En barrios de Monteros y Famaillá el agua volvió a llevarse todo

El agua inundó los vecindarios dos veces en 20 días. Después de la tormenta del domingo por la tarde, sus habitantes les exigen obras a las autoridades.

LA GACETA/ FOTO DE ANTONIO FERRONI LA GACETA/ FOTO DE ANTONIO FERRONI
06 Marzo 2015
Las paredes transpiraban en la casa de Norma Méndez. No se trata de una metáfora: la maestra desempleada explicaba que su hogar, ubicado en el barrio Norte de la ciudad de Monteros, está en una zona muy húmeda, cerca del arroyo El Tejar, del río Romano y de una acequia. Pero su problema mayor ayer no eran las gotitas de agua que se deslizaban por sus paredes recién pintadas, sino el agua que había ingresado por las puertas después de una lluvia intensa.

Esto sucedió el domingo por la noche, cerca de las 23, cuando la correntada inundó su hogar (las marcas muestran que el líquido cubrió hasta un metro de altura). Su marido, Juan Carlos Jalife, el único que estaba en el hogar a esa hora, prefirió no ser evacuado junto con las otras 25 personas de su barrio que tuvieron que dejar sus viviendas (fueron llevadas a la escuela José Federico Moreno). Él decidió quedarse e intentar salvar sus muebles, colchones y artefactos eléctricos. “Se salvaron los huevos”, bromeó el monterizo, mientras su mujer ponía a secar al sol algunas fotos familiares. “No queremos sacar los muebles afuera, porque en cualquier momento llueve de nuevo”, agregó Méndez. La pareja recordó que en 2001 el agua llegó al techo de la vivienda, y que hace 20 días atrás los cercó nuevamente. “Nos queremos ir de acá; es una zona peligrosa por las inundaciones. Queremos entrar en un programa de emergencias hídricas, para que nos reubiquen, pero hasta ahora no hemos tenido suerte”, dijo Méndez.

Las precipitaciones registradas durante el domingo por la tarde y por la noche incrementaron los caudales de arroyos y ríos en diferentes puntos de la provincia. En el pedemonte de Monteros  y Famaillá cayeron cerca de 200 milímetros, según indicó Fernando Torres, titular de Defensa Civil de la Provincia. Por este motivo ocurrieron desbordes de los canales Padilla y 102, en Famaillá. Afectaron a los vecinos de los barrios Padilla, La Fronterita, San Nicolás y Colonia 5, entre otros. Sufrieron anegamientos, pero no fueron evacuados. Mientras que el arroyo El Tejar, de Monteros, creció y afectó a unas 25 personas del barrio Norte, que sí fueron evacuadas el domingo a la noche. En la mañana de ayer, todos habían regresado a sus casas y habían empezado con las tareas de limpieza: recién al mediodía terminaron de sacar el barro y el ripio que había ingresado por la correntada.

Alberto Olea, intendente de Monteros, recorrió las calles del barrio Norte ayer por la mañana. “La sacamos barato, porque crecieron todos los ríos de la zona”, reflexionó el funcionario. Agregó que las obras que vienen haciendo en los alrededores para evitar los desbordes evitaron que la situación fuera más grave. “En 2001 tuvimos 3.500 evacuados; en 2005 fueron 700 y en 2007, 70. Los inundados fueron en descenso porque construimos defensas que sirvieron para detener las aguas”, describió. El funcionario agregó que, según lo que le dijeron ingenieros de la Nación, la solución a las inundaciones en esa zona es que se incremente la distancia entre los pilares del puente carretero para evitar que se produzca un cuello de botella y el agua desborde.

Acequias tapadas
Familias de los barrios Banderita y Fronterita, de Famaillá, coincidieron en que la falta de infraestructura es su principal enemigo. “Las acequias están sucias, tapadas con basura o con malezas. Además, la Intendencia decidió tapar muchos de esos canales que iban en dirección a la ciudad. No hicieron ni una obra para que no nos inundemos. Por este motivo vivimos en peligro ¿Saben qué me contestan cuando hago las denuncias para que nos solucionen el problema? Que vendamos la casa y nos vayamos”, se quejó Elizabeth Méndez de Murro. La vecina del barrio Fronterita pasó el día de ayer sacando el barro de su hogar. Aseguró que hasta el mediodía no se habían acercado empleados municipales para preguntar qué necesitaban. “Perdimos muebles, colchones, electrodomésticos y ropa. Parece que no le importamos a nadie”, lamentó.

Alerta por posibles nuevas tormentas
La provincia de Tucumán se encuentra en alerta hídrico-climática por la posibilidad de que se produzcan tormentas y chaparrones fuertes durante toda la segunda quincena de febrero y la primera de marzo, informó el Laboratorio Climatológico Sudamericano, que dirige Juan Minetti. El pronóstico anuncia tormentas por lo menos hasta el viernes, mucha humedad y temperaturas que rondarán entre los 30 y los 36 grados.

Cortaron la 307 para pedir ayuda
Vecinos de Santa Lucía que fueron afectados por la tormenta del domingo por la noche cortaron la ruta 307 ayer por la tarde. El comisario Guido Salas, jefe de la Unidad Regional Oeste de la Policía, explicó que los pedían que el Gobierno provincial les llevara ayuda. Al cierre de esta edición, la protesta se realizaba en el paraje conocido como Zavalía y generaba demoras en el tránsito, aunque los manifestantes permitían el paso de vehículos cada 20 minutos.

Famaillá
“Nadie ha venido a vernos” 
“Hace 20 días el agua llegó a nuestras puertas. Anoche (por el domingo) ingresó hasta las habitaciones. Hoy no tenemos ni agua corriente ni luz. Nadie ha venido a vernos; somos unas ocho familias”. El relato es de Julio Jiménez, vecino del barrio Banderita (Famaillá). Según comentó el hombre, siempre tienen el mismo problema en épocas de lluvia y, a pesar de ello, el Municipio no limpia los canales y tampoco hace nuevas obras para evitar inundaciones.

Monteros
Sabía que la acequia iba a desbordar 
Mariela Alderetes se asustó cuando el domingo a eso de las 22.30 el agua comenzó a entrar a su módulo habitacional, ubicado en barrio Norte de la ciudad de Monteros. Entonces, ella alzó a sus hijos más pequeños y se los llevó hasta la entrada del barrio. Alderetes ya sabía lo que iba a suceder: la acequia del fondo había desbordado a causa de las lluvias (al igual que hace 20 días) y el agua iba a inundar su hogar. Perdió colchones y muebles.

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