11 Diciembre 2003 Seguir en 
Dos hombres fueron condenados ayer por estafar a una mujer en la venta de un auto que, según le habían dicho, era nuevo, cuando en realidad tenía casi dos meses de uso y cuyo crédito bancario original estaba "caído" por falta de pago.
En noviembre de 1994 Ana María Robles compró un auto Dacia en la sucursal de la concesionaria Yesicar Motors. La publicidad que la empresa hacía indicaba que con la adquisición se entregaba un televisor color, y ella lo recibió gustosa.
Robles era empleada doméstica y por problemas de salud fue indemnizada con $ 3.000, que entregó como anticipo. Cuando debía pagar la segunda cuota, pautada en $ 400, le llegó una carta documento del Banco Israelita de Córdoba intimándola al pago de la prenda. En ese momento hizo la denuncia.
La fiscal Marta Jerez de Rivadeneira pidió ayer que Herman Habercom, Carlos Miguel y Eloy Diez sean condenados a cuatro años de prisión por considerar que fueron los artífices de la estafa que sufrió Robles.
La fiscal afirmó que hubo engaño, ocultamiento y maniobras para perpetrar el delito. Que hubo casos similares en la misma agencia, y que al entregársele la tarjeta verde tres meses después de la compra se consumó la tipificación. Jerez de Rivadeneira también señaló que resulta extraño que se hayan certificado ante escribano todas las firmas de Robles en los trámites, cuando no es necesario ni usual.
Mario Mirra, defensor de Habercom y de Diez, solicitó en cambio que fueran absueltos. Señaló que no pudo haber engaño cuando el auto le fue entregado a Robles con la patente colocada y con la tarjeta verde a nombre del primer dueño.
Dijo que en la venta se cumplieron las formalidades de ley, y que nunca se probó la relación entre Habercom y de Diez con la firma Yesicar, perteneciente a Fernando Habercom, hijo del condenado, con domicilio en Buenos Aires. Los acusados, antes de que el tribunal pasara a deliberar, dijeron ser inocentes y Habercom se quejó por el "escrache" de la prensa.
Finalmente, los jueces de la Sala III de la Cámara Penal, Miguel Iácono, Jorge Duhart y Analía Castillo de Ayusa, decidieron condenar a los dos hombres a tres años de prisión condicional. Además, establecieron que los dos primeros años deberán presentarse trimestralmente en el Patronato del Liberado, y tendrán que hacer tareas comunitarias en entidades de bien público.
En noviembre de 1994 Ana María Robles compró un auto Dacia en la sucursal de la concesionaria Yesicar Motors. La publicidad que la empresa hacía indicaba que con la adquisición se entregaba un televisor color, y ella lo recibió gustosa.
Robles era empleada doméstica y por problemas de salud fue indemnizada con $ 3.000, que entregó como anticipo. Cuando debía pagar la segunda cuota, pautada en $ 400, le llegó una carta documento del Banco Israelita de Córdoba intimándola al pago de la prenda. En ese momento hizo la denuncia.
La fiscal Marta Jerez de Rivadeneira pidió ayer que Herman Habercom, Carlos Miguel y Eloy Diez sean condenados a cuatro años de prisión por considerar que fueron los artífices de la estafa que sufrió Robles.
La fiscal afirmó que hubo engaño, ocultamiento y maniobras para perpetrar el delito. Que hubo casos similares en la misma agencia, y que al entregársele la tarjeta verde tres meses después de la compra se consumó la tipificación. Jerez de Rivadeneira también señaló que resulta extraño que se hayan certificado ante escribano todas las firmas de Robles en los trámites, cuando no es necesario ni usual.
Mario Mirra, defensor de Habercom y de Diez, solicitó en cambio que fueran absueltos. Señaló que no pudo haber engaño cuando el auto le fue entregado a Robles con la patente colocada y con la tarjeta verde a nombre del primer dueño.
Dijo que en la venta se cumplieron las formalidades de ley, y que nunca se probó la relación entre Habercom y de Diez con la firma Yesicar, perteneciente a Fernando Habercom, hijo del condenado, con domicilio en Buenos Aires. Los acusados, antes de que el tribunal pasara a deliberar, dijeron ser inocentes y Habercom se quejó por el "escrache" de la prensa.
Finalmente, los jueces de la Sala III de la Cámara Penal, Miguel Iácono, Jorge Duhart y Analía Castillo de Ayusa, decidieron condenar a los dos hombres a tres años de prisión condicional. Además, establecieron que los dos primeros años deberán presentarse trimestralmente en el Patronato del Liberado, y tendrán que hacer tareas comunitarias en entidades de bien público.







