10 Enero 2015 Seguir en 

Airados reclamos vecinales contra el servicio de agua potable y cloacas que presta la provincia, ya en clave de cortes de calles o de quejas a través de las redes sociales, pero sobre todo por medio de las prácticas más usuales que los usuarios tienen a mano -presentarse ante las oficinas o insistir con el teléfono- vienen siendo una constante en las últimas semanas. LA GACETA recoge a diario decenas de denuncias respecto de la falta de provisión de agua en pueblos enteros y en vastos sectores de nuestra ciudad; y otro tanto para advertir daños roturas en la red de cloaca en muchos y tantos lugares.
Son los propios usuarios que padecen esas graves faltas y trastornos en la prestación de los servicios quienes vienen tomando la delantera en las advertencias respecto de la gravedad de esos hechos; las denuncias se concretan cuando las consecuencias de la caída de los volúmenes de agua y la interrupción del abastecimiento intervienen de una manera drástica en la vivencia cotidiana. También son muchísimas las quejas de quienes padecen una disminución o una baja en la presión del transporte del líquido elemento, pero las protestas con manifestaciones públicas se hacen sentir cuando esa contingencia se extiende en horas y hasta en días. Con la rotura o la interrupción de la red cloacal la actitud del usuario también es de rechazo y alarma, aunque el exaltación de la molestia y el descontento se hace más evidente cuando le escasea el aprovisionamiento de agua.
Se advierte en la comunidad de usuarios de la Sociedad Aguas de Tucumán (SAT), tanto de nuestra ciudad como del interior, un hartazgo y repudio con la prestación del servicio.
Justamente en estos días, cuando el Ente Regulador de Servicios Públicos de Tucumán (Ersept) debe oficializar la implementación de una nueva tarifa para la cobertura del servicio, parece más que oportuno implementar un replanteo general en las misiones y funciones de la empresa estatal encargada de estas esenciales tareas para la sociedad.
El cuadro de situación que alertan los tucumanos no es nuevo; tampoco son recientes los reclamos que buscan que la SAT modifique el rumbo de su gestión y muestre altura y responsabilidad en el cumplimiento de sus funciones y deberes. Ciertamente, se trata de un servicio estratégico, que requiere inversiones de gran calado y un plan sistemático de trabajos de ampliación y restauración de una red que durante años pareció a la buena de Dios. También es verdad que la empresa viene encarando trabajos importantes, que ha invertido en logística y en coberturas de gran valor en muchos lugares, como también puede destacarse. Pero, no es menos cierto que la actual gestión ya tiene largo un período al frente de la SAT; es decir que sumó experiencias, capacidades y valores para enfrentar situaciones como la que denuncian los usuarios. Por eso, se espera de las autoridades competentes, y también de la propia administración provincial, mucho más que reacciones de urgencias o justificaciones de consuelo para aquellos vecinos o comunidades afectados por la falta de provisión de agua o la rotura del servicio de las cloacas. Aunque para las situaciones extraordinarias se necesiten respuestas extraordinarias, es claro que para el mantenimiento de servicios esenciales -no sólo básicos y fundamentales- se requiere más inversiones y planificación, más previsibilidad y sustenbilidad y una mayor eficiencia en la organización de sus misiones y funciones.
Son los propios usuarios que padecen esas graves faltas y trastornos en la prestación de los servicios quienes vienen tomando la delantera en las advertencias respecto de la gravedad de esos hechos; las denuncias se concretan cuando las consecuencias de la caída de los volúmenes de agua y la interrupción del abastecimiento intervienen de una manera drástica en la vivencia cotidiana. También son muchísimas las quejas de quienes padecen una disminución o una baja en la presión del transporte del líquido elemento, pero las protestas con manifestaciones públicas se hacen sentir cuando esa contingencia se extiende en horas y hasta en días. Con la rotura o la interrupción de la red cloacal la actitud del usuario también es de rechazo y alarma, aunque el exaltación de la molestia y el descontento se hace más evidente cuando le escasea el aprovisionamiento de agua.
Se advierte en la comunidad de usuarios de la Sociedad Aguas de Tucumán (SAT), tanto de nuestra ciudad como del interior, un hartazgo y repudio con la prestación del servicio.
Justamente en estos días, cuando el Ente Regulador de Servicios Públicos de Tucumán (Ersept) debe oficializar la implementación de una nueva tarifa para la cobertura del servicio, parece más que oportuno implementar un replanteo general en las misiones y funciones de la empresa estatal encargada de estas esenciales tareas para la sociedad.
El cuadro de situación que alertan los tucumanos no es nuevo; tampoco son recientes los reclamos que buscan que la SAT modifique el rumbo de su gestión y muestre altura y responsabilidad en el cumplimiento de sus funciones y deberes. Ciertamente, se trata de un servicio estratégico, que requiere inversiones de gran calado y un plan sistemático de trabajos de ampliación y restauración de una red que durante años pareció a la buena de Dios. También es verdad que la empresa viene encarando trabajos importantes, que ha invertido en logística y en coberturas de gran valor en muchos lugares, como también puede destacarse. Pero, no es menos cierto que la actual gestión ya tiene largo un período al frente de la SAT; es decir que sumó experiencias, capacidades y valores para enfrentar situaciones como la que denuncian los usuarios. Por eso, se espera de las autoridades competentes, y también de la propia administración provincial, mucho más que reacciones de urgencias o justificaciones de consuelo para aquellos vecinos o comunidades afectados por la falta de provisión de agua o la rotura del servicio de las cloacas. Aunque para las situaciones extraordinarias se necesiten respuestas extraordinarias, es claro que para el mantenimiento de servicios esenciales -no sólo básicos y fundamentales- se requiere más inversiones y planificación, más previsibilidad y sustenbilidad y una mayor eficiencia en la organización de sus misiones y funciones.
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