-TRÍO ESTELAR. Castro, Alterio y Aleandro protagonizaron los roles centrales.
16 Marzo 2016 Seguir en 

“La película es lo que es... Creo que hice lo justo, creo que dice lo que tenía que decir. No le tocaría una coma”, afirmó el director Luis Puenzo, al presentar la versión restaurada de “La historia oficial”, la primera película argentina que ganó el Oscar, en 1986.
El filme será reestrenado el jueves, en coincidencia con el 40 aniversario del inicio de la última dictadura militar en el país, y tiene un peso mítico dentro de la cinematografía nacional no sólo por los premios cosechados (el Oscar y el Globo de Oro a la mejor película extranjera) sino también por su valor testimonial, ya que abordó el robo de niños durante la dictadura, que por ese entonces era un tema tabú.
Rodeado por tres de sus protagonistas -la actriz argentina Norma Aleandro, que en 1985 ganó por su papel el premio a la mejor actriz en el Festival de Cannes, compartido con Cher por “Mask”-, el chileno Patricio Contreras y Analía Castro, que tenía cuatro años en el momento del rodaje, Puenzo señaló: “Las películas deben vivir como los libros, para toda la vida, para toda la eternidad”.
La película está contada desde el punto de vista de Alicia (Aleandro), una profesora de historia de clase acomodada que vive una existencia en apariencia idílica junto a su marido (Héctor Alterio), un empresario exitoso con vínculos muy cercanos a los militares, y su pequeña hija adoptada, Gabi (Castro). Su mundo se derrumba cuando comienza a sospechar que su hijita podría ser hija de una mujer desaparecida.
El guión fue escrito por Puenzo y la guionista Aída Bortnik (”La tregua”) en 1983, cuando aún gobernaba la junta militar. “Escribíamos en un presente exageradamente presente”, recordó Puenzo.
Miedo al filmar
“La hicimos en un momento en que no era fácil. Fue muy difícil porque íbamos con miedo a filmar. Lo tomé como un deber de ciudadana más que una película como actriz”, recordó Aleandro, que acababa de regresar al país desde el exilio cuando fue convocada para el elenco. “Resultó bueno hacerla en su momento, para que mucha gente se enterara de lo que no se había enterado o no se había querido enterar, y hoy para que siga viva la memoria para seguir buscando y reparando mínimamente el desastre que sucedió”, agregó la actriz, quien fue la responsable de anunciarla como ganadora del Oscar en la ceremonia en EEUU.
Contreras consideró que lo más impresionante “es ver que la película no ha envejecido”. “En los últimos días ha habido declaraciones que tienden a desacreditar muchas partes de la memoria histórica, sobre todo de ese periodo tan dramático”, sostuvo, posiblemente en referencia a las declaraciones recientes del ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Darío Lopérfido, que puso en duda que los desaparecidos hayan sido 30.000. “Por eso siempre es bueno ver la vigencia, la fuerza que tiene esta película. Y que se haya restaurado para que siga siendo un documento insoslayable de la historia de los argentinos”, añadió.
Ya adulta, Castro dejó la actuación. “Es raro porque yo no me acuerdo mucho de la película, pero sí de las cosas que pasaban detrás, como que había gente tirada al lado de la cama filmando. Fue un placer poder verla bien, que se escuche bien, y ya desde otro punto de vista. Creo que todavía hay un ellos y un nosotros. Estos chicos siguen apareciendo y está bueno volver a proyectar el filme para no olvidar estas cosas”.
El filme será reestrenado el jueves, en coincidencia con el 40 aniversario del inicio de la última dictadura militar en el país, y tiene un peso mítico dentro de la cinematografía nacional no sólo por los premios cosechados (el Oscar y el Globo de Oro a la mejor película extranjera) sino también por su valor testimonial, ya que abordó el robo de niños durante la dictadura, que por ese entonces era un tema tabú.
Rodeado por tres de sus protagonistas -la actriz argentina Norma Aleandro, que en 1985 ganó por su papel el premio a la mejor actriz en el Festival de Cannes, compartido con Cher por “Mask”-, el chileno Patricio Contreras y Analía Castro, que tenía cuatro años en el momento del rodaje, Puenzo señaló: “Las películas deben vivir como los libros, para toda la vida, para toda la eternidad”.
La película está contada desde el punto de vista de Alicia (Aleandro), una profesora de historia de clase acomodada que vive una existencia en apariencia idílica junto a su marido (Héctor Alterio), un empresario exitoso con vínculos muy cercanos a los militares, y su pequeña hija adoptada, Gabi (Castro). Su mundo se derrumba cuando comienza a sospechar que su hijita podría ser hija de una mujer desaparecida.
El guión fue escrito por Puenzo y la guionista Aída Bortnik (”La tregua”) en 1983, cuando aún gobernaba la junta militar. “Escribíamos en un presente exageradamente presente”, recordó Puenzo.
Miedo al filmar
“La hicimos en un momento en que no era fácil. Fue muy difícil porque íbamos con miedo a filmar. Lo tomé como un deber de ciudadana más que una película como actriz”, recordó Aleandro, que acababa de regresar al país desde el exilio cuando fue convocada para el elenco. “Resultó bueno hacerla en su momento, para que mucha gente se enterara de lo que no se había enterado o no se había querido enterar, y hoy para que siga viva la memoria para seguir buscando y reparando mínimamente el desastre que sucedió”, agregó la actriz, quien fue la responsable de anunciarla como ganadora del Oscar en la ceremonia en EEUU.
Contreras consideró que lo más impresionante “es ver que la película no ha envejecido”. “En los últimos días ha habido declaraciones que tienden a desacreditar muchas partes de la memoria histórica, sobre todo de ese periodo tan dramático”, sostuvo, posiblemente en referencia a las declaraciones recientes del ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Darío Lopérfido, que puso en duda que los desaparecidos hayan sido 30.000. “Por eso siempre es bueno ver la vigencia, la fuerza que tiene esta película. Y que se haya restaurado para que siga siendo un documento insoslayable de la historia de los argentinos”, añadió.
Ya adulta, Castro dejó la actuación. “Es raro porque yo no me acuerdo mucho de la película, pero sí de las cosas que pasaban detrás, como que había gente tirada al lado de la cama filmando. Fue un placer poder verla bien, que se escuche bien, y ya desde otro punto de vista. Creo que todavía hay un ellos y un nosotros. Estos chicos siguen apareciendo y está bueno volver a proyectar el filme para no olvidar estas cosas”.






