La era de las “súper tías”: profesionales sin hijos que dan todo por sus sobrinos - LA GACETA Tucumán

La era de las “súper tías”: profesionales sin hijos que dan todo por sus sobrinos

Les dicen PANK. Son mujeres independientes económicamente y sin mayores compromisos. Cumplen un rol esencial en muchas familias.

16 May 2015
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COMPLICES. Giuliana Rosales pasa largas horas con Ignacio y Virginia, los ayuda en las tareas y comparte con ellos tiempos y espacios de juego. la gaceta / fotos de diego aráoz

Giuliana Rosales llega a la casa de Ignacio, su sobrino de cinco años, y todo se transforma. Ella apaga las luces y busca rápidamente un escondite, mientras él cuenta hasta 20. Cantan, bailan, juegan a la pelota, se disfrazan. Si se suma su otra sobrina, Virginia de cuatro años, seguramente es el momento más feliz en el día de esta tía. Tiene 26 años, trabaja en un colegio y por ahora no piensa en hijos. Aunque le encanta la idea de sentirse un poco la “mamá” de los niños de sus hermanos.

Para Juan Ignacio (11), Santiago (9) y Lourdes (5) no hay salida más divertida que ir al shopping con la tía María Paula Aráoz. Ella, que es más amante de la naturaleza, prefiere sacarlos a andar en bici. Pero se derrite ante lo que quieran sus sobrinos. “Hago lo que me pidan. ¿Por qué? Simplemente porque me enamoré de cada uno de ellos desde el día en nacieron”, cuenta esta farmacéutica de 41 años, que reparte sus horas entre su trabajo en el Siprosa, su pasión por el mountain bike y sus sobrinos, hijos de su hermano.



María Paula, al igual que Giuliana, se definen como tías cancheras, divertidas. Reconocen que gastan una buena parte de sus sueldos en regalos para los sobrinos, especialmente cuando se acerca el Día del Niño y la Navidad. A ellas les ha tocado compartir los diálogos más profundos con los chicos. Lourdes le plantea a María Paula todo tipo de preguntas curiosas: “tía, ¿alguien le puede robar el esposo a una esposa?”. “¿Por qué la gente grande se da besos en la boca?”, le planteó una vez Ignacio a Giuliana.

Tampoco es raro que los chicos les pregunten a la tía por qué siendo tan lindas y tan buenas están solas. “Ustedes me ven triste. Estoy muy contenta así, ser tía me hacer muy feliz”, les contesta siempre María Paula. Ella es una auténtica PANK (Professional Aunt No Kids), una forma de nombrar a las tías profesionales sin hijos. La etiqueta es un rótulo del marketing, pero engloba un fenómeno real: mujeres dispuestas a comprar regalos, pasear o viajar con sus sobrinos sin necesidad de rendirse ante el mandato de la maternidad.

En realidad, muchas de las tías PANK muestran su rebeldía al estereotipo Susanita. Nada las apura a tener hijos. Incluso algunas ni siquiera se plantean la idea de tenerlos. Pero tampoco quieren privarse de la diversión y la alegría que sienten al compartir la vida con niños y adolescentes. Algunas se convierten en eslabones imprescindibles para sus sobrinos, ya sea porque los cuidan o porque los ayudan con las tareas del colegio y las actividades extraescolares.



Su imagen nada tiene que ver con la vieja tía solterona de años atrás. Las PANKs son una nueva generación de mujeres independientes y con cierto poder adquisitivo, que crearon una forma distinta de relacionarse con sus sobrinos, según describe Ana Alejandra Fuentes Cuiñas. La profesional, que es contadora y psicóloga, coordinó una investigación entre 1.200 mujeres de la Argentina para describir el perfil de este grupo de tías. El trabajo se hizo en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) y se publicó en febrero de este año.

El estudio de la UADE duró cinco meses. Se entrevistó a mujeres de 25 a 64 años. “Podemos afirmar que las PANK tienen una participación muy activa en la crianza de sus sobrinos. Las relaciones entre ellos están marcadas por el amor y la protección”, define Fuentes Cuiñas, quien trabajó junto con Luisina Aldaz, Florencia Pitrelli y Nicolás Castelnuovo.

La era de las “súpertías” es una muestra más de los cambios que vienen manifestando las mujeres en la sociedad, remarca la investigadora. Habla del retraso en la maternidad en pos de un perfeccionamiento profesional, de la soltería por elección y de la baja en las tasas de natalidad. De hecho, según el último censo, en Argentina el 31% de las mayores de 25 años son solteras, una cifra que va en aumento.

“Lo que más nos llamó la atención en nuestra investigación fue el enorme rol que tienen las tías dentro de las configuraciones familiares. Colaboran mucho para mejorar la calidad de vida de los chicos. Algunas, incluso, fijan sus horarios laborales en función de las actividades de sus sobrinos, ya sea para acompañarlos o para planear salidas recreativas y viajes. Otro detalle que nos soprendió fue cómo los sobrinos devuelven, y con creces, todo esa entrega por parte de las tías. Si se enferman son los primeros en ir a cuidarlas”, resalta Fuentes Cuiñas.

En general, las tías aseguran que disfrutan sin preocupaciones a los sobrinos. No les gusta meterse mucho en los temas álgidos. “Para eso están los padres”, dicen. Son las ‘hadas madrinas’ de la nueva era. Y aunque hay muchas formas de describirlas, para los sobrinos que aparecieron en esta nota cabe una sola frase: “mi tía es una genia”.

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