Una nueva moratoria que recompensa a los deudores

LA  GACETA
Por LA GACETA 10 Julio 2015
En la última década, vienen de la mano en lo que a materia tributaria se refiere: aquel que está obligado a satisfacer un compromiso y el plazo que se otorga para solventar una deuda vencida. El deudor y la moratoria hacen una pareja interesante que se beneficia mutuamente, pero perjudican a terceros.

Pero no todos los deudores lo son por la misma razón. Muchos llegan a ese estado porque carecen de los recursos económicos necesarios para honrar sus obligaciones con el fisco, pero también están aquellos que recurren a picardías para no cumplir con estas y especulan con que en algún momento el Estado lanzará algún plan de pago para regularizar su situación. Se acogerán a este abonando algunas cuotas para luego dejar de hacerlo, y así sucesivamente. Cada vez que se impulsa una moratoria se dice que será por una única vez.

En abril pasado, el Gobierno provincial puso en marcha un plan de facilidades para que los morosos de los impuestos declarativos y patrimoniales se pongan al día. En su sesión del miércoles, la Legislatura aprobó la prórroga de Régimen Excepcional de Facilidades de Pago contemplado en la ley N° 8.520.

La segunda moratoria en lo que va de 2015 comprenderá deudas vencidas y exigibles al 30 de enero pasado. En esta ocasión, el plan incluye intereses, recargos y multas. Se especificó que la condición necesaria es que los contribuyentes tengan abonadas y cumplimentadas sus obligaciones tributarias cuyos vencimientos operaron u operen a partir del 2 de febrero último, inclusive.

Habrá una merma significativa en los intereses. De acuerdo con los que informamos el miércoles, se prevé reducción de intereses del 90% por pago de contado o cuando la cantidad de pagos parciales para completar el pago de la facilidad solicitada no exceda de diciembre de este año y del 40% cuando la cantidad de pagos parciales de la facilidad solicitada, exceda a diciembre. Los morosos podrán regularizar su situación hasta el 31 de agosto próximo.

Es conocida la cultura de no pago del tucumano. Nos parece lógico que el Estado intente cobrar a los deudores crónicos. Pero esta morosidad, en alguna medida (como señalamos al comienzo de esta columna), se debe a que el grueso de la población percibe salarios que apenas le alcanzan para subsistir con dignidad y pagar todos los impuestos y servicios los coloca en una situación incómoda e indeseable.

Por ejemplo, un jubilado que cobra el haber mínimo ($3.821.73) y que es propietario de un inmueble, difícilmente pueda hacer frente a la presión fiscal.

Si bien las moratorias benefician al deudor y al Estado, perjudican a quienes siempre pagan los tributos en tiempo y forma. Se premia a los morosos, pero no a quienes no lo son. Se crea así un estado de desigualdad que lleva al ciudadano a preguntarse si es más conveniente ser deudor que pagador, porque el Estado siempre le da una oportunidad para ponerse al día.

El Estado debería buscar el modo de premiar al buen ciudadano que cumple con el pago de sus obligaciones, ya sea otorgándole una bonificación u otro beneficio. De esa manera, también estaría estimulando a los morosos crónicos a pagar cuando corresponde. Si el contribuyente viera que sus dineros se invierten en mejoras constantes en los servicios públicos, como ocurre en otros lugares, pagaría sus compromisos incluso con mejor humor.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios