Le disparó tres veces y una bala fue fatal para “el Porteño”

Una discusión en “La Bombilla” terminó con un hombre muerto.

LA GACETA / ANTONIO FERRONI LA GACETA / ANTONIO FERRONI
22 Marzo 2016
Tres tiros escucharon ayer los vecinos de La Bombilla que viven cerca del Hospital Obarrio. Cuando salieron a ver, en uno de los pasillos del barrio, se encontraron con Juan Carlos Guevara, “el Porteño”, tendido en el suelo y sangrando.

El hecho ocurrió alrededor de las 14.30, frente a la casa de la víctima. Pese a que el asesino disparó tres veces, sólo le acertó una en el pecho, a la altura del corazón. Luego, se dio a la fuga.

“Me llamó por teléfono una vecina para decirme que le habían disparado y que los chicos estaban gritando. Salí de mi trabajo y llegué justo cuando lo estaban levantando. Yo lo llevé a la ambulancia. Ahí, él se afirmó en mi rodilla, por eso tengo el pantalón con sangre. La fatalidad nos persigue”, afirmó la ex suegra de Guevara, Irma Monroy, quien vive en diagonal a la casa de quien fuera su yerno.

“Cuando entramos al Hospital Avellaneda, a él se lo llevaron para atenderlo. Al poco tiempo salió un médico a decirnos que ya no había nada más por hacer, que él murió en el instante en que recibió el disparo. Pero yo no creo, porque lo vi apoyarse en mí, en la ambulancia”, agregó.

La víctima

Guevara, quien tenía 48 años, vivía en una casa con una pared de ladrillos pintados de rosado. Cada vez que salía, podía leer en un paredón que está frente a su puerta la frase: “muere lentamente quien no sueña ni persigue sus sueños”, cortesía de Acción Poética. Al lado del paredón, vive su ex suegra.

“Él se separó de mi hija pero, al vivir tan cerca, yo siempre veía a mis nietos. Tenía siete hijos, cuatro con mi hija y tres con otra mujer”, señaló Monroy.

Según la ex suegra de la víctima, el hombre baleado estaba intentando dejar atrás un pasado oscuro. “Es cierto, hace algunos años estuvo con malas juntas, pero en los últimos tiempos estaba trabajando, haciendo ‘changas’. En las últimas semanas trabajó como albañil y estaba decidido a recuperar el tiempo que había perdido con sus hijos”, sostuvo.

El pasado de Guevara también era conocido por la Policía. Tres de los efectivos que se encontraban en la zona del homicidio realizando trabajos señalaron que conocían a “el Porteño”, pero que no recordaban cual era la actividad delictiva que realizaba.

El tirador

“No sé nada. No soy de acá. Estoy visitando a mi padre. Sólo escuché los tiros”, señaló un hombre que salía de la casa vecina a la de Guevara. Su padre tampoco sabía nada sobre la persona que había disparado. Otros vecinos, que viven al lado del paredón, del otro lado de Monroy, también explicaron que habían escuchado los gritos de una discusión y luego los tiros, pero que no sabían quién había sido el autor de los disparos que se escucharon a la siesta en La Bombilla.

Según un familiar de la víctima, que prefirió no dar su nombre por miedo, el autor es conocido como “Negro” y sería parte de la barra brava de Atlético Tucumán. Incluso, se cree que estaría emparentado familiarmente con los líderes de la facción. Varios de ellos tienen problemas con la Justicia por distintos casos. Fuentes policiales confirmaron que cuentan con la misma información sobre el agresor y que lo están buscando por la zona.

Según el familiar de Guevara que prefirió el anonimato, el homicida se crió en esa zona. “Sin embargo, con ‘el Porteño’ tenían problemas desde hace mucho tiempo, no sé por qué motivo, sinceramente. Lo que sí sé es que el muchacho que disparó tiene serios problemas con la droga”, aseveró.

En tanto, uno de los efectivos policiales confió que la discusión habría sido en duros términos por el reclamo de uno de ellos al otro por una supuesta moto robada.

La investigación del homicidio quedó a cargo del fiscal de instrucción de la VII Nominación, Arnoldo Suasnábar. En el lugar, en tanto, estuvo presente el comisario que tiene a su cargo la división Homicidios de la Policía de Tucumán, Jorge Dib.

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