No solo es antigua, también crónica, y si bien es consecuencia de la desocupación, siempre hay alguien que se enriquece detrás de ella y no exactamente el trabajador. La venta ilegal ha encontrado hace tiempo un jardín para florecer y lejos de estar en retirada, se halla muy rozagante, según el último informe de la Cámara Argentina de Comercio.
El relevamiento se efectuó en cubrió nueve ciudades del país: Buenos Aires, Rosario, Mendoza, Tucumán, Salta, Neuquén, Posadas, Paraná y Santa Fe. La venta informal callejera en el período abril-junio sufrió un incremento del 29,9% en relación con el primer trimestre de 2015, especialmente en Buenos Aires, Neuquén, Posadas, Santa Fe y Tucumán, y decreció en Paraná, Rosario y Mendoza. Uno de los rubros preferidos en la venta ilegal fue el de indumentaria y calzado fue uno de los más comercializados en la venta ilegal callejera: ocupó la primera posición en Buenos Aires, Rosario, Salta, Mendoza y Tucumán. El informe destaca que el incremento mayor en la cantidad de puestos de venta callejera se evidenció en San Miguel de Tucumán con subas en el segundo trimestre de 543,5% interanual, y de 362,5% respecto a los primeros tres meses de este año. Luego se ubicó Buenos Aires con un 29,7% interanual, y un 10,8% frente al sondeo previo.
En junio pasado divulgamos un trabajo que realizó la consultora Noanomics sobre la base a datos del Indec, acerca del trabajo en negro. Este reveló que la mejor calidad laboral se encuentra en Tierra del Fuego, donde apenas el 10,5% de los empleos no están inscriptos. Indicó que trabajo en negro en el país afecta a cerca de 4 millones de empleados, lo que equivale al 31,9% del total de los asalariados. El relevamiento mostró que en Santiago del Estero el 46,9% de los empleados no estaba registrado al cierre del primer trimestre de 2015, lo que indicaba un incremento de 4,9 puntos respecto del mismo período de 2014. Esta situación contrastaba con la tasa de desocupación, que para el Indec era de 1,2% en esa provincia. Una situación similar se apreciaba en Tucumán, donde el 44,9% de los trabajadores se hallaba en la informalidad, aunque en este caso la tasa de desempleo era del 8%.
La venta callejera en San Miguel de Tucumán tiene su historia. En 1971, en la esquina de Maipú y Mendoza, ya había vendedores ambulantes estaban instalados en la esquina de Maipú y Mendoza. A mediados de los 80, a principios de los 90 y tras la crisis de 2001, la cantidad de cuentapropistas en el microcentro se fue incrementando, al ritmo de las debacles económicas. Si al principio eran contados con los dedos de la mano, con el transcurrir del tiempo, el número de vendedores informales fue incrementándose notablemente. En 2001, la ilegalidad se trasladó a otros rubros como el lavado callejero de autos, cuando muchos de los que hoy lavadores se quedaron sin trabajo. Luego de años de desobediencia a una orden judicial por parte de la Municipalidad, los ambulantes fueron desalojados del microcentro en enero de 2014.
A la venta callejera y al trabajo en negro los une la ilegalidad. Eso significa que el Estado no aplica la ley y en lugar de combatirlos para erradicarlos, prefiere aumentar la presión fiscal a los que pagan tributos. Para el Estado o la misma Federación Económica no debería ser difícil averiguar quiénes son los proveedores de los vendedores ambulantes o quienes tienen empleados en negro. Se suele decir que detrás de todo negocio importante, siempre hay alguien que se beneficia más que otros. Se repite a menudo que la ley debe ser igual para todos, pero en Tucumán pareciera que no lo es.
El relevamiento se efectuó en cubrió nueve ciudades del país: Buenos Aires, Rosario, Mendoza, Tucumán, Salta, Neuquén, Posadas, Paraná y Santa Fe. La venta informal callejera en el período abril-junio sufrió un incremento del 29,9% en relación con el primer trimestre de 2015, especialmente en Buenos Aires, Neuquén, Posadas, Santa Fe y Tucumán, y decreció en Paraná, Rosario y Mendoza. Uno de los rubros preferidos en la venta ilegal fue el de indumentaria y calzado fue uno de los más comercializados en la venta ilegal callejera: ocupó la primera posición en Buenos Aires, Rosario, Salta, Mendoza y Tucumán. El informe destaca que el incremento mayor en la cantidad de puestos de venta callejera se evidenció en San Miguel de Tucumán con subas en el segundo trimestre de 543,5% interanual, y de 362,5% respecto a los primeros tres meses de este año. Luego se ubicó Buenos Aires con un 29,7% interanual, y un 10,8% frente al sondeo previo.
En junio pasado divulgamos un trabajo que realizó la consultora Noanomics sobre la base a datos del Indec, acerca del trabajo en negro. Este reveló que la mejor calidad laboral se encuentra en Tierra del Fuego, donde apenas el 10,5% de los empleos no están inscriptos. Indicó que trabajo en negro en el país afecta a cerca de 4 millones de empleados, lo que equivale al 31,9% del total de los asalariados. El relevamiento mostró que en Santiago del Estero el 46,9% de los empleados no estaba registrado al cierre del primer trimestre de 2015, lo que indicaba un incremento de 4,9 puntos respecto del mismo período de 2014. Esta situación contrastaba con la tasa de desocupación, que para el Indec era de 1,2% en esa provincia. Una situación similar se apreciaba en Tucumán, donde el 44,9% de los trabajadores se hallaba en la informalidad, aunque en este caso la tasa de desempleo era del 8%.
La venta callejera en San Miguel de Tucumán tiene su historia. En 1971, en la esquina de Maipú y Mendoza, ya había vendedores ambulantes estaban instalados en la esquina de Maipú y Mendoza. A mediados de los 80, a principios de los 90 y tras la crisis de 2001, la cantidad de cuentapropistas en el microcentro se fue incrementando, al ritmo de las debacles económicas. Si al principio eran contados con los dedos de la mano, con el transcurrir del tiempo, el número de vendedores informales fue incrementándose notablemente. En 2001, la ilegalidad se trasladó a otros rubros como el lavado callejero de autos, cuando muchos de los que hoy lavadores se quedaron sin trabajo. Luego de años de desobediencia a una orden judicial por parte de la Municipalidad, los ambulantes fueron desalojados del microcentro en enero de 2014.
A la venta callejera y al trabajo en negro los une la ilegalidad. Eso significa que el Estado no aplica la ley y en lugar de combatirlos para erradicarlos, prefiere aumentar la presión fiscal a los que pagan tributos. Para el Estado o la misma Federación Económica no debería ser difícil averiguar quiénes son los proveedores de los vendedores ambulantes o quienes tienen empleados en negro. Se suele decir que detrás de todo negocio importante, siempre hay alguien que se beneficia más que otros. Se repite a menudo que la ley debe ser igual para todos, pero en Tucumán pareciera que no lo es.








