Asesinan a un ex policía en un barrio privado

Cumplía tareas de vigilancia y fue ultimado a la madrugada con tres disparos.

NO LO PUEDEN ENTENDER. Los familiares de César Pacheco Pérez, en su casa de León Rougés.
NO LO PUEDEN ENTENDER. Los familiares de César Pacheco Pérez, en su casa de León Rougés.
07 Diciembre 2003
"En mi trabajo duermo con las puertas y ventanas abiertas. No le temo a nadie; soy honesto y con nadie tengo problemas". Esto es lo que el ex policía César Augusto Pacheco Pérez, de 54 años, le repetía siempre a su esposa, Clarisa Elena Jerez. Sin embargo, esta confianza ciega se transformó en una trampa mortal. Ayer, a las 4 de la mañana, la mujer recibió en su humilde casa de León Rougés, la sorpresiva y dolorosa noticia de que Pacheco había sido asesinado mientras cumplía su labor de vigilante en el barrio Congreso de la ciudad capital.
El brutal incidente está rodeado por un halo de misterio. Pacheco había sido contratado hace unos meses por Héctor René Amid, encargado de la vigilancia privada del barrio y se había presentado a trabajar el viernes a las 18. Alrededor de las 23.15, el hijo de Amid, Alexis, realizó una recorrida de rigor por los puestos de vigilancia que hay en todo el barrio. A esa hora vio a Pacheco en su puesto y no notó nada raro. Pero, al realizar el segundo recorrido, descubrió al ex policía tirado en la vereda y envuelto en un charco de sangre. Tres balas 9 milímetros habían impactado en su abdomen. Todo parecía indicar que Pacheco había sido sorprendido por su matador. "Lo llamativo es que la víctima tenía dinero en sus bolsillos. Ni siquiera le sacaron el reloj ni los anillos. Por eso, creemos que el móvil del asesinato no fue el robo", señaló el comisario principal de la Comisaría 12, Julio Rodríguez, quien investiga el incidente junto a los efectivos de la Brigada de Investigaciones a cargo de Jesús Brito. Otra cosa que llamó la atención de los policías es que ningún vecino escuchó disparo alguno. "El barrio aún no está habitado por completo, pero una familia vive a escasos 100 metros del lugar donde ocurrió el hecho", cuenta el comisario Rodríguez.

Sin razones
La esposa del ex policía tampoco encuentra razones para semejante atrocidad. "No lo podía creer. Me agarró en ese momento una desesperación incontrolable. De inmediato recordé la última imagen de él, cuando se despidió el viernes a la tarde antes de viajar a su trabajo. Entró a las 18 y tenía que salir hoy (por ayer) a la misma hora", comentó acongojada. "No tenía problemas con nadie. Yo por lo menos no le conocía enemigos. Tampoco supe que alguien lo hubiese amenazado por alguna cuestión. Durante todos los años de labor no recuerdo que haya tenido problemas", añadió.
Pacheco tenía 6 hijos de entre 4 y 27 años y había sido retirado de la Policía en octubre pasado, después de 26 años de servicio. "Cuando entregó el arma lloró como una criatura", recordó su mujer con lágrimas en los ojos.

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