09 Diciembre 2003 Seguir en 
La zona noroeste de la capital tucumana está desprotegida. En el barrio Padilla y en su ampliación, por ejemplo, se dan entre cinco y siete arrebatos al día, y la mayor parte no se denuncia. También se producen asaltos en comercios y robos en viviendas.
"Los arrebatos se producen casi todos en la parada de ómnibus de España y Diagonal 9; la gente se esconde en la entrada del barrio y cuando ve que viene el colectivo sale corriendo para subirse rápido", contó Fernanda, una vecina que tiene un negocio.
En su mayoría, las víctimas son mujeres. Los ladrones, por su parte, son generalmente jóvenes que circulan en moto (todos señalaron especialmente a uno, que anda en una enduro blanca). También se dan muchos robos en la plaza frente a la cual se ubica la iglesia del Espíritu Santo. "Los robos suceden a cualquier hora", contó José. Otra vecina comentó que además de carteras y cadenitas, los delincuentes suelen llevarse las bolsas de las compras. "Por las noches entran a las casas en las que no hay nadie, o esperan a que lleguen los dueños, los amenazan y entran con ellos", contaron.
Alternativas
Los vecinos están organizándose para ofrecerles alternativas a las autoridades. Una idea es que se instale un destacamento y hacerse cargo ellos de los gastos de uno de los turnos de los dos policías que pretenden que haya permanentemente en la zona, con un móvil a su disposición.
Pero mientras tanto la desconfianza en la Policía gana cada día más adeptos. "No tengo nada que hablar con la Policía, si ya me asaltaron siete veces en cinco años y nunca hicieron nada", se quejó María Rosa Porcel, dueña de la farmacia de diagonal 9 y avenida Belgrano (altura 4.400).
La mujer sufrió el último atraco hace dos semanas. "Atiendo siempre con las puertas cerradas, presa dentro del local; en un momento abrimos y entraron dos hombres armados que se llevaron dinero joyas y celulares de clientes", contó. Pero atender al público de esa manera trae inconvenientes. "A varios clientes los asaltaron acá. Una vez, hace como seis meses, atacaron a un matrimonio y le robaron la cartera con $ 3.000. La mujer estaba con el bebé en los brazos, y forcejearon... Fue muy feo, muy violento", añadió Porcel.
"Los arrebatos se producen casi todos en la parada de ómnibus de España y Diagonal 9; la gente se esconde en la entrada del barrio y cuando ve que viene el colectivo sale corriendo para subirse rápido", contó Fernanda, una vecina que tiene un negocio.
En su mayoría, las víctimas son mujeres. Los ladrones, por su parte, son generalmente jóvenes que circulan en moto (todos señalaron especialmente a uno, que anda en una enduro blanca). También se dan muchos robos en la plaza frente a la cual se ubica la iglesia del Espíritu Santo. "Los robos suceden a cualquier hora", contó José. Otra vecina comentó que además de carteras y cadenitas, los delincuentes suelen llevarse las bolsas de las compras. "Por las noches entran a las casas en las que no hay nadie, o esperan a que lleguen los dueños, los amenazan y entran con ellos", contaron.
Alternativas
Los vecinos están organizándose para ofrecerles alternativas a las autoridades. Una idea es que se instale un destacamento y hacerse cargo ellos de los gastos de uno de los turnos de los dos policías que pretenden que haya permanentemente en la zona, con un móvil a su disposición.
Pero mientras tanto la desconfianza en la Policía gana cada día más adeptos. "No tengo nada que hablar con la Policía, si ya me asaltaron siete veces en cinco años y nunca hicieron nada", se quejó María Rosa Porcel, dueña de la farmacia de diagonal 9 y avenida Belgrano (altura 4.400).
La mujer sufrió el último atraco hace dos semanas. "Atiendo siempre con las puertas cerradas, presa dentro del local; en un momento abrimos y entraron dos hombres armados que se llevaron dinero joyas y celulares de clientes", contó. Pero atender al público de esa manera trae inconvenientes. "A varios clientes los asaltaron acá. Una vez, hace como seis meses, atacaron a un matrimonio y le robaron la cartera con $ 3.000. La mujer estaba con el bebé en los brazos, y forcejearon... Fue muy feo, muy violento", añadió Porcel.







