Olvidada sucursal de La Cosechera

COSECHERA NUEVA. Aspecto del salón de ventas de la sucursal que se inauguró en la ex calle Las Heras 629, en julio de 1932. COSECHERA NUEVA. Aspecto del salón de ventas de la sucursal que se inauguró en la ex calle Las Heras 629, en julio de 1932.
12 Septiembre 2015

CARLOS R. PAZ / ARCHIVO LA GACETA

Durante muchas décadas La Cosechera fue uno de los cafés más emblemáticos de nuestra capital. Es posible que algunos todavía se acuerden de aquel viejo local de la esquina de Junín y San Martín, que hasta la actualidad conserva casi la misma fachada, con los cambios que sus nuevos dueños impusieron en su interior para adecuarlo a los nuevos servicios.

Fundada en 1907, fue la primera sucursal en el interior del país de una cadena de negocios similares instalados por don Giacomo Rocca, dedicado a la importación de cafés desde Brasil.

En sus comienzos, anexo al bar, funcionaban un tostadero y molienda de café, para su posterior venta al público. Las mesas y espejos que tenía el negocio, databan de su fundación, lo mismo que su diseño interior. Pero el último día de 1976 concluyó la actividad comercial del famoso café, por vencimiento del contrato de locación. Renació con la democracia en 1983 pero sólo hasta 1987, cuando el centro de la nocturnidad tucumana se volcó hacia la zona de la calle 25 de Mayo y el barrio Norte se puso de moda. En la década de los 90, las puestas teatrales y algunas intervenciones de conocidos hombres de la cultura, le dieron vida plena los fines de semana. El declive se pronunció hasta los primeros días de abril de 2004, cuando cerró sus puertas. Más tarde fue remodelado y hasta hoy se mantiene la fachada, por las exitosas intervenciones de quienes actuaron como defensores del patrimonio cultural tucumano.

La nueva sucursal

El 14 de julio de 1932, La Cosechera cumplía 25 años y LA GACETA le dedicó toda una página al acontecimiento. Pero había un motivo particular: con el festejo de sus bodas de plata, el establecimiento inauguraba una sucursal un par de cuadras más abajo, precisamente en Las Heras 629 (hoy calle San Martín).

Desde sus comienzos, en La Cosechera Nueva -como lo llamaron, para distinguirlo del local central- se constituyó un grupo muy representativo de las inquietudes superiores de la ciudad. Estaba presidido por don Julio Alberto Castillo, reconocido periodista de nuestro diario, cónsul del Perú y figura destacada de la actividad intelectual de la provincia. Todos los días, alrededor de las 11, se daban cita en este café músicos de la categoría de Luis Gianneo y Enrique Casella, escultores, periodistas, hombres inquietos o acosados por preocupaciones inmateriales. Cuando en octubre de 1950 terminó el ciclo del Café España, muchos de sus habitués intentaron rehacer sus viejas ruedas en La Cosechera Nueva, pero resultó imposible porque los “climas” no eran iguales; sólo eran parecidos.

Un tiempo sin olvido

Este café fue todo un símbolo en la vida social tucumana. En sus paredes llenas de espejos se reflejaron los mejores destellos de la bohemia intelectual y política, especialmente en la segunda mitad del siglo XX. Para muchos, la mejor época del bar fue la década del 70, cuando el bullicio de las conversaciones sobrevolaba las mesas, desde la noche hasta el amanecer.

Debates encendidos, charlas animadas, desfile de tragos e innumerables amoríos que allí se tejieron, quedarán flotando por siempre en el recinto. La loable decisión de preservar la fachada del local principal, atrapó la nostalgia. Por eso, en sus rincones y más allá del tiempo, La Cosechera carece de olvido.

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