Campero vetó como intendente lo que había firmado como edil

El Concejo participará en la aprobación de urbanizaciones especiales.

MARIANO CAMPERO. Intendente de Yerba Buena. ARCHIVO
MARIANO CAMPERO. Intendente de Yerba Buena. ARCHIVO
23 Marzo 2016

La última sesión del Concejo Deliberante de Yerba Buena fue trascendente. Por primera vez en casi una década de intentos, ese poder consiguió sacar una ordenanza para ponerle condiciones al Ejecutivo municipal a la hora de aprobar una urbanización especial.

Así las cosas, de ahora en adelante, cuando el intendente avale un emprendimiento, deberá remitirlo a ese cuerpo. “Si el proyecto obtuviese la factibilidad positiva, será elevado al Concejo para su análisis y aprobación. Si fuese denegado, también se informará”, se lee en el texto de la ordenanza 2.017.

La iniciativa fue consentida por unanimidad y por segunda vez, pues la primera votación había sido en diciembre pasado. Pero en esa oportunidad, y al cabo de unas semanas, el intendente, Mariano Campero, se las devolvió con un veto total. Como el Concejo tiene la potestad de rechazar el veto, eso hicieron en la tarde del lunes. Con esto, el paso siguiente sería la promulgación de la ordenanza.

Durante el debate, los ediles hicieron oír varios argumentos. Dijeron que es competencia del legislativo formular el código de ordenamiento urbano. Que, como representantes del pueblo, tienen el deber participar. Y que no se trata de una pelea entre ellos y Campero. El macrista Pedro Albornoz Piossek, además, se mostró sorprendido del rechazo del intendente. “El es uno de los autores de este proyecto”, expresó.

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¿Qué quiso decir con eso? Sucede que el antecedente más cercano de esta historia se remonta a 2013. Por aquel entonces, cuando era concejal, Campero firmó junto a los hoy reelectos Albornoz Piossek y Javier Jantus y a la ex concejala Dora Bianco este proyecto, en el que pedían que las urbanizaciones especiales pasaran por la órbita del Concejo. Esa vez, el expediente no fue tratado. Por consiguiente, tampoco perdió estado parlamentario. Entonces, fue reflotado y aprobado por los actuales concejales.

No obstante, todavía hay más circunstancias previas en este asunto. En junio de 2004, el Concejo de esos tiempos sancionó una ordenanza para que los proyectos comerciales, luego de ser estudiados por el Ejecutivo, fueran puestos a consideración de los ediles. El ex intendente Roberto Martínez Zavalía (también) les devolvió el intento con un veto. Y esos ediles (también), se mantuvieron en su postura y lograron la promulgación.

Tres años después, en diciembre de 2007, otro ex gobernante municipal, Daniel Toledo, derogó la ordenanza, recordó Jantus. Y aunque los concejales de la gestión posterior intentaron, en 2012 y en 2013 (he aquí, la participación de Campero), volver a darles el visado a las urbanizaciones, no lo consiguieron. Hasta ayer. 

La sesión especial había sido pedida por Benjamín Zelaya, José Macome, Lisandro Argiró “y otros”, de acuerdo a lo que se lee en el texto de la convocatoria. Inicialmente, el convite era para las 15.30. Pero, pasado el mediodía, los ediles recibieron un mensaje por Whatsapp que decía: “por razones de fuerza mayor relacionadas con el sonido, se rectifica el llamado para las 17.30”. A las 14.26, los ediles estaban reunidos “consensuando” sus votos.

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Finalmente, el debate comenzó con impuntualidad, a las 18. En el orden del día, además del expediente sobre el veto total de la Municipalidad, los ediles introdujeron otros seis temas, como la creación de un observatorio municipal de personas con discapacidad o que se haga pública la información sobre la frecuencia y los horarios de los colectivos.

En definitiva, la sesión del lunes, además de trascendente, marcó un punto de inflexión entre los concejales y la intendencia.

"Quiero que hagamos las cosas bien"

Dice que, delante suyo, se alza una oportunidad histórica. Y que si no planifica qué se hará con el 30 % del territorio de Yerba Buena, que hoy queda libre, la echará a perder. El intendente de esa ciudad, Mariano Campero, recurre a esa declaración cuando se le pregunta por la sesión del Concejo Deliberante. En la ocasión, los concejales promulgaron una ordenanza -que él había vetado, en una de sus primeras acciones como intendente, pero impulsado años antes, cuando era concejal- para que el cuerpo revise las urbanizaciones especiales.

- ¿Por qué vetó un proyecto que usted mismo había impulsado antes?

- Hoy esa ordenanza está a destiempo. Es, simplemente, eso. No estamos autorizando nada. Tenemos todo paralizado. El decreto a través del cual es suspendieron, por 180 días, las obras en el pedemonte es una prueba de ello.

- ¿No le parece conveniente darles participación a los concejales?

- Sí. Mi idea es armar un equipo de planificación, en el que estará el Concejo Deliberante. Pero esa ordenanza no tiene nada que ver con nada. Realmente, quiero que hagamos las cosas bien. Que haya diálogo. Y que de ese diálogo surja la Yerba Buena que queremos para los próximos 30 años. 

- ¿Eso significa que planea reformar el código urbano?

- Vamos a armar lo más serio que se haya visto nunca. Estamos formando un equipo de planificación, que revisará el código. Para eso, hemos contratado arquitectos, ingenieros y consultores. 

También el jefe de Gabinete, el abogado Manuel Courel, se pronunció sobre las edificaciones. “Un 90 % de las urbanizaciones especiales han sido aprobadas, por la anterior gestión, fuera del código. Todas se hicieron con excepciones. El caso de la torre de Alperovich Group, en las avenidas Perón y Fanzolato, es el más abuso”, ejemplificó. 

Según Courel, el gobierno de Campero representa la continuidad jurídica de la intendencia anterior. “No podemos mandar a demoler. Y tampoco negociaremos, uno a uno, con los desarrollistas. Eso se prestaría a la arbitrariedad. Lo que queremos es una solución integral, una revisión del código”, concluyó.

Relevamiento

En los últimos 20 años se sumaron 40.000 habitantes a municipios como Yerba Buena y Tafí Viejo y El Manantial, San José y La Rinconada, según datos del Observatorio de Fenómenos Urbanos de la Facultad de Arquitectura (UNT).


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