31 Julio 2014 Seguir en 

Es uno los refranes que los abuelos suelen recordar con frecuencia y se mantiene siempre vigente: “Es mejor perder un minuto en la vida que la vida en un minuto”. Seguramente, muchos conductores tucumanos lo escucharon alguna vez y si lo entendieron, lo ignoran a juzgar por los accidentes viales que se registran a diario. Ganarle a la luz amarilla del semáforo, adelantarse a un camión en una ruta, confiando en la alta velocidad, hacer caso omiso de que a más de 80 km/h un vehículo se vuelve ingobernable, en caso del reventón de una cubierta o del cruce imprevisto de una persona, animal u otro vehículo. En los últimos meses se registraron cinco muertes en la ruta 38, accidentes en los que estuvieron involucradas rastras cañeras.
Se pensaba que con la habilitación de la nueva traza de la 38 iban a disminuir los accidente en la “Ruta de la muerte” vieja, pero no ocurrió así. Una periodista de nuestro diario recorrió ambas carreteras y en ninguna observó operativos de control.
En la primera constató que pese a que el estado del asfalto es bueno, faltan carteles de señalización; la mayoría de los vehículos circula a más de 130 km/h; no hay servicios, ni teléfonos de emergencia ni estaciones de servicio cercanas ni señal de móvil; los conductores no respetan ni las dos líneas amarillas. Hay lugares donde ya se registraron varios accidentes: a la altura de Villa Quinteros, de León Rougés y del puente sobre el río Seco.
Respecto de la ex 38, observó que los automovilistas y los motociclistas se abren a la banquina o viajan directamente por ese lugar; circulan muchas motos, rastras cañeras y autos rurales en busca de pasajeros. A lo largo de su trayecto, hay lugares considerados puntos negros en los que ya hubo accidentes con muertos, tales como el cruce con las rutas 325, 334, 308, 332, el ingreso a Concepción, la entrada a Nueva Baviera, el acceso a León Rougés y los puentes de los ríos Medina y Chico.
El secretario provincial de Transporte dijo que para mejorar la seguridad en las rutas que van al sur, conformaron 10 grupos de trabajo que salen a hacer recorridos. “Los controles sobre la ruta 38 son prioritarios por la importante presencia de camiones y rastras. A diario hacemos operativos para verificar el estado de las rastras, que estén en óptimas condiciones, que no superen el largo y el ancho permitido”, señaló y agregó que ha gestionado ante el Gobierno nacional la compra de dos cinemómetros para medir la velocidad en las rutas. Un ingeniero experto en seguridad vial señaló que el exceso de velocidad puede controlarse con radares y emplear filmadoras que estén conectadas a un centro de monitoreo; desaconsejó los controles fijos.
Las rutas. las calles, los caminos en sí mismos no son peligrosos; lo son los conductores que transgreden las normas; su imprudencia provoca los accidentes en un 95%, según las estadísticas. Ello significa que los controles deben incrementarse y las multas ser lo suficientemente onerosas para desalentar a los infractores, pero principalmente hay que profundizar la educación. Si un menor de edad es autorizado a conducir una motocicleta, si cualquier persona puede obtener el carnet de manejo sin realizar un curso exhaustivo que incluya evaluaciones eliminatorias, si no se unifican los criterios a nivel provincial para sacar ese permiso, se seguirán combatiendo los efectos y no las causas, y se perderán vidas en un minuto.
Se pensaba que con la habilitación de la nueva traza de la 38 iban a disminuir los accidente en la “Ruta de la muerte” vieja, pero no ocurrió así. Una periodista de nuestro diario recorrió ambas carreteras y en ninguna observó operativos de control.
En la primera constató que pese a que el estado del asfalto es bueno, faltan carteles de señalización; la mayoría de los vehículos circula a más de 130 km/h; no hay servicios, ni teléfonos de emergencia ni estaciones de servicio cercanas ni señal de móvil; los conductores no respetan ni las dos líneas amarillas. Hay lugares donde ya se registraron varios accidentes: a la altura de Villa Quinteros, de León Rougés y del puente sobre el río Seco.
Respecto de la ex 38, observó que los automovilistas y los motociclistas se abren a la banquina o viajan directamente por ese lugar; circulan muchas motos, rastras cañeras y autos rurales en busca de pasajeros. A lo largo de su trayecto, hay lugares considerados puntos negros en los que ya hubo accidentes con muertos, tales como el cruce con las rutas 325, 334, 308, 332, el ingreso a Concepción, la entrada a Nueva Baviera, el acceso a León Rougés y los puentes de los ríos Medina y Chico.
El secretario provincial de Transporte dijo que para mejorar la seguridad en las rutas que van al sur, conformaron 10 grupos de trabajo que salen a hacer recorridos. “Los controles sobre la ruta 38 son prioritarios por la importante presencia de camiones y rastras. A diario hacemos operativos para verificar el estado de las rastras, que estén en óptimas condiciones, que no superen el largo y el ancho permitido”, señaló y agregó que ha gestionado ante el Gobierno nacional la compra de dos cinemómetros para medir la velocidad en las rutas. Un ingeniero experto en seguridad vial señaló que el exceso de velocidad puede controlarse con radares y emplear filmadoras que estén conectadas a un centro de monitoreo; desaconsejó los controles fijos.
Las rutas. las calles, los caminos en sí mismos no son peligrosos; lo son los conductores que transgreden las normas; su imprudencia provoca los accidentes en un 95%, según las estadísticas. Ello significa que los controles deben incrementarse y las multas ser lo suficientemente onerosas para desalentar a los infractores, pero principalmente hay que profundizar la educación. Si un menor de edad es autorizado a conducir una motocicleta, si cualquier persona puede obtener el carnet de manejo sin realizar un curso exhaustivo que incluya evaluaciones eliminatorias, si no se unifican los criterios a nivel provincial para sacar ese permiso, se seguirán combatiendo los efectos y no las causas, y se perderán vidas en un minuto.
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