los vertederos y basurales. Aprovecho para recomendarte esta idea, Germán (Alfaro)”.
============06 TEX VARIOS ITEMS 1 (10348454)============
1999 / 2003
RAÚL TOPA (FR) 
“Me tocó trabajar con una mayoría de concejales opositores, pero eso no me impidió concretar ideas. Yo empecé mi gestión en los albores de la crisis de 2001 y ya no teníamos esa maravillosa herramienta del Banco Municipal. Frente a la escasez de dinero tomamos la decisión lógica de reordenar la planta de empleados, que era abultada. Durante mi gestión no nombramos a nadie en forma permanente, y sólo sustituimos a los empleados que renunciaron, se jubilaron y fallecieron. Quiero reconocer a los inspectores de Tránsito que, cuando cumplen de manera estricta su deber, es decir, hacen los controles que muchos vecinos reclaman, son denostados justamente por los mismos que antes se quejaban. En mi gestión tuve que apoyar los operativos de control con auxilio de la Gendarmería: todo anduvo bien hasta que la Provincia objetó el convenio”.
============06 TEX VARIOS ITEMS 1 (10348453)============
2003 / 2015
DOMINGO AMAYA (PJ) 
“Fui elegido primero por el Concejo Deliberante, por las razones que todos conocemos (la imposibilidad de Antonio D. Bussi de asumir), y, luego, por los vecinos en las siguientes elecciones (2007 y 2011). Al comienzo, no disponíamos de fondos: la Provincia tomaba todo en concepto de pago de la deuda de tres presupuestos y medio que había contraído la Municipalidad. Pero al cabo del tiempo logramos pavimentar más de 3.500 cuadras y 15 avenidas. Hoy tenemos una de las ciudades mejor iluminadas: lo que conseguimos fue producto de la planificación, que nos permitió aprovechar y poner en valor la identidad histórica de nuestra ciudad. El espacio público puede contar la historia. A ello obedece la creación del Paseo de la Independencia; el rescate de Bernabé Aráoz y la recreación de la casa de (Manuel) Belgrano, un hombre que luchó por la causa de la Independencia y murió pobre”. 

1983 / 1987
RUBÉN CHEBAIA (UCR)

“Asumí la intendencia en un momento caótico. Había una sociedad crispada (por la experiencia de la última Dictadura) y una enorme necesidad de recuperar la vivencia de la democracia. El gobernador (Fernando) Riera me prestó el salón de la Caja Popular de Ahorros para que pudiese asumir: si ello no ocurría, habría tenido que jurar en la vía pública. Y me entregó el poder el empleado más antiguo de la Municipalidad, un señor de apellido Moyano, que era escultor de Parques y Jardines. Encontramos tantas dificultades que, si no nos tomábamos las cosas con humor, no hubiésemos podido hacer nada. Recuerdo que nos guiaba la Escuela de la Bauhaus: el hombre vive en la ciudad y hay que trabajar la habitabilidad. Buscamos generar una ‘liaison’ por medio de la cultura, y así fue que sacamos por primera vez al teatro y a la música a la calle”.

1987 / 1991
RAÚL MARTÍNEZ  ARÁOZ (UCR)
 
“Hay un tiempo para todo, como dice El Libro del Eclesiastés. Asumo los defectos que tuvo mi gestión; si hubo alguna virtud, la atribuyo a mis colaboradores y a los concejales. A mí me tocó enfrentar cuatro picos hiperinflacionarios: las deudas se multiplicaban y los créditos se reducían. En mi caso particular, sentí alivio cuando me fui de la Municipalidad. Celebro que estemos aquí todos los ex intendentes de la democracia: se ve que esta función agota, pero que también se puede seguir viviendo después de ella. Más allá de que la Constitución de 1990 no lo permitía, jamás hubiese querido una reelección. De mi gestión me quedó el buen recuerdo de la creación de las escuelas municipales. En su momento hubo que vencer la resistencia de la Provincia, tarea de la que se ocupó Luis Yanicelli. Es una satisfacción haber aportado a la educación”. 

1991 / 1995
RAFAEL BULACIO (FR)
 
“Fui elegido intendente directamente por los vecinos por primera, según la Constitución de 1990 (hasta entonces regía la Constitución de 1907, que establecía que la elección del jefe municipal tenía lugar en el Concejo Deliberante mediante la votación de los concejales). Han pasado más de 20 años y nunca antes me habían convocado para escuchar mi experiencia. La conducción de la Municipalidad entraña una tarea compleja: pienso en don Zenón Santillán, tres veces lord mayor de esta ciudad, quien decía que ser intendente era difícil de por sí, pero que sobre todo era difícil en San Miguel de Tucumán. Pese a los escollos, durante mi gestión reflotamos el Banco Municipal, revalorizamos el parque Guillermina y rescatamos las esculturas de Lola Mora. A alguien se le ocurrió ponerme el mote de ‘Lunita Tucumana’, por eso de que alumbra y nada más”.

1995 / 1999
OSCAR PAZ (FR)
 
“La tarea de intendente requiere un enorme esfuerzo y acompañamiento familiar. Por eso agradezco a mi familia porque estuvo conmigo y me esperó en casa hasta que terminara la función. Como jefe municipal me tocó viajar a Munich (Alemania) junto a otros colegas del país. A la delegación argentina le llamó la atención que en esa ciudad se recolectaba la basura sólo tres veces al mes. Aquí, con una recolección casi diaria, no damos abasto: por supuesto que no pretendo que seamos como los alemanes, pero evidentemente en este tema existe un margen para trabajar. La basura es un problema cultural que viene de hace rato. No tuve fuerzas ni tiempo para concretar los parques del Salí que proyectamos en los accesos de la ciudad, zona históricamente afectada por los vertederos y basurales. Aprovecho para recomendarte esta idea, Germán (Alfaro)”.

1999 / 2003
RAÚL TOPA (FR)
 
“Me tocó trabajar con una mayoría de concejales opositores, pero eso no me impidió concretar ideas. Yo empecé mi gestión en los albores de la crisis de 2001 y ya no teníamos esa maravillosa herramienta del Banco Municipal. Frente a la escasez de dinero tomamos la decisión lógica de reordenar la planta de empleados, que era abultada. Durante mi gestión no nombramos a nadie en forma permanente, y sólo sustituimos a los empleados que renunciaron, se jubilaron y fallecieron. Quiero reconocer a los inspectores de Tránsito que, cuando cumplen de manera estricta su deber, es decir, hacen los controles que muchos vecinos reclaman, son denostados justamente por los mismos que antes se quejaban. En mi gestión tuve que apoyar los operativos de control con auxilio de la Gendarmería: todo anduvo bien hasta que la Provincia objetó el convenio”.

2003 / 2015
DOMINGO AMAYA (PJ)
 
“Fui elegido primero por el Concejo Deliberante, por las razones que todos conocemos (la imposibilidad de Antonio D. Bussi de asumir), y, luego, por los vecinos en las siguientes elecciones (2007 y 2011). Al comienzo, no disponíamos de fondos: la Provincia tomaba todo en concepto de pago de la deuda de tres presupuestos y medio que había contraído la Municipalidad. Pero al cabo del tiempo logramos pavimentar más de 3.500 cuadras y 15 avenidas. Hoy tenemos una de las ciudades mejor iluminadas: lo que conseguimos fue producto de la planificación, que nos permitió aprovechar y poner en valor la identidad histórica de nuestra ciudad. El espacio público puede contar la historia. A ello obedece la creación del Paseo de la Independencia; el rescate de Bernabé Aráoz y la recreación de la casa de (Manuel) Belgrano, un hombre que luchó por la causa de la Independencia y murió pobre”. 

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