03 Diciembre 2003 Seguir en 
"Yo tengo todos los papeles, así que no creo que tenga ningún problema. Inclusive tengo la licencia, que me dieron en la Municipalidad". Acompañando sus palabras, el chofer del Ford Falcon TWH-680 que llevaba al periodista de LA GACETA desde Tafí Viejo hasta San Miguel de Tucumán paró el auto, abrió la guantera y mostró, efectivamente, una licencia de taxi provisoria expedida por la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de Tafí Viejo en octubre pasado.
El remisero comenzó a hablar cuando se le preguntó si no había tenido problemas con los controles -durante el viaje no hubo ninguno-. El auto -de por lo menos 20 años- había pasado, además, el control técnico y estaba con el seguro pagado. "Los inspectores no me hicieron problemas. Sólo me pidieron que no lleve más de cuatro pasajeros", aseguró.
El hecho de que haya remises truchos con licencias de taxis sorprende. El legislador Alejandro Martínez fue hasta octubre pasado intendente de Tafí Viejo. El dijo desconocer si seguían entregándose licencias de taxis. "Habría que ver quién las entregó, personalmente no sabía nada del tema", indicó. Sin embargo, aseguró que cada municipalidad tiene potestad para entregar licencias de taxis y de remises. "El problema es cuando los vehículos pasan las jurisdicciones. Ahí la que tiene que controlar es la Provincia, pero ya vemos que esto es casi imposible", afirmó. "Como miembro de la comisión de Obras Públicas y Transporte el tema me preocupa mucho. Creo que tenemos que hacer varios cambios", aseguró. Según Martínez, si se corta la circulación de los vehículos ilegales "se estaría dejando en la calle a más de 4.000 familias, y eso no puede ser". "La ley está perimida. Creo que hay que permitir que circulen sin problemas", afirmó.
"Vaya tranquilo"
El periodista de LA GACETA tomó a las 18.25 un Ford Falcon TWS-285 en Corrientes y Muñecas y 12 minutos después llegó a Tafí Viejo. En la diagonal, un inspector de camisa celeste y gorra violeta lo paró y el chofer exhibió un permiso municipal y la licencia de conducir. "¿Todo bien, querido?", preguntó el inspector. "Sin problemas", contestó el chofer. "Vaya tranquilo, entonces", concedió el funcionario. Para volver, sobre el Camino del Perú, el cronista subió al otro Falcon. Antes de llegar al lugar en el que debería haber controles (en la Curva de Los Vega), el hombre se colocó el cinturón de seguridad y sobre la Mate de Luna frenó cuando el semáforo ya se ponía en rojo, porque había municipales en moto fumando en la esquina de Coronel Zelaya. Intentaba respetar las leyes, aunque circulaba en un automóvil que -según la Ley Nacional de Tránsito- no está autorizado para realizar la función que él cumple a diario.
El remisero comenzó a hablar cuando se le preguntó si no había tenido problemas con los controles -durante el viaje no hubo ninguno-. El auto -de por lo menos 20 años- había pasado, además, el control técnico y estaba con el seguro pagado. "Los inspectores no me hicieron problemas. Sólo me pidieron que no lleve más de cuatro pasajeros", aseguró.
El hecho de que haya remises truchos con licencias de taxis sorprende. El legislador Alejandro Martínez fue hasta octubre pasado intendente de Tafí Viejo. El dijo desconocer si seguían entregándose licencias de taxis. "Habría que ver quién las entregó, personalmente no sabía nada del tema", indicó. Sin embargo, aseguró que cada municipalidad tiene potestad para entregar licencias de taxis y de remises. "El problema es cuando los vehículos pasan las jurisdicciones. Ahí la que tiene que controlar es la Provincia, pero ya vemos que esto es casi imposible", afirmó. "Como miembro de la comisión de Obras Públicas y Transporte el tema me preocupa mucho. Creo que tenemos que hacer varios cambios", aseguró. Según Martínez, si se corta la circulación de los vehículos ilegales "se estaría dejando en la calle a más de 4.000 familias, y eso no puede ser". "La ley está perimida. Creo que hay que permitir que circulen sin problemas", afirmó.
"Vaya tranquilo"
El periodista de LA GACETA tomó a las 18.25 un Ford Falcon TWS-285 en Corrientes y Muñecas y 12 minutos después llegó a Tafí Viejo. En la diagonal, un inspector de camisa celeste y gorra violeta lo paró y el chofer exhibió un permiso municipal y la licencia de conducir. "¿Todo bien, querido?", preguntó el inspector. "Sin problemas", contestó el chofer. "Vaya tranquilo, entonces", concedió el funcionario. Para volver, sobre el Camino del Perú, el cronista subió al otro Falcon. Antes de llegar al lugar en el que debería haber controles (en la Curva de Los Vega), el hombre se colocó el cinturón de seguridad y sobre la Mate de Luna frenó cuando el semáforo ya se ponía en rojo, porque había municipales en moto fumando en la esquina de Coronel Zelaya. Intentaba respetar las leyes, aunque circulaba en un automóvil que -según la Ley Nacional de Tránsito- no está autorizado para realizar la función que él cumple a diario.







