Juárez se consagró campeón en los 1.500 metros llanos

El resultado fue circunstancial. Estar ya era ganar para mí”, insistió.

29 Ago 2015
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SONRISA DORADA. Juárez posa con su presea tras la ceremonia de premiación. foto del facebook de Milton da Rocha

Hace cinco meses Juan Pablo Juárez estaba entre la vida y la muerte. Desde hace algunas horas es, por 19ª ocasión, campeón del mundo. “Con estar en la competencia ya ganaba”, explicó el atleta, ganador de la medalla de oro en los 1.500 metros llanos de los Juegos Mundiales para Trasplantados que se celebran en Mar del Plata. “El recibimiento de la gente fue especial, varios se sorprendieron de verme”, reconoció Juárez. Muchos estaban al tanto del trágico marzo que vivió el simoqueño cuando sufrió un asalto. El episodio fue tan violento que lo dejó en terapia intensiva, con fractura de cráneo y un pronóstico en el que las incertidumbres le ganaban la carrera a las certezas.

“La fe siempre me ha llevado a la meta. Siempre he creído en Dios que me dio el don de correr y, si me dio la vida, es para que siga corriendo. El resultado fue circunstancial. Estar ya era ganar para mí”, insistió.

Escoltado por un irlandés y un compatriota, Juárez volvió a subirse al primer escalón del podio. El primer lugar, tan visitado por él, tuvo emociones que se diferenciaron a conquistas anteriores. Lo mismo pasó con la preparación. “Gracias al trabajo de electroestimulación de Milton da Rocha pude recuperarme rápido. Empecé a trabajar con una silla estática y un escalador elíptico. De a poco, empecé a caminar y a trotar. El corazón estaba débil, me tenía que curar de adentro y después tenía que ‘purificar’ por la medicación”, detalló. Juárez tomó el Mundial de Mar del Plata como un desafío. “Para mí fue volver al nivel competitivo y de mayor esfuerzo. La preparación es lo mejor que tengo, pero no sabía su resultado”, manifestó. El simoqueño se sacó todas las dudas y dejó en claro que su acondicionamiento fue de oro mundial.

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