Para muchos futbolistas el turf es una gran pasión

Los caballos de carrera son un imán para muchos famosos y los futbolistas no son la excepción. Alex Ferguson, Rooney, Arturo Vidal, Owen y Pizarro cuentan con varios ejemplares. Maradona y Ángel Labruna también disfrutaron de la magia del “Deporte de los Reyes”

30 Abril 2015
Para muchos futbolistas, entrenadores o árbitros de fútbol, el turf es una gran pasión. En nuestro país, Diego Maradona, Ángel Labruna, el “Charro” José Manuel Moreno, Osvaldo Zubeldía, Alfio Basile, Patricio Hernández, José “Pepe” Sand, Carlos Babington, Juan Bava y Guillermo Nimo demostraron en más de una ocasión su amor por el “Deporte de los Reyes”. Y en el plano internacional, el chileno Arturo Vidal, los ingleses Wayne Rooney y Michael Owen, los peruanos Claudio Pizarro, Paolo Guerrero y José “Chemo” del Solar, el escocés Alex Ferguson y el alemán Thomas Müller son apasionados de los Sangre Pura de Carrera.

Diego incursionó en el mundo del turf en la década del ‘90 de la mano de su ex suegro “Coco” Villafañe. Fundó la caballeriza “La Bombonera” y eran famosas las charlas y los asados que compartía en el stud de Jorge Mayansky Neer en San Isidro. Diegol fue el mejor ejemplar de su propiedad. Se dio el gusto de ganar varias competencias, entre ellas el Gran Premio “Joaquín V. González”, un cotejo de Grupo 1 que se corrió sobre 1.600 metros en 1997. Ese ejemplar era hijo de la yegua Dalma Nerea, ejemplar a la que bautizó así en honor a su hija mayor. Midri y Persuasivo Fitz, en los cuales tuvo sociedades, también fueron caballos con campañas destacadas. El “10” le puso de nombre Cani a un ejemplar y a otro Guillote, en honor a Claudio Paul Caniggia y a Guillermo Cóppola. El año pasado, Maradona fue invitado de honor en la Copa del Mundo de Turf, que se corrió en el hipódromo de Meydan, en Dubai.

Alex Ferguson es un gran apasionado del mundo hípico. En su “escudería” tuvo grandes caballos, pero sin lugar a dudas que el más importante fue Rock of Gibraltar, que en 2002 completó siete triunfos consecutivos en grandes premios, lo que llegó a ser récord mundial. El ex DT Manchester United no terminó de la mejor forma con este ejemplar, ya que tuvo que vender la parte de la que era dueño por una disputa legal con sus otros socios. “Las carreras no me afectan tanto como el fútbol. Estoy bastante tranquilo en las carreras. Yo lo uso por las razones correctas. Creo que es una gran forma de relajarse. Es muy interesante pasar un día en el hipódromo. Lo disfruto junto con mis amigos. Pasamos un buen rato. Se ha convertido en un pasatiempo para mí”, comentó Ferguson, que tiene muchos caballos en Irlanda y en Inglaterra.

El que disfruta de los éxitos de sus pupilos en América Latina y en el Viejo Continente es Pizarro. El delantero de Bayern Munich cuenta con ejemplares en Perú, Inglaterra, Alemania y hasta hace poco también también tenía en Buenos Aires. “En la familia de mi madre, mi abuelo fue amante de las carrerras. Cuando yo entré en el mundo del turf le puso los pelos de punta a mi madre porque lo asociaba con las apuestas. Se asustó un poco”, reveló Pizarro.

Un día, en la concentración del seleccionado de Perú, encontró a “Chemo” Del Solar viendo una carrera por televisión. En ese momento comenzaron a compartir anécdotas y terminaron adquiriendo un ejemplar en sociedad. Hace poco disfrutó del éxito de un ejemplar que tiene en Alemania en sociedad con el goleador Thomas Müller y con Tim Borowski, ex futbolista del Werder Bremen. Es tanta la pasión de Pizarro por el turf, que también tiene un haras. “Crío caballos y los vendo. Son animales impresionantes, muy fuertes y poderosos. Eso me gusta”, explicó.

El que también se dedica a la cría de ejemplares sangre pura de carrera es Owen, que fundó el “Manor House Stables”, un moderno centro de entrenamiento para 120 caballos en Chester, Inglaterra. El ex jugador del Liverpool, Real Madrid y Manchester United ya disfrutó del éxito de varios de sus pensionistas. Y sin lugar a dudas la que mayor alegría le regaló fue la yegua Brown Panther, reciente ganadora del Dubai Gold Cup, que se disputó en el circo hípico de Meydan. “Como todos saben, Brown Panther es la niña de mis ojos”, comentó el ganador del Balón de Oro en 2001.

Owen y Ferguson fueron los que hicieron incursionar en el mundo del turf a Rooney. Switcharooney y Tomway fueron los primeros ejemplares del “Toro”, por los que invirtió algo más de 150.000 dólares.

Paolo Guerrero tiene varios ejemplares y a algunos decidió cambiarles el nombre en honor al Corinthians, club en el que milita actualmente. El peruano bautizó con el nombre de Pacaembú a uno de sus pupilos, como se llamaba el antiguo estadio de “Timao”. “Arena Corinthians creo que será el nombre de mi siguiente caballo”, reveló.

Arturo Vidal quería ser jockey cuando era niño y asistía períodicamente a las caballerizas ubicadas en Club Hípico de Santiago del Chile. “Arturo, dedícate mejor al fútbol, tú tienes las condiciones para eso”, le recomendó Enrique Carreño, un preparador de caballos chileno. Y fue así que el volante se dedicó de lleno a la “redonda”. Pero nunca se olvidó de su pasión por los caballos y apenas “cosechó” algo de dinero comenzó a adquirir ejemplares. Actualmente tiene cerca de 50 caballos y fue el propietario de Il Campione, el mejor potrillo de la temporada pasada. En febrero, decidió venderlo a cambio de dos millones de dólares para que continúe su campaña en Estados Unidos.

Labruna fue un amante de las carreras de caballos mientras vivía. Aseguran que en más de una oportunidad iba a los entrenamientos con los programas de careras. “¡Burrero!, me gritan a cada rato. ¿Está prohibido ir al hipódromo? ¿No es el deporte de los reyes? Me quieren ofender diciendo eso, y yo no me ofendo. Hace casi 40 años que voy a las carreras. Si me invitan al cine o al teatro, paso. Pero las carreras me encantan”, contó antes de morir quien fue una estrella de River y luego entrenador.

Está claro que el turf y el fútbol es una pasión compartida para muchos.

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