Murió Jack Bruce, el legendario bajista de Cream - LA GACETA Tucumán

Murió Jack Bruce, el legendario bajista de Cream

El escocés, durante los años 60, fue compañero de escenario de músicos como Eric Clapton y Ginger Baker.

25 Oct 2014 Por Guillermo Monti
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Jack Bruce / IMAGEN DE ARCHIVO

¿Fue Jack Bruce el bajista más talentoso de todos los tiempos? Según Roger Waters, sí. Gente como Jaco Pastorius podría ensayar alguna objeción. Lo curioso, entre muchas curiosidades que jalonaron la vida de Bruce, es que conformó una de las mejores bases de la historia del rock y del blues mientras se odiaba a muerte con el baterista. Así funcionaba Cream, la banda que hizo de Bruce una estrella. Que haya muerto antes que Ginger Baker, ese batero díscolo y genial con el que se peleó millones de veces, no deja de ser alguna clase de humorada.

Bruce era escocés y aterrizó con la cuatro cuerdas bajo el brazo en la Graham Bond Organisation, un colectivo en el que se topó con John Mayall y, sin escalas, con Eric Clapton. El blues blanco británico estaba construyendo su leyenda y Cream, el trío en el que confluyeron Clapton, Bruce y Baker, encontró el tono justo. Clapton, que ya era Clapton, encastró su guitarra con ese mecanismo de la mejor relojería suiza que era el colchón Bruce-Baker.

La vida de Cream fue tan efímera como épicos los berrinches entre sus miembros. Funcionaron entre el 66 y el 68 y se reunieron ocasionalmente para revivir antiguas glorias, la última en 2005. Cuando Clapton se hartó del papel de árbitro Bruce y Baker intentaron reflotar la experiencia, pero con Gary Moore (BBM). No funcionó.


La de Bruce era una familia de músicos, así que contó con una formación clásica en la Royal Scottish Academy. Allí aprendió a acariciar el cello, y también tocaba el piano. Exquisito en la digitación, dueño de un oído prodigioso, Bruce vivió un interminable romance con el jazz. A esa vertiente pertenece el grueso de su vasta producción solista (de hecho, él se consideraba un jazzman). Mientras, le puso el pecho a la adicción a las drogas y tocó con infinidad de figuras. De repente, las colaboraciones de Bruce se convirtieron en un merecido símbolo de estatus musical y fue dejando marcas en las producciones de sus colegas.

Su debut solista se produjo en 197º con “Songs for a Tailor” e incluye como piezas más exitosas “Harmony row”, “Out of the storm”, “How’s tricks” y “Shadows in the air”. En marzo de este año vio la luz “Silver rails”, una suerte de despedida registrada en los estudios Abbey Road y sostenida por una impresionante corte de sesionistas, encabezada por Phil Manzanera. Bruce llevaba 11 años sin editar nuevo material, desde el extraordinario “More Jack tan God”.

La muerte de Jack Bruce, a los 71 años, le dibuja una larga bocanada de tristeza a la música popular contemporánea. Virtuoso, rebelde, entusiasta, feliz sobre el escenario, amándose y odiándose durante casi 50 años con Ginger Baker, genuino a más no poder, Bruce representa al artista integral, una figura de otra época. ¿Fue el mejor de los bajistas? Quizás. ¿Importa realmente?
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