Las normas antisísmicas en construcciones de altura

LA  GACETA
Por LA GACETA 23 Septiembre 2015
Son impredecibles, incontrolables y cuando se producen traen, por lo general, destrucción y muerte. El miércoles, todo Chile y una buena parte de nuestro territorio, incluido Tucumán, se conmocionó con el terremoto de magnitud 8,4 grados Richter, ocurrido en el país hermano, que dejó un saldo de 13 muertos y un millón de evacuados en la zona costera. El fuerte cimbronazo provocó sustos y mareos entre los tucumanos. En la siesta del lunes, un sismo de mediana intensidad que tuvo epicentro en Chile se percibió en nuestra ciudad, especialmente en edificios de altura.

El director del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) le dijo a nuestro diario que ningún científico puede predecir los terremotos. “La única opción que tenemos es prevenir las tragedias que pueda causar un terremoto. Cuando hay un sismo, lo que mata no es el fenómeno natural sino el colapso de las construcciones. Por eso, lo más importante que hay que tener presente es la aplicación de los reglamentos sismorresistentes y el control de que estas normas se cumplan. Es decir, hay que edificar pensando que podrían ocurrir terremotos en cualquier momento. Eso salvaría muchas vidas”, señaló el experto.

Un representante de las Naciones Unidas dijo: “cuesta creer que con un terremoto de 8,4 una ciudad de cinco millones que no se haya caído ningún edificio, eso es mucho el crédito a la inversión y normativa que existe en el país para asegurar que eso no pase... el resto del mundo ve a Chile como ejemplo de cómo enfrentar desastres naturales”.

A menudo se afirmó que en Tucumán hay bajo riesgo de sismos importantes. Sin embargo, el funcionario del Inpres dijo que nuestra provincia de halla en la zona de moderada peligrosidad sísmica. “El riesgo de sismicidad no es tan alto, pero eso no significa que se está a salvo, que no pueda ocurrir un sismo fuerte. Ha sucedido algo así no hace mucho en una localidad de Nueva Zelanda, con moderada peligrosidad sísmica, y fue gravísimo. Si ocurriera en Tucumán también sería un desastre porque la ciudad está en deuda con el control del reglamento para construcciones sismorresistentes”, afirmó.

En febrero de 2010, luego de un fuerte temblor, el Colegio de Ingenieros Civiles dijo que la Dirección de Catastro municipal hacía una verificación superficial de los cálculos de estructuras. La repartición contestó que el Manual de Procedimientos liberaba de responsabilidad a la Municipalidad sobre la corrección del cálculo de estructuras e instalaciones. No tuvo en cuenta, al parecer, que en 2007, la ley provincial 7.869 había renovado la adhesión al reglamento Inpres-Cirsoc 103 que describe las características que deben reunir las obras civiles para resistir un sismo. Ese año, la Municipalidad capitalina informó que el 58% de las edificaciones en altura habían cometido alguna falta al Código de Planeamiento Urbano.

¿Todos los edificios que se construyen cumplen con las normas antisísmicas? ¿Hay un control riguroso no sólo en este aspecto, sino también de la buena calidad de materiales de construcción? ¿Los tucumanos que viven en inmuebles de altura pueden sentirse seguros? La falta de prevención caracteriza a la clase gobernante tucumana; ni siquiera los desastres que nos ocurren con alguna frecuencia, como las inundaciones de este año que perjudicaron a miles de tucumanos, parecen haber dejado enseñanzas.

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