04 Mayo 2014 Seguir en 

POLICIAL
INSPECTOR DIAMOND GERACE Y EL MONSTRUO DE LA LAGUNA
JAVIER AGUIRRE (Galerna - Buenos Aires)
El inspector Diamond Gerace vive a brandy. Sufre de almorranas, complicaciones intestinales, vómitos y diarrea. Sus ojos son un solo derrame. Debe su nombre a una madre fanática de David Bowie (por Diamond dogs, sexto disco del “Duque Blanco”) y habla con el fantasma de su difunto mentor, el comisario inspector Santagada, quien lo ilustró en los códigos secretos de la investigación policial y el buen beber.
Un día, un hombre de apellido Canijo aparece muerto junto a la Laguna del Ojo, ubicada entre San Vicente y Domselaar. A éste se les suman los cadáveres de animales -vacas, perros- mutilados por mordeduras de gran tamaño. ¿Qué bestia carnívora hizo semejantes estragos? ¿Un monstruo indefinible, un sapo gigante, un tiburón blanco?
La vida de un pueblo de provincia se convierte entonces en el escenario en el que el inspector Gerace y su ayudante, la bellísima agente oriental Graciela Higo, se enfrentarán a un enigma que conjuga teorías de ciencia ficción con terror campero, los medios de comunicación (“una gran mandíbula periodística”), los entretelones de una pequeña comunidad, la relaciones espurias y la corrupción entre el poder empresarial y el poder político, un proyecto comercial y urbanístico que promete contaminación ambiental y desastre ecológico.
El verdadero problema será cuando se acabe la bebida; la abstinencia destruye la agudeza deductiva de Gerace. Por eso, su amor al brandy (necesita “varios litrillos” por día para llevar una vida acorde a sus propios deseos) y una revista de pesca le otorgarán la pista -azarosa, inequívoca- para dar con el asesino.
Luego de su aventura anterior (Inspector Diamond Gerace y el edificio del sol), el detective creado por Javier Aguirre (periodista, guionista, uno de los fundadores de la revista Barcelona) vuelve a hacer de las suyas en Inspector Diamond Gerace y el Monstruo de la Laguna, un policial etílico con reminiscencias a Scooby Doo y el Superagente 86. Escritura directa, humor corrosivo y, como yapa, prólogo de Andrés Calamaro.
© LA GACETA
INSPECTOR DIAMOND GERACE Y EL MONSTRUO DE LA LAGUNA
JAVIER AGUIRRE (Galerna - Buenos Aires)
El inspector Diamond Gerace vive a brandy. Sufre de almorranas, complicaciones intestinales, vómitos y diarrea. Sus ojos son un solo derrame. Debe su nombre a una madre fanática de David Bowie (por Diamond dogs, sexto disco del “Duque Blanco”) y habla con el fantasma de su difunto mentor, el comisario inspector Santagada, quien lo ilustró en los códigos secretos de la investigación policial y el buen beber.
Un día, un hombre de apellido Canijo aparece muerto junto a la Laguna del Ojo, ubicada entre San Vicente y Domselaar. A éste se les suman los cadáveres de animales -vacas, perros- mutilados por mordeduras de gran tamaño. ¿Qué bestia carnívora hizo semejantes estragos? ¿Un monstruo indefinible, un sapo gigante, un tiburón blanco?
La vida de un pueblo de provincia se convierte entonces en el escenario en el que el inspector Gerace y su ayudante, la bellísima agente oriental Graciela Higo, se enfrentarán a un enigma que conjuga teorías de ciencia ficción con terror campero, los medios de comunicación (“una gran mandíbula periodística”), los entretelones de una pequeña comunidad, la relaciones espurias y la corrupción entre el poder empresarial y el poder político, un proyecto comercial y urbanístico que promete contaminación ambiental y desastre ecológico.
El verdadero problema será cuando se acabe la bebida; la abstinencia destruye la agudeza deductiva de Gerace. Por eso, su amor al brandy (necesita “varios litrillos” por día para llevar una vida acorde a sus propios deseos) y una revista de pesca le otorgarán la pista -azarosa, inequívoca- para dar con el asesino.
Luego de su aventura anterior (Inspector Diamond Gerace y el edificio del sol), el detective creado por Javier Aguirre (periodista, guionista, uno de los fundadores de la revista Barcelona) vuelve a hacer de las suyas en Inspector Diamond Gerace y el Monstruo de la Laguna, un policial etílico con reminiscencias a Scooby Doo y el Superagente 86. Escritura directa, humor corrosivo y, como yapa, prólogo de Andrés Calamaro.
© LA GACETA
Hernán Carbonel
Temas
Buenos Aires
Lo más popular







