08 Diciembre 2003 Seguir en 
"Amo Tucumán, y suelo venir seguido. Pero quiero contarles que los inspectores que están frente a la entrada de la Terminal de Omnibus me coimearon", escribió con una mezcla de tristeza y bronca el turista Martín Pérez, quien viajó en auto nada menos que desde Río Grande, Tierra del Fuego, hasta Tucumán.
Pérez, su esposa y sus tres hijos vivieron esta desagradable experiencia a fines de julio, pero decidieron contarla luego de leer, esta semana, las distintas denuncias que publicó LA GACETA sobre el transporte ilegal y, principalmente, la nota en la que se reveló que un periodista había sido testigo de cómo un remisero coimeó a un inspector de Transporte de la provincia en la Diagonal a Tafí Viejo.
Pérez relató que cometió una infracción (no vio a un varita), y que se detuvo para subsanar la falta. Dijo que pidió disculpas y que solicitó que le hicieran la infracción, pero los inspectores se negaron -habrían argumentado que si le hacían la multa tendría que pagar $ 400-. Pérez contó que los agentes los tuvieron a él y a su familia prácticamente de rehenes durante dos horas y media, pues le habían retenido el carnet, se negaban a hacerle la boleta, e insistían en que "arreglara". El se mantuvo firme en su posición respecto de que no los iba a coimear. Finalmente, ante la desesperación de sus hijos, encerrados en el auto tanto tiempo, Pérez admitió que tuvo que entregarles $ 5 para que le devolvieran sus documentos y los dejaran seguir viaje.
Por otra parte y como producto de la crisis que atraviesa el transporte público, el secretario general de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Roberto Jiménez, informó que el gremio se encuentra en estado de alerta y movilización ante la negativa de las empresas de otorgar un aumento salarial. UTA no descartó la posibilidad de realizar paros progresivos en distintas líneas de ómnibus, hasta llegar a paralizar el transporte en toda la provincia. La medida se podría tomar desde esta semana.
Pérez, su esposa y sus tres hijos vivieron esta desagradable experiencia a fines de julio, pero decidieron contarla luego de leer, esta semana, las distintas denuncias que publicó LA GACETA sobre el transporte ilegal y, principalmente, la nota en la que se reveló que un periodista había sido testigo de cómo un remisero coimeó a un inspector de Transporte de la provincia en la Diagonal a Tafí Viejo.
Pérez relató que cometió una infracción (no vio a un varita), y que se detuvo para subsanar la falta. Dijo que pidió disculpas y que solicitó que le hicieran la infracción, pero los inspectores se negaron -habrían argumentado que si le hacían la multa tendría que pagar $ 400-. Pérez contó que los agentes los tuvieron a él y a su familia prácticamente de rehenes durante dos horas y media, pues le habían retenido el carnet, se negaban a hacerle la boleta, e insistían en que "arreglara". El se mantuvo firme en su posición respecto de que no los iba a coimear. Finalmente, ante la desesperación de sus hijos, encerrados en el auto tanto tiempo, Pérez admitió que tuvo que entregarles $ 5 para que le devolvieran sus documentos y los dejaran seguir viaje.
Por otra parte y como producto de la crisis que atraviesa el transporte público, el secretario general de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Roberto Jiménez, informó que el gremio se encuentra en estado de alerta y movilización ante la negativa de las empresas de otorgar un aumento salarial. UTA no descartó la posibilidad de realizar paros progresivos en distintas líneas de ómnibus, hasta llegar a paralizar el transporte en toda la provincia. La medida se podría tomar desde esta semana.







