La higiene, clave para la prevención de la salud

LA  GACETA
Por LA GACETA 16 Octubre 2015
Más que un pedido era una orden de los padres y abuelos de antaño, antes de sentarse a la mesa, cuando se iba a comer. Otro tanto hacían cuando se regresaba de la escuela o de cualquier otro lugar. También se aconsejaba hacerlo antes de tocar y levantar un bebé. Esta pequeña acción efectuada varias veces al día puede evitar enfermedades, aunque no siempre se la tiene en cuenta. Ayer, se recordó como desde hace 10 años, el Día Mundial del Lavado de manos, cuyo objetivo es generar conciencia sobre esta práctica.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que el lavado de manos con jabón es una “vacuna” que uno mismo puede aplicarse. “La diarrea, una de las enfermedades que mata más niños pequeños en el mundo, podría reducirse en gran medida si todos lavaran sus manos luego de ir al baño y antes de manipular los alimentos y comer, entre otros”, indican. Consideran que lavarse las manos es una de las maneras más efectivas y económicas de prevenir enfermedades diarreicas y respiratorias que son responsables de la mayoría de muertes infantiles. Las estadísticas indican que cada año, más de 3,5 millones de niños no llegan a los cinco años, como consecuencia de la diarrea y de la enfermedad respiratoria aguda. “A pesar de ser una barrera protectora, el lavado de manos con jabón rara vez se practica y no siempre resulta fácil promoverlo”, señalan.

La OMS ha lanzado este año la campaña “Salve vidas: límpiese las manos”, cuyo principal mensaje es que todos deben lavarse las manos en el momento adecuado y de la manera correcta, en especial los trabajadores sanitarios.

“Si Ud. salió a la escuela, al trabajo, de compras, etcétera, con seguridad tocó pasamanos, picaportes, le dieron la mano varios conocidos (¡no pudo evitar esa malsana costumbre!), que minutos antes usaron para tapar sus bocas por estornudos o tos, y ahora con mucosidades varias y miles de bacterias o virus. Primero trate de no tocarse más arriba del cuello, nunca la cara, cuidando especialmente no hacerlo con su boca u ojos. Luego, sus dos minutos más importantes: al llegar a nuestra casa lo primero será lavarnos las manos con jabón y un cepillo para uñas durante dos minutos. Contar hasta 120 mientras refregamos nuestras manos hasta las muñecas. Menos tiempo no sirve. Nuevamente hacerlo siempre antes de sentarnos a la mesa en las cuatro comidas diarias”, señalaba la carta “Salud en dos minutos”, de Federico Vázquez, que publicamos el 1/10.

Hasta hace unos años, estos hábitos de higiene se aprendían en el hogar y se reforzaban en la escuela, una vez aprendidos se los ponía en práctica siempre y se los transmitía a hijos y nietos. Sin embargo, en la actualidad, no es tan frecuente, incluso en médicos o paramédicos que no se lavan las manos antes de revisar a un paciente -sucede a menudo en los servicios de emergencia a domicilio-.

Sería positivo incorporar ya desde la escuela primaria una asignatura referida a los hábitos saludables de alimentación e higiene. De ese modo, se podría contrarrestar con mayor eficacia, por ejemplo, la obesidad infantil o el consumo excesivo de comidas chatarra, así como incorporar el lavado de manos en forma natural. En contrapartida, no se debería permitir que nuestra clase dirigente imitara a Poncio Pilatos y se lavara las manos con los problemas de la comunidad.

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