Urge un plan para evitar nuevas inundaciones

LA  GACETA
Por LA GACETA 19 Agosto 2015
Las fuertes tormentas de marzo, que anegaron varias localidades del sur tucumano, volvieron a poner en evidencia que no ha podido desarrollarse una infraestructura de sistematización de cuencas suficiente para evitar que se produjeran frecuentes inundaciones catastróficas. No sólo hay que lamentar pérdidas muy importantes en la producción agropecuaria, sino también daños en viviendas en áreas rurales y urbanas, cientos de evacuaciones y, lo que es más grave, vidas humanas. No se terminan de reparar los daños de una inundación cuando sobreviene otra, y así sucesivamente. El clásico desborde de los ríos Marapa y Escaba, por ejemplo, parece noticia cotidiana a pesar de que la evolución de la ingeniería hidráulica tiene soluciones para evitarlo y se supone que, como regla elemental, debían haberse realizado obras básicas para reencauzar ambos ríos, obras que aún siguen inconclusas. El fenómeno de las inundaciones no afecta sólo a Tucumán: ocurre en gran parte de la pampa húmeda, y abarca la zona centro-norte de la provincia de Buenos Aires, el litoral santafesino y el sudeste cordobés, que por estos días están sufriendo las consecuencias de una feroz inundación que también hubiera podido evitarse.

Pero, lejos de terminar, el fantasma de las inundaciones seguirá acechándonos si es que no se toman urgentes decisiones políticas para culminar las obras en los ríos con problemas y también en los sectores de nuestra ciudad que siguen acumulando escombros, como por ejemplo, el canal sur. Días atrás, el climatólogo Juan Minetti anticipó que la primavera que se viene será más húmeda de lo habitual a causa de dos fenómenos climáticos. “El niño” y una falla en el sistema monzónico generarán frecuentes y abundantes lluvias. “Lo que pasó en Buenos Aires (las inundaciones de las últimas semanas) es una pequeña muestra de lo que vendrá después, en la próxima primavera, que va a ser realmente movidita en materia de precipitaciones. Esto es particularmente peligroso en Tucumán, porque todavía no hemos solucionado los daños de infraestructuras que quedaron del verano pasado, y que apenas han empezado a ser reparadas. Como se ve, la situación se ha vuelto bastante comprometida para la provincia”, señaló Minetti. Esta advertencia debería retumbar no sólo en las oficinas de los funcionarios que están dejando sus cargos, sino también en los mitines de campaña de los políticos que aspiran a llegar al gobierno. Las obras de infraestructura deberían ser una prioridad de Estado. Más aún, debería destinarse una mayor porción del presupuesto para la construcción de los puentes que el agua se llevó en marzo y que dejaron a varias localidades virtualmentne incomunicadas. Los caminos alternativos se anegan ante cada tormenta y los ríos siguen esperando la sistematización de sus cuencas. Septiembre está a la vuelta de la esquina. Los expertos ya están anunciando una nueva ola de tormentas. ¿Hay que esperar que todo vuelva a inundarse de nuevo para reaccionar? ¿Qué plan se pondrá en marcha para contener el despiadado avance de las aguas? Los que tienen a su cargo la administración de nuestros recursos deberían recoger el guante y poner en marcha de inmediato un plan para prevenir nuevas inundaciones. Porque eso de que no se puede luchar contra el clima es un burdo engaño. Se puede luchar y se debe luchar para que no volvamos a recorrer el mismo calvario.

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