Cartas de lectores - LA GACETA Tucumán

Cartas de lectores

18 Mar 2015

EPAM

Nuestra Universidad sigue con su política de perjudicar a los adultos mayores. Dispone que las sedes del EPAM, sean dos: la de calle Rivadavia, denominada ahora Eupam (me informan que se habilitará el 10 de agosto, y que ya estaría en condiciones de ser ocupada, pero faltan los muebles). Esta sede cobrará por matrícula $ 85, y una cuota de $ 150. El EPAM, con el nombre original, que funciona ahora en avenida Sarmiento, cobra $ 85 y $ 160, respectivamente, más un seguro $ 120, sin que se conozca la compañía aseguradora ni los servicios ofrecidos. No se puede entender cómo la Universidad Nacional de Tucumán, que debería realizar ajustes necesarios, aumente sus gastos considerablemente en dos sedes, en lugar de una. Por ese motivo, se aumentarán los gastos, según informan, por mayor cantidad de empleados, sillas, muebles, energía, teléfonos, etcétera. Más todavía cuando la casona de calle Rivadavia, antes de su cierre, tenía 1.400 o 1.500 adultos mayores en sus talleres y ahora en la avenida Sarmiento llegarían tan sólo a 400. ¿Por qué una de esas sedes se llama EPAM y la otra Eupam? ¿Cuál es la estrategia? ¿Qué es lo que se persigue? Más preguntas: ¿Por qué todos los alumnos de la Universidad gozan de la enseñanza gratuita, y nosotros debemos pagar, más todavía teniendo cuenta la situación económica imperante y el elevado costo de las cuotas que debemos abonar mensualmente? Además, los adultos mayores ya fueron perjudicados por la misma Universidad, al disponer años atrás de los fondos que aportaron los alumnos para el pago del alquiler, y que la anterior gestión utilizó irresponsablemente en otras cuestiones ajenas a las necesidades del EPAM. Como se recordará, a causa de ello, nos desalojaron por la falta de pago. A los adultos mayores no se los puede denigrar de esta manera, tampoco a los profesores que exigen los merecidos aumentos, por su dedicación permanente en los diversos talleres. Es por eso que debemos rescatar el EPAM, institución que nos contiene y gracias a la cual, podríamos seguir teniendo momentos felices hasta los últimos días de nuestras vidas.

Andrés Cabral

[email protected]


Naranjos

Leyendo el artículo de la página “Tu Ciudad” (LA GACETA del 14/03), con el título “Adiós a los naranjos”, podemos advertir que los tucumanos dejaremos de percibir ese tan adorable perfume de los azahares que brotan de los naranjos, lo que seguramente, causarán desazón en la sociedad. Hasta ahí todo bien; pero existen otras personas, entre las que me incluyo, que conocen el lado negativo de esta cuestión. A diario, se puede observar, a lo largo y ancho de la provincia, el horrendo aspecto que causa la inmensa cantidad de frutos tirados y esparcidos sobre veredas y calles, que en su mayoría, son utilizados como descarga de artillería por alumnos que a la salida de clases sacian su ego agrediéndose a naranjazos. Ni qué hablar de los adolescentes irrespetuosos que deambulan por las noches y amaneceres, sin dejar vivienda en la que hagan sentir su agresividad, con las naranjas. Sería por demás acertado que los directores de las áreas competentes hagan funcionar su razonamiento, erradicando definitivamente esa “vieja práctica” de plantar sólo naranjos, y fomenten la cultura de forestación con plantas que embellezcan la ciudad, aunque hoy por hoy, por cuestiones de rutina politiquera, sólo puedo decir que es una expresión de deseos. Vivo en Simoca, a 100 metros de un colegio público mixto y a 50 metros de la vivienda del intendente en una manzana atestada de naranjos.

José Alberto Jacobo
San Martín 942
Simoca


El campo

El odio visceral que demuestra el señor Centurión hacia “el campo” (carta del 15/03/2015) me lleva a pensar que la desgracia de miles de compatriotas inundados le sirve de pretexto para derramar veneno acumulado. No justifico a algunos terratenientes que alguna responsabilidad tendrán en lo ocurrido. Pero la verdad es que “la culpa no es del chancho sino del que le da de comer”. Si tenemos un Gobierno todopoderoso que permite la depredación y colabora con ella incumpliendo su deber, el responsable del desastre es ese Gobierno tan admirado por Centurión y sus adláteres. Con todo el dinero gastado en obras sin sustento (léase Legislatura) y la complicidad con las adjudicaciones directas sobrepreciadas, sobraría para solucionar el problema hídrico, ya que existen estudios muy serios al respecto que jamás se tuvieron en cuenta. Porque en Tucumán se gobierna para ganar elecciones, no para solucionar problemas a futuro. Por eso, durante 14 años se hizo poco y mal al respecto. Todos lo sabemos, pero a la hora de rendir cuentas, la culpa es siempre “del otro”. En última instancia culpar genéricamente al “campo” no es más que reeditar la eterna queja del argentino mediocre contra la oligarquía; cuando la verdadera oligarquía (Gobierno de pocos) es el actual poder unipersonal que reina tanto en la Nación como en la Provincia. El mismo poder que durante más de una década obtuvo del “maldito campo”, los ingentes recursos que dilapidó, desparramó y robó durante su “brillante gestión”. Es loable la respuesta solidaria de nuestro pueblo, siempre que se lo necesita. Pero un país en serio es aquel que ante episodios como el que hoy sufrimos, tiene la respuesta inmediata sin necesidad de la ayuda ciudadana, que con los impuestos que paga está costeando todo lo que se roba y malgasta.

José Quirós
[email protected]


Inteligencia

Lamento sinceramente la errónea interpretación que dio el lector Eduardo Rothe (17/3) a expresiones de mi carta sobre el tema de la inteligencia (13/3). Le contesto ordenadamente. 1) Cuando dije “sin ánimo de polemizar” no lo dije porque quería quedarme con la última palabra, como interpretó, sino para expresar que aportaba una perspectiva más sobre el tema. 2) Me pide datos sobre los libros que menciono. a) El diccionario de latín que poseo está publicado por la editorial Don Bosco, en Buenos Aires, 1958. Me lo regaló una hermana cuando se casó y se fue. Es bastante gordo. Allí están los verbos interlegere e intellegere, además del sustantivo en cuestión, por supuesto. b) El librito del FCE, Méjico, 1953, es de Werner Wolff y se titula “Introducción a la Psicología”. Me lo regaló una cuñada, que tuvo que dejar de estudiar por problemas en la visión. En el capítulo IX trata la inteligencia. Con tantos avances científicos sobre el tema, de más está decir que ya es un poco viejito, pero para el caso de la etimología me vino bien. Ningún libro se vuelve inútil del todo. 2) Hay que tener cuidado con Internet. Allí usted leyó que intus quiere decir entre. En mi diccionario se lee que quiere decir dentro, interiormente. Y la palabra que menciona en su carta del 12/3, inteligere, no figura. 3) Cuando termino mi carta diciendo “Primero vivir, luego filosofar” no me refería a su persona ni a su carta, me refería al origen del lenguaje. Se dice que surge por necesidades prácticas, y según leí hace poquito en “La Nación”, es probable que las primeras palabras usadas por el hombre hayan sido para dar órdenes. Puede ser, había que organizar las acciones del grupo para subsistir: conseguir alimentos, cuidarse de las fieras, etc. 4) Se pregunta con ironía si con sus 75 años estará en condiciones de filosofar. Con humor le contesto: quiero envido, yo tengo 79... ¡y no me animo todavía! Reciba señor Rothe mis respetuosos saludos. Le aseguro que soy un escéptico de siete suelas y no está en mi quedarme con la última palabra. Ni siquiera con la patrona lo intento.

José E. Santillán

Lizondo Borda 1.137

San Miguel de Tucumán


El avivado y el bravucón

En la Argentina violenta en que vivimos, es común ver de repente la aparición en cualquier lugar, de nefastos personajes con comportamientos despreciables. De la amplia gama de ellos, quiero referirme al avivado y al bravucón, en acción en la playa de estacionamiento de un supermercado. En un momento determinado, un automovilista estaba con el coche en marcha a la esperade la salida de otro automóvil para estacionar el suyo. Pero, he aquí, que enmomentos en que este salió, desde el extremo opuesto al del que estaba detenido, llegó un tercero que, al venir en movimiento, ingresó primero aventajando así el lugar al que esperaba. Esto motivó que el conductor en espera descendiera de su auto y, reprochándole con duros epítetos y con amenazas, le exigiera que le devuelva el lugar. El recién llegado se negó, aduciendo que las playas de estacionamiento de los supermercados no pertenecen a los clientes. Dicha respuesta motivo que el automovilista burlado buscara la justicia por su propia mano, por lo cual le aplicó una trompada en la cabeza al otro hombre, que de inmediato se introdujo al súper donde los policías lo protegieron. Este hecho me mueve a la siguiente reflexión: a ninguno de nosotros nos gusta la intolerancia de los demás, pero, ante hechos de la naturaleza de lo narrado, ¿no es conveniente que nos preguntemos si de ciertos malestares que padecemos, no somos nosotros mismos los responsables?

Daniel Chavez

[email protected]


Mujica

Si bien es cierto no me causa buena impresión la crítica a grandes personajes, cuando no se refieren a sus obras o gestión pública sino a otros aspectos de su personalidad, quisiera opinar respecto a la polémica suscitada sobre el ex-presidente uruguayo José Mujica. Quiero destacar mi profunda admiración por su pensamiento progresista, por su humildad, honestidad y sencillez, atributos que le valieron el que se retirara ovacionado al finalizar su mandato. “El hábito no hace al monje” reza un viejo dicho popular. Sin embargo, considero que “la mujer del César no sólo debe serlo, sino también parecerlo”. Creo que nadie hubiera criticado al señor Mujica si hubiera utilizado fondos de los gastos de representación para adquirir un par de trajes, camisas, corbatas y zapatos. Su cargo es el de Presidente de una República y el hecho de visitar al peluquero una vez por semana no hubiera ido en menoscabo de un estilo de vida del cual nadie duda y al menos a mí (es una opinión personal) me parece que hubiera estado más de acuerdo a su función.

Francisco Eduardo Brepe

[email protected]


Mujica, Avellaneda, Illia

A propósito de las interesantes cartas que comenzaron con una comparación de nuestro comprovinciano Nicolás Remigio Aurelio Avellaneda con el entrañable uruguayo José “Pepe” Mujica (carta de Constanza M. Terán de Colombres, 14/3) luego replicada en algunos aspectos con indudable buena fe (lector José Manuel Murga Arnaiz, 17/3); y como en ese mismo día, ampliando el escenario de las comparaciones, el lector Roberto A. Ahmad incorpora con toda justicia y sentido de la oportunidad al doctor Arturo Humberto Illia, quisiera modestamente aportar un detalle histórico que se relaciona precisamente con este último. El día 21/9/1963 se asienta por primera vez en suelo argentino, a 15 km del pueblo “Aguas Blancas”, cerca del río Bermejo, el primer campamento guerrillero propiciado por el entonces joven régimen cubano, que subsiste hasta nuestros días, con el propósito de exportarnos su revolución comunista. Poco después, el 18/3/1964, realizan la primera acción militar a modo de ensayo tomando por un día el pueblo de Yuto en la provincia de Jujuy, acción que mereció por parte de Ernesto “Che” Guevara la elogiosa frase: “Espero ansioso el comienzo de las operaciones”. La relación entre este hecho anecdótico con la carta del lector Ahmad, es que el día de esa operación militar de la guerrilla cubana en la provincia de Jujuy, el presidente de la República Argentina era el merecidamente bien recordado doctor Arturo Humberto Illia.

Francisco Alberto Méndez
[email protected]


El despertar de los ríos

Se hizo costumbre en nuestro país que deban ocurrir hechos fatales o catástrofes para que se tome razón de lo que se puede evitar; tal lo acontecido por efecto de las torrenciales lluvias y las consecuentes inundaciones. En tiempos pasados, cuando la red vial ferroviaria se extendía por casi todo el territorio provincial, en las estaciones y paradas de trenes existían los pluviómetros, cuyo mantenimiento y control de lluvia caída corría por cuenta del personal de la estación o de la comuna. Hoy en más de los casos se calcula por volumen regional, lo que permite cometer equívocos de apreciación y hasta datos desconcertantes. Si bien es cierto que el aeropuerto Benjamín Matienzo los proporciona correctamente, se encuentra a 16 km de los centros urbanos paralelos al este del río Salí. Aunque parezca curioso, en una oportunidad hubo un paisano baquiano rastreador de cuatreros que me dio una cátedra oral de la existencia de ríos, riachos, arroyos, vertientes y zanjones a lo largo de los cerros de El Cajón y del Campo, situados en la parte Oeste del departamento Burruyacu. Me dijo que no son ríos muertos, sino que sólo están dormidos. Luego comprobó que algunos figuran en los mapas y otros no. Dijo que, si al cabo de años despiertan y recuerdan el angosto y largo territorio que les pertenece milenariamente, se encuentran con atajos de todo tipo: arbustos, árboles, alambradas, “lienzos” de ramas, cultivos que borraron el natural desplazamiento de las aguas. Las empresas que se adjudican las obras viales debieran presentar en su documentación técnica estudios hidrográficos de la región paralela al tendido del camino a construir o reparar. Los daños ocurridos en las rutas 304 y 336, que comunican la villa de Burruyacu con Garmendia y El Puestito, respectivamente, más caminos vecinales, se deben a las crecientes que bajan de Oeste a Este, y que al parecer son ignoradas olímpicamente, tal como se puede observar por la poca cantidad de alcantarillas y entubamientos, que resultaron desbordados.

Ysmael Díaz

Mario Bravo 247

Banda del Río Salí


Juan Pablo Juárez

¿Qué son estos personajes del mundillo de la delincuencia? Escorias, vagos, malvivientes, agresivos, destructivos, discriminados, perseguidos; pero también son perseguidores y discriminados, se sienten menos y fracasados... Tantos calificativos para estas personas; pero no debemos olvidar que son parte de esta sociedad, y que de cada cien, sólo uno o contando los dedos de una mano, logran salir adelante. Los demás quedan olvidados, y se convierten en definitiva, en parte del peligro que hoy sufre nuestra comunidad ¿A quién le echaremos la culpa? ¿Al Gobierno actual, o a los que vendrán? ¿O somos culpables todos porque constituimos un sistema? ¿Cómo podemos hacer para que estas personas se socialicen, se inserten en el mundo civilizado del estudio y del trabajo? ¿Qué aprendizajes o prácticas que sean complementarias a sus rutinas diarias, deberán impartir para cambiarles la vida? Oficios, idiomas, matemáticas, computación, responsabilidad en el trabajo, hábitos de vida saludables, capacitación laboral y sentido de pertenencia y amor a la familia. ¿Cómo podemos brindarles salud física y mental a esta franja de jóvenes? Juan Pablo Juárez, un hombre que ama lo que hace, corre y hace correr a cientos de personas; un hombre que da y regala zapatillas a los atletas que a veces no tienen ni qué ponerse, un hombre que da de comer al que no tiene, que da una mano a las familias que pasan por un mal momento de enfermedad; un hombre que supo ganarse el cariño y el respeto de todos, sufrió una de las agresiones más bajas, asaltado y golpeado salvajemente, y luego abandonado en el parque 9 de Julio. Esto debe cambiar por el bien de todos. Fuerza Juan Pablo, campeón de campeones; esperamos que pronto vuelvas a brillar con esa luz propia que todos conocemos.

Carlos Alberto Lezana

Moreno 80

San Miguel de Tucumán


¿Fracaso de interventores?

El gobernador debe explicar a la ciudadanía (a los que lo votaron y a los demás) el fracaso de las intervenciones que desde el PE se ordenaron con sendos decretos. Porque en cualquier lugar del planeta, cuando un poder superior interviene un organismo es para sanearlo (sea un club de fútbol, una repartición oficial, una sociedad civil por disposición judicial, etcétera). Y la autoridad que decide la intervención -porque advierte anomalías- otorga un plazo al interventor. Este presenta su informe al mandatario o al juez que dispuso la intervención y cesa en sus funciones para normalizar lo que se intervino. Uno advierte ahora, luego de intervenciones “eternas” a la Caja Popular de Ahorros, al Instituto de la Vivienda, al Sepapys, al Ipacym, al Subsidio de Salud, que fracasaron en su gestión los interventores. O no. Que triunfaron, en tanto le dieron al gobernador el poder absoluto sobre los destinos (y las cajas) de los organismos intervenidos. Si es así -así es en realidad- los interventores no fracasaron. Contribuyeron a que resulte necesario -sin tiempo ni medida- seguir interviniendo para satisfacción inconstitucional del gobernador que asumió -de tal forma- la casi suma del poder. Y unido a un conjunto de legisladores “levantamanos”, en la mayoría de los casos, para convalidar una gestión personalísima en un sistema que debería ser conforme lo marca la Constitución Nacional en su artículo 1º, al enfatizar el valor de la República. En su mensaje a la Legislatura nada dijo, nada, de las intervenciones “fracasadas”. Tucumán, sus ciudadanos, merecen el respeto de sus autoridades. El gobernador no los respetó.

Carlos Duguech
carlosd[email protected]


Bono contribución

Deseo dirigirme al decano de la Facultad de Medicina de la UNT para solicitarle tenga en cuenta para su estudio a futuro cual será la denominación que tendrá el pago que se les pide a los alumnos que se reinscriben cada año en dicha unidad académica. Desde hace años se lo denomina bono contribucion voluntario y solidario, pero lo cierto es que aquel que no lo paga debe pedir una excepción de pago para reinscribirse (algo insólito, puesto que es solidario, voluntario y una contribución). Si no paga debe pedir la excepción del pago (se abonan unos pocos pesos por ello), de lo contrario el alumno no puede reinscribirse. Pero resulta que lo que habitualmente ocurre es que se hace correr la directiva de la “obligatoriedad” de pago en un comienzo y mucha gente hace el esfuerzo y lo paga (este año son 400 pesos), para luego, en el aire, cambiar la directiva, masivizándose entonces el “pedido de excepciones” que como está visto es improcedente. Se recauda igual pero no todos pagan lo mismo, y aquellos que lo hacen no tienen ningún reconocimiento o beneficio extra (ej. gratuidad de papelería administrativa) por su contribución. Necesitamos que se establezca por resolución y se sostenga en el tiempo si este evolumento es obligatorio o es solidario, voluntario y contributivo. Si es lo primero, el que no puede pagar pide excepción y si es lo segundo lo paga el que quiere, obtiene un beneficio y el que no quiere se reinscribe sin trámites de excepción. Que se emplee la coherencia para resolver. Este sabor amargo que queda siempre de que hay “giles” y “pícaros” debe desaparecer. Además sería bueno saber de forma pública y masiva el fin de esos fondos año con año.

Marcos Pereira

[email protected]

Para publicar en "Cartas al director" escribir a [email protected]

 

Comentarios