09 Diciembre 2003 Seguir en 
La parrilla portátil quedó como mudo testimonio de lo que podría haber sido una muy buena noche para Gustavo José Espíndola. Sin embargo, el hombre de 32 años murió al recibir un certero tiro en el pecho, cuando se metió a separar una pelea entre dos grupos de jóvenes.
El crimen se produjo ayer, poco antes de las 4 de la madrugada, en el barrio 3 de Marzo, más conocido como "Kuwait", en Tafí Viejo, cerca de la reserva de Alpa Puyo. "Estuve toda la noche con él y con su señora. Estaban vendiendo choripanes, y a esa hora desarmaron todo porque no les quedaba nada. El llevó algunas cosas a su casa y, cuando volvió a buscar la parrilla estaban peleando en la plaza", le contó a LA GACETA Juana Salazar, una vecina del populoso barrio.
En oración
Durante la noche del domingo, el barrio entero se había congregado en la plaza. La mayoría le rezaba a la Virgen del Valle en una esquina, donde está emplazada la gruta que construyeron ellos mismos. Otros, entre ellos los más jóvenes, ocupaban otro sector y bebían abundantemente. "Era como una fiesta vecinal, todo estaba muy tranquilo hasta que llegaron estos chicos, que son de otro barrio", explicó Norma Roldán.
Los motivos de la pelea son una incógnita, pero el mortal incidente, que conmocionó a los vecinos, generó discusiones entre los hombres y las mujeres. "Ustedes se dedican a tomar, y somos nosotras las que tenemos que dar la cara. ¿Por qué ninguno hizo nada cuando llegó ?Leo? con el arma?", increpó una mujer que tiene una verdulería frente a la plaza. "Leo" es un joven que vive en un asentamiento cercano, y que parece causar el terror del vecindario del "Kuwait". Todas coincidieron en que él y otros dos o tres muchachos eran los que estaban peleando con los chicos del barrio, y que fue él quien le disparó a quemarropa a Espíndola. Le colocaron un revólver calibre 32 en el pecho y lo mataron.
Espíndola estaba desocupado. Estaba casado con Violeta Peña, con quien tiene dos hijos: Lucas, de cuatro años, y Sergio, de seis. El hombre era cosechero de limón, y fuera de la temporada buscaba distintos trabajos. Hace casi dos meses se quedó sin casa, y la familia se trasladó al "Kuwait", donde viven los padres de Violeta. "Estaba escrito, algo le tenía que pasar. Es un ángel porque tal vez la bala iba a pegar en algún chiquito, y con su cuerpo la frenó. Se pasó toda la noche mostrando las zapatillas que se había comprado, y al final estaba chocho porque había vendido los 10 kilos de chorizo que había comprado", dijo Juana Salazar mientras abrazaba a la suegra de Espíndola, que no podía dejar de llorar.
La persecución
Tras el crimen, policías comandados por el jefe de la Regional Norte, comisario mayor Alfredo Jiménez, empezaron a buscar a "Leo" y a sus amigos. Los sospechosos no estaban en su casa, y el rastrillaje se extendió por montes y plantaciones cercanas, lugares que el grupo habría frecuentado para consumir drogas, según contaron los vecinos. Finalmente llegaron hasta Ticucho, donde hallaron a los sospechosos en la casa del abuelo de uno de ellos. El principal acusado, de 18 años, fue detenido junto a otro menor, de la misma edad, conocido como "Gula", y a su hermano, de 19, a quien le dicen "Chichí". Los acusados habían intentado huir y los policías los corrieron más de 1.500 metros, hasta que los atraparon cuando intentaban entrar al monte.
El crimen se produjo ayer, poco antes de las 4 de la madrugada, en el barrio 3 de Marzo, más conocido como "Kuwait", en Tafí Viejo, cerca de la reserva de Alpa Puyo. "Estuve toda la noche con él y con su señora. Estaban vendiendo choripanes, y a esa hora desarmaron todo porque no les quedaba nada. El llevó algunas cosas a su casa y, cuando volvió a buscar la parrilla estaban peleando en la plaza", le contó a LA GACETA Juana Salazar, una vecina del populoso barrio.
En oración
Durante la noche del domingo, el barrio entero se había congregado en la plaza. La mayoría le rezaba a la Virgen del Valle en una esquina, donde está emplazada la gruta que construyeron ellos mismos. Otros, entre ellos los más jóvenes, ocupaban otro sector y bebían abundantemente. "Era como una fiesta vecinal, todo estaba muy tranquilo hasta que llegaron estos chicos, que son de otro barrio", explicó Norma Roldán.
Los motivos de la pelea son una incógnita, pero el mortal incidente, que conmocionó a los vecinos, generó discusiones entre los hombres y las mujeres. "Ustedes se dedican a tomar, y somos nosotras las que tenemos que dar la cara. ¿Por qué ninguno hizo nada cuando llegó ?Leo? con el arma?", increpó una mujer que tiene una verdulería frente a la plaza. "Leo" es un joven que vive en un asentamiento cercano, y que parece causar el terror del vecindario del "Kuwait". Todas coincidieron en que él y otros dos o tres muchachos eran los que estaban peleando con los chicos del barrio, y que fue él quien le disparó a quemarropa a Espíndola. Le colocaron un revólver calibre 32 en el pecho y lo mataron.
Espíndola estaba desocupado. Estaba casado con Violeta Peña, con quien tiene dos hijos: Lucas, de cuatro años, y Sergio, de seis. El hombre era cosechero de limón, y fuera de la temporada buscaba distintos trabajos. Hace casi dos meses se quedó sin casa, y la familia se trasladó al "Kuwait", donde viven los padres de Violeta. "Estaba escrito, algo le tenía que pasar. Es un ángel porque tal vez la bala iba a pegar en algún chiquito, y con su cuerpo la frenó. Se pasó toda la noche mostrando las zapatillas que se había comprado, y al final estaba chocho porque había vendido los 10 kilos de chorizo que había comprado", dijo Juana Salazar mientras abrazaba a la suegra de Espíndola, que no podía dejar de llorar.
La persecución
Tras el crimen, policías comandados por el jefe de la Regional Norte, comisario mayor Alfredo Jiménez, empezaron a buscar a "Leo" y a sus amigos. Los sospechosos no estaban en su casa, y el rastrillaje se extendió por montes y plantaciones cercanas, lugares que el grupo habría frecuentado para consumir drogas, según contaron los vecinos. Finalmente llegaron hasta Ticucho, donde hallaron a los sospechosos en la casa del abuelo de uno de ellos. El principal acusado, de 18 años, fue detenido junto a otro menor, de la misma edad, conocido como "Gula", y a su hermano, de 19, a quien le dicen "Chichí". Los acusados habían intentado huir y los policías los corrieron más de 1.500 metros, hasta que los atraparon cuando intentaban entrar al monte.







