26 Noviembre 2003 Seguir en 
Un hombre denunció ante la Corte Suprema que el controvertido fiscal Héctor Abraham Musi le habría reintegrado a un grupo de personas una camioneta 4x4 que él les había vendido a esos hombres, a las que habría acusado por estafas. En la presentación relacionó a los presuntos estafadores con el detenido empresario Pedro Tomas.
José Luis Quiroga vendió en enero pasado una Ford Ranger 4x4 a $ 43.000. El comprador, según el expediente al que accedió LA GACETA, es Alejandro Batistelli, un cordobés que, según la causa, habría usado la casa de un amigo suyo como oficina comercial. La casa y la descripción que Quiroga hizo de ese amigo responderían a la de Tomas, supuesto cabecilla de la organización que vendía camionetas y autos lujosos robados, que habían sido "blanqueados" con papeles falsos y oficios judiciales que en su mayoría salieron de la fiscalía que conduce Musi. A Quiroga le habrían pagado con cheques sin fondos.
Datos falsos
Para concretar la estafa, según Quiroga, se abrieron cuentas bancarias con datos falsos y se puso el vehículo a nombre de una menor de edad, hija del socio del principal acusado. Según la denuncia, hay una serie de presuntas irregularidades con las que se pretendió justificar la entrega de la camioneta a Batistelli. Habría presentaciones del abogado de la víctima que no están debidamente registradas, y, cuando se decretó la entrega de la camioneta, se consignó el delito de libramiento de cheque sin fondo en lugar de estafa, como está caratulada la causa. Por la falta de registro de las presentaciones, Quiroga responsabilizó administrativamente al secretario de la Fiscalía, Edgardo Ataliva Herrera. Si bien no se trata de una entrega como las que investiga el juez federal Felipe Terán, quien pretende interrogar e imputar a Musi, demostraría que el criterio de entregas de vehículos secuestrados sigue siendo muy laxo.
Causas calientes
El juez Terán, en tanto, sigue analizando las 17 causas que había contra Tomas en la Justicia local. Entre ellas, le llamó la atención al juez la denuncia de Olga Villarreal, quien afirmó que en setiembre del año pasado le había comprado un automóvil a Tomas, el cual le aseguró que el vehículo era modelo 1996. Pero en realidad el auto era modelo 1994. La mujer, además, denunció a Alejandro Martoni, a nombre de quien estaba el vehículo y el cual además era empleado de la fiscalía IV, de la cual es titular Musi y en la que trabajaba el ahora detenido prosecretario Hugo Tarifa. Justamente, al ampliar su declaración, Tarifa dijo hace algunos días que Martoni era una de las personas que le indicaba qué oficio debía firmar.
Ayer, según trascendió, habrían llegado varias denuncias al Juzgado Federal contra este empleado, que ahora presta servicios en la Defensoría de Menores. El abogado de Musi, Gustavo Morales, ya había advertido que había que investigar a Martoni ya que, dijo, era quien más trabajaba con Tarifa.
Fue secuestrado otro vehículo
Ayer Gendarmería secuestró otra camioneta, una Toyota Hilux, que estaba circulando con documentación adulterada. Se trata de un vehículo que habría vendido -según el informe- René Osvaldo Juárez, una de las personas que están acusadas en el caso. Juárez, a quien se le secuestró la primera camioneta del caso, que estaba a nombre de Fernando Zelarayán, también procesado, habría realizado la transacción en una concesionaria de calle Jujuy al 700, que luego fue allanada por Gendarmería. El hombre que compró la Hilux lo habría hecho de buena fe, y tras conocerse los problemas con las camionetas, habría pretendido recuperar el dinero que entregó, pero no lo logró.
José Luis Quiroga vendió en enero pasado una Ford Ranger 4x4 a $ 43.000. El comprador, según el expediente al que accedió LA GACETA, es Alejandro Batistelli, un cordobés que, según la causa, habría usado la casa de un amigo suyo como oficina comercial. La casa y la descripción que Quiroga hizo de ese amigo responderían a la de Tomas, supuesto cabecilla de la organización que vendía camionetas y autos lujosos robados, que habían sido "blanqueados" con papeles falsos y oficios judiciales que en su mayoría salieron de la fiscalía que conduce Musi. A Quiroga le habrían pagado con cheques sin fondos.
Datos falsos
Para concretar la estafa, según Quiroga, se abrieron cuentas bancarias con datos falsos y se puso el vehículo a nombre de una menor de edad, hija del socio del principal acusado. Según la denuncia, hay una serie de presuntas irregularidades con las que se pretendió justificar la entrega de la camioneta a Batistelli. Habría presentaciones del abogado de la víctima que no están debidamente registradas, y, cuando se decretó la entrega de la camioneta, se consignó el delito de libramiento de cheque sin fondo en lugar de estafa, como está caratulada la causa. Por la falta de registro de las presentaciones, Quiroga responsabilizó administrativamente al secretario de la Fiscalía, Edgardo Ataliva Herrera. Si bien no se trata de una entrega como las que investiga el juez federal Felipe Terán, quien pretende interrogar e imputar a Musi, demostraría que el criterio de entregas de vehículos secuestrados sigue siendo muy laxo.
Causas calientes
El juez Terán, en tanto, sigue analizando las 17 causas que había contra Tomas en la Justicia local. Entre ellas, le llamó la atención al juez la denuncia de Olga Villarreal, quien afirmó que en setiembre del año pasado le había comprado un automóvil a Tomas, el cual le aseguró que el vehículo era modelo 1996. Pero en realidad el auto era modelo 1994. La mujer, además, denunció a Alejandro Martoni, a nombre de quien estaba el vehículo y el cual además era empleado de la fiscalía IV, de la cual es titular Musi y en la que trabajaba el ahora detenido prosecretario Hugo Tarifa. Justamente, al ampliar su declaración, Tarifa dijo hace algunos días que Martoni era una de las personas que le indicaba qué oficio debía firmar.
Ayer, según trascendió, habrían llegado varias denuncias al Juzgado Federal contra este empleado, que ahora presta servicios en la Defensoría de Menores. El abogado de Musi, Gustavo Morales, ya había advertido que había que investigar a Martoni ya que, dijo, era quien más trabajaba con Tarifa.
Ayer Gendarmería secuestró otra camioneta, una Toyota Hilux, que estaba circulando con documentación adulterada. Se trata de un vehículo que habría vendido -según el informe- René Osvaldo Juárez, una de las personas que están acusadas en el caso. Juárez, a quien se le secuestró la primera camioneta del caso, que estaba a nombre de Fernando Zelarayán, también procesado, habría realizado la transacción en una concesionaria de calle Jujuy al 700, que luego fue allanada por Gendarmería. El hombre que compró la Hilux lo habría hecho de buena fe, y tras conocerse los problemas con las camionetas, habría pretendido recuperar el dinero que entregó, pero no lo logró.







