Se debe evitar un nuevo año de conflictos en la UNT

LA  GACETA
Por LA GACETA 04 Enero 2015
El año de su centenario fue bastante penoso para la Universidad Nacional de Tucumán, desde el punto de vista académico. Los tres meses de inactividad como consecuencia de una medida de fuerza por mejoras salariales, entre otros reclamos, produjo un perjuicio incalculable a miles de estudiantes. La huelga se inició el 23 de mayo, seis días antes de que asumieran las nuevas autoridades de la casa de alto estudios.

Los dirigentes de Asociación de Docentes e Investigadores de la UNT (Adiunt) habían rechazado el acuerdo salarial que un sector había firmado con el Gobierno nacional. Se quejaban también del trato discriminatorio por recibir los sueldos más bajos de la universidad. Entre otras cosas, solicitaban un básico de $8.000 para el cargo testigo -auxiliar docente graduado con semi dedicación-, una urgente recomposición salarial, la eliminación del Impuesto a las Ganancias y que el Rectorado otorgue un adicional salarial de emergencia, con fondos propios, hasta que la Nación brindara respuestas.

El 20 de agosto pasado, docentes decidieron flexibilizar la huelga, ante el anuncio de las autoridades de la UNT de que otorgarían un adicional de emergencia de $1.000 hasta que se reabrieran las paritarias. Días antes, se había producido un bochornoso episodio de violencia cuando se intentó desalojar a los estudiantes que mantenían tomado el Rectorado.

En una extensa entrevista que publicamos en nuestra edición del sábado, el vicerrector José García dijo sobre el paro: “Nosotros tomamos la UNT en huelga, y fueron 90 días. En ese contexto no podemos pensar un plan estratégico, porque se trata de una situación muy conflictiva. Un sector toma una decisión, que puede ser justa o no, pero comete un daño muy grande a la institución. La universidad se nutre de alumnos, y el objetivo clave es formar recursos humanos”. Interrogado acerca de que la cuestión salarial de fondo sigue sin resolverse, el ingeniero agrónomo respondió: “Dios quiera que el cambio que se produjo en Adiunt (renovó sus autoridades el 3 de diciembre) sea para mejora del sector. Pero la UNT no tiene potestad sobre el sueldo, hay que saber luchar. No niego el problema; comparto que con docentes que no ganan nada la UNT no se puede consolidar”.

El nuevo titular de Adiunt anticipó que la prioridad en 2015 será la cuestión salarial. “No estamos de acuerdo con que se realicen paritarias en julio; planteamos que se den en febrero. Y debe haber una genuina recomposición salarial: actualizaremos el reclamo de $8.000 de básico para el cargo testigo (auxiliar con semidedicación)”, afirmó.

Nadie duda de la justicia del reclamo docente. Para no repetir la amarga experiencia de 2014 y teniendo en cuenta que la Nación es la responsable de pagar los salarios universitarios, sería positivo que los gremialistas y las autoridades de la UNT diseñaran, cuanto antes, una estrategia común para realizar los planteos correspondientes ante el Ministerio de Educación, de manera el próximo ciclo lectivo no comience con una secuencia de paros. Se puede comprometer en esta gestión a los legisladores nacionales e incluso al mismo gobernador, que tiene fluidas relaciones con funcionarios del Gobierno nacional y con la misma Presidenta.

No se debe que olvidar que los educadores universitarios son los formadores de los futuros profesionales del país. El Estado debe dignificar a estos trabajadores con salarios acordes con su nivel y responsabilidad.

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