El reordenamiento del tránsito, materia pendiente

LA  GACETA
Por LA GACETA 20 Julio 2015
Cada vez se hace más complicado transitar y circular diariamente por el centro de esta llamada ciudad histórica. Lo pueden decir los peatones, los automovilistas, los motociclistas, los colectiveros, los ciclistas, y en particular los conductores de ambulancias y los bomberos cuando en las horas pico deben abrirse paso en un enjambre de vehículos encorsetados en calles estrechas. El reordenamiento del tránsito sigue siendo una materia pendiente desde hace años.

En los años 90, comenzaron a buscarse soluciones para la congestión del tránsito en la capital, incluso vinieron expertos españoles en esa materia. En diciembre de 2005, fue presentado el Plan Estratégico Urbano Territorial de San Miguel de Tucumán, elaborado por urbanistas, funcionarios y vecinos. Se recomendaba, entre otras cosas, desconcentrar las actividades de carácter administrativo. Avanzar en la peatonalización como un modo de desalentar que los vehículos ingresaran al centro y beneficiar al transeúnte que pareciera ser menos importante que los vehículos en Tucumán.

El año pasado, la Municipalidad divulgó un estudio que indicaba que por hora circulaban 165.000 vehículos en las 12 manzanas centrales de la ciudad. Se observaba que eran 330.000 los vehículos que circulaban diariamente en la capital; 800.000 eran los peatones se mueven por día en el área céntrica y alrededor 475.000 personas empleaban para trasladarse el ómnibus en el área metropolitana. Se señalaba que había calles que concentraban una gran circulación de colectivos, como la Crisóstomo Álvarez que recibía 173 ómnibus por hora o la Santiago del Estero por donde circulaban 163 por hora. En cuanto a los vehículos particulares, se registraron 1.300 por hora en la intersección de Maipú y San Martín.

Como consecuencia de ese relevamiento, surgió la idea de designar calles exclusivas para el transporte público, así como calles compartidas, pero con sendas exclusivas para cada tipo de vehículo. Se proponía modificar el recorrido de los colectivos para que su circulación fuera menos trabada y establecer corredores exclusivos para líneas urbanas y otros para líneas interurbanas. Se informó que de ser aprobadas esas propuestas por las autoridades municipales, una etapa de las modificaciones iba a implementarse en el verano que pasó. Sin embargo, nada ocurrió.

Sin duda, el reordenamiento del tránsito debería ser una de las prioridades de la próxima administración. Han transcurrido casi 10 años desde que se presentó el Plan Estratégico que fracasó probablemente porque al no ser vinculante, no obligaba a la autoridad a cumplirlo. Sobre su base, sería interesante reformularlo, actualizándolo y repitiendo la experiencia de una década atrás, cuando la propuesta surgió del consenso entre urbanistas, funcionarios y ciudadanos. Ocurre alguna frecuencia que se imponen cambios sin tener en cuenta la opinión del vecino que es el que deberá padecerlos.

Una ciudad debería tener al peatón como prioridad, que es a menudo blanco de la intolerancia y de la falta de educación cívica de los conductores, a diferencia de los que sucede en Mendoza, Santiago de Chile o Montevideo, donde basta que un transeúnte ponga un pie en la calle, para que el tránsito se detenga en el acto. “Sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres. Así la poesía no habrá cantado en vano”, escribió Pablo Neruda.

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