06 Mayo 2014 Seguir en 

Es la manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros. El arte es, desde siempre, una necesidad espiritual del ser humano, no solo para dar a conocer su interioridad en forma creativa, sino también para comunicarse con los otros. Pero también es una herramienta de gran utilidad para educar.
“El crecimiento del hombre se considera como un proceso gradual de agrandamiento físico y maduración acompañado del desarrollo de diversas facultades mentales, tales como el pensamiento y el entendimiento. La función más importante de la educación concierne a la orientación psicológica, por lo que reviste gran importancia en ese sentido la educación de la sensibilidad estética, que abarque todos los modos de expresión individual, literaria, poética y musical, que debería denominarse educación estética, basada en la educación de los sentidos de forma armónica para constituir una personalidad integrada”, afirmaba el filósofo, político, poeta y anarquista inglés Herbert Edward Read (1893-1968).
En nuestra edición de ayer, dimos a conocer una experiencia en la localidad de San Andrés, realizada por estudiantes de la Escuela Freire, con el apoyo del movimiento Acción Poética y artistas del Ente Cultural. Desde noviembre pasado, De la pintura del mural participaron unos 150 alumnos de la escuela vienen trabajando en un paredón de 100 metros de largo por tres de alto. “Los sueños de San Andrés” se denomina la propuesta que alterna poesía con pintura, sin que una explique a la otra. Cada paño tiene su propia identidad, pero al estar yuxtapuestos se enriquecen entre sí. La idea surgió en dos talleres dictados por integrantes de Acción Poética, uno con 60 alumnos que se ocuparon de escribir los textos poéticos y luego, para pintar las frases, los chicos se dividieron en dos grupos de 30, que hicieron su trabajo en dos jornadas. Los chicos son dirigidos por los artistas plásticos Silvana Marrades, Elizabeth Cárdenas y Pablo Guiot. Estos últimos destacaron que “a medida que la pintura avanzaba se iban generando expectativas en los vecinos que transitaban por el lugar, ya sea a pie, en carros tirados por caballos o en autos, que bajaban su marcha o se detenían sorprendidos con sólo ver los resultados parciales”. También colaboraron los empleados comunales que fueron blanqueando las paredes a intervenir y poniendo en condiciones el terreno.
Se trata, por cierto de una experiencia muy positiva, porque fomenta no solo la creatividad, sino también la práctica colectiva con todos los beneficios que implica trabajar en equipo. Desde hace varios años, aunque de manera inconstante, se realizan también estas manifestaciones en barrio marginales azotados por la droga. Por ejemplo, las Facultades de Artes y de Filosofía y Letras de la UNT podrían organizar equipos de alumnos voluntarios dispuestos a desarrollar una tarea social en los sectores vulnerables no sólo con niños y adolescentes, sino también con adultos. La Municipalidad podría proponer que los paredones de baldíos contaran la historia de cada barriada o de algunos de sus personajes, con el apoyo de la UNT o del mismo Ente de Cultura. De ese modo, el arte cumpliría su función de enseñar, de generar la comunicación entre las personas de todas las edades y de embellecer la ciudad.
“El crecimiento del hombre se considera como un proceso gradual de agrandamiento físico y maduración acompañado del desarrollo de diversas facultades mentales, tales como el pensamiento y el entendimiento. La función más importante de la educación concierne a la orientación psicológica, por lo que reviste gran importancia en ese sentido la educación de la sensibilidad estética, que abarque todos los modos de expresión individual, literaria, poética y musical, que debería denominarse educación estética, basada en la educación de los sentidos de forma armónica para constituir una personalidad integrada”, afirmaba el filósofo, político, poeta y anarquista inglés Herbert Edward Read (1893-1968).
En nuestra edición de ayer, dimos a conocer una experiencia en la localidad de San Andrés, realizada por estudiantes de la Escuela Freire, con el apoyo del movimiento Acción Poética y artistas del Ente Cultural. Desde noviembre pasado, De la pintura del mural participaron unos 150 alumnos de la escuela vienen trabajando en un paredón de 100 metros de largo por tres de alto. “Los sueños de San Andrés” se denomina la propuesta que alterna poesía con pintura, sin que una explique a la otra. Cada paño tiene su propia identidad, pero al estar yuxtapuestos se enriquecen entre sí. La idea surgió en dos talleres dictados por integrantes de Acción Poética, uno con 60 alumnos que se ocuparon de escribir los textos poéticos y luego, para pintar las frases, los chicos se dividieron en dos grupos de 30, que hicieron su trabajo en dos jornadas. Los chicos son dirigidos por los artistas plásticos Silvana Marrades, Elizabeth Cárdenas y Pablo Guiot. Estos últimos destacaron que “a medida que la pintura avanzaba se iban generando expectativas en los vecinos que transitaban por el lugar, ya sea a pie, en carros tirados por caballos o en autos, que bajaban su marcha o se detenían sorprendidos con sólo ver los resultados parciales”. También colaboraron los empleados comunales que fueron blanqueando las paredes a intervenir y poniendo en condiciones el terreno.
Se trata, por cierto de una experiencia muy positiva, porque fomenta no solo la creatividad, sino también la práctica colectiva con todos los beneficios que implica trabajar en equipo. Desde hace varios años, aunque de manera inconstante, se realizan también estas manifestaciones en barrio marginales azotados por la droga. Por ejemplo, las Facultades de Artes y de Filosofía y Letras de la UNT podrían organizar equipos de alumnos voluntarios dispuestos a desarrollar una tarea social en los sectores vulnerables no sólo con niños y adolescentes, sino también con adultos. La Municipalidad podría proponer que los paredones de baldíos contaran la historia de cada barriada o de algunos de sus personajes, con el apoyo de la UNT o del mismo Ente de Cultura. De ese modo, el arte cumpliría su función de enseñar, de generar la comunicación entre las personas de todas las edades y de embellecer la ciudad.
Temas
Tucumán







