25 Noviembre 2003 Seguir en 
La familia de Miguel Angel Véliz, el hombre que mató de un tiro al policía Roberto Sandoval el sábado a la noche, en la zona de Aguas Corrientes, está aterrorizada. Es que, desde que sucedió el hecho, reciben llamados anónimos con la amenaza de que los van a matar a todos.
Véliz sigue detenido, lo mismo que sus hijos Miguel Alejandro, de 25 años, y otro de 16 cuya identidad se reserva. Los tres ya declararon ante la fiscal Adriana Reinoso Cuello y habrían sido coincidentes. Habrían afirmado que Sandoval y otros policías llegaron intempestivamente y comenzaron a golpear a Véliz. Ante esto sus hijos lo defendieron, y también les pegaron a ellos. Por eso -y sin saber todavía que se enfrentaban con policías, ya que estaban vestidos de civil y no se habían identificado- Véliz entró en su casa, sacó un revólver calibre 22 y disparó, causándole la muerte a Sandoval.
Los policías tienen otra versión. Indican que cuando Sandoval pasó por allí, al ir a llevar a su hermano a la casa, luego de haber estado festejando el cumpleaños de sus hijos mellizos, vio a un grupo de hombres bebiendo y con armas. Pidió refuerzos y se dirigió al grupo. Algunos corrieron, y él y su compañero Jorge Carabajal redujeron a dos de ellos, con los que empezaron a forcejear. Eran los hijos de Véliz.
Esperan la citación
En Ejército del Norte al 2.400, donde vive Véliz, hay temor. Los vecinos quieren contar los hechos, pero aún no recibieron la citación judicial. Ayer, Carmen, Nancy, Manuel, Mónica y Miguel (ninguno quiso dar su apellido) le relataron a LA GACETA lo que vieron, lo cual puede servir para que el caso comience a dilucidarse. Ellos sostienen que una o dos horas antes del incidente Véliz estaba guardando el camión con el que transportan materiales de construcción. Como casi siempre, Véliz se paró en el medio de la avenida para hacer detener a a los automovilistas que circulan a gran velocidad. Cuando Sandoval pasaba por allí, en una camioneta Suzuki Vitara, habría rozado al acusado, y discutieron. "Se bajó a pelear, pero como vio que estaban los dos hijos del hombre se subió y le dijo que eso no iba a quedar así, que iba a volver y que se arrepentirían", contó un vecino. "Después volvió el mismo tipo, en la camioneta, se bajó y le empezó a pegar a Véliz, que estaba conversando con un señor que le había venido a pagar. Todos pensamos que eran delincuentes, porque actuaban como delincuentes", aseguró Manuel. Segundos después de Sandoval habían llegado otros policías en una camioneta blanca. "Al ver que le estaban pegando a su padre, los dos hijos salieron y comenzaron a pelear con los otros, pero ellos eran más y más fuertes, y les dieron una paliza a los chicos", relataron los vecinos.
La reacción
Al ver que la salud de sus hijos corría peligro Véliz habría buscado el arma. "Es una reacción lógica, creo yo. Mire si voy a dejar que les peguen a mis hijos", dijeron. Luego del disparo que hizo Véliz, uno de los policías habría hecho tiros con una escopeta, según reconocieron en las actas del procedimiento. Sin embargo, en el marco de una ventana quedó el impacto de un proyectil de pistola, aparentemente disparado por los policías. En el interior de la vivienda, además, quedó todo revuelto, tras el paso de los policías. "La esposa y los hijos del cobrador estaban en el auto. Tuvieron que salir corriendo, porque las balas les pasaban por la cabeza", indicó Carmen. Según ellos, los policías, en su desesperación por detener a Véliz, no se dieron cuenta de que su compañero estaba herido. Luego fue llevado en la camioneta a un sanatorio, donde falleció. Según trascendió, los dosajes alcohólicos realizados por la Policía a los acusados dio positivo (no se informó la graduación) y negativo en el caso de la víctima. A partir de hoy, declararían en tribunales los policías y, desde mañana, los testigos propuestos por los Véliz.
Se vieron dramáticas escenas en el sepelio
"Hoy venimos a despedir al ?Loco?, un amigo que la delincuencia nos quitó". Las palabras del oficial Rubén Juárez, uno de los compañeros del oficial asesinado Roberto Sandoval, provocaron lágrimas y sollozos en el entierro de los restos de la víctima.
Sandoval era un policía muy querido y respetado por sus compañeros. Eso se percibió ayer en su entierro, al que no asistió ninguna autoridad del Gobierno, aunque sí toda la plana mayor de la Policía.
Uno de los momentos más dramáticos se vivió cuando habló la suegra de Juárez, quien rescató su bondad y sus condiciones como padre y esposo. Las palabras de la madre de Mabel, la esposa de Sandoval, culminaron con un encendido aplauso de más de 100 compañeros de la fuerza que lo acompañaron. Mabel, quien tuvo que ser sostenida todo el tiempo por el comisario Julio López, jefe de Sandoval, lloró sin cesar y le pidió a los gritos a su marido que no la deje sola, que la ayude a criar a sus tres hijos.
Sandoval, conocido como "Loco" o "Pelao", egresó de la Escuela de Oficiales hace 10 años. Cobró fama rápidamente por su sagacidad y por su valentía durante los procedimientos. Era un duro, pero tenía una gran chispa y sentido del humor, según destacaron ayer sus compañeros.
Véliz sigue detenido, lo mismo que sus hijos Miguel Alejandro, de 25 años, y otro de 16 cuya identidad se reserva. Los tres ya declararon ante la fiscal Adriana Reinoso Cuello y habrían sido coincidentes. Habrían afirmado que Sandoval y otros policías llegaron intempestivamente y comenzaron a golpear a Véliz. Ante esto sus hijos lo defendieron, y también les pegaron a ellos. Por eso -y sin saber todavía que se enfrentaban con policías, ya que estaban vestidos de civil y no se habían identificado- Véliz entró en su casa, sacó un revólver calibre 22 y disparó, causándole la muerte a Sandoval.
Los policías tienen otra versión. Indican que cuando Sandoval pasó por allí, al ir a llevar a su hermano a la casa, luego de haber estado festejando el cumpleaños de sus hijos mellizos, vio a un grupo de hombres bebiendo y con armas. Pidió refuerzos y se dirigió al grupo. Algunos corrieron, y él y su compañero Jorge Carabajal redujeron a dos de ellos, con los que empezaron a forcejear. Eran los hijos de Véliz.
Esperan la citación
En Ejército del Norte al 2.400, donde vive Véliz, hay temor. Los vecinos quieren contar los hechos, pero aún no recibieron la citación judicial. Ayer, Carmen, Nancy, Manuel, Mónica y Miguel (ninguno quiso dar su apellido) le relataron a LA GACETA lo que vieron, lo cual puede servir para que el caso comience a dilucidarse. Ellos sostienen que una o dos horas antes del incidente Véliz estaba guardando el camión con el que transportan materiales de construcción. Como casi siempre, Véliz se paró en el medio de la avenida para hacer detener a a los automovilistas que circulan a gran velocidad. Cuando Sandoval pasaba por allí, en una camioneta Suzuki Vitara, habría rozado al acusado, y discutieron. "Se bajó a pelear, pero como vio que estaban los dos hijos del hombre se subió y le dijo que eso no iba a quedar así, que iba a volver y que se arrepentirían", contó un vecino. "Después volvió el mismo tipo, en la camioneta, se bajó y le empezó a pegar a Véliz, que estaba conversando con un señor que le había venido a pagar. Todos pensamos que eran delincuentes, porque actuaban como delincuentes", aseguró Manuel. Segundos después de Sandoval habían llegado otros policías en una camioneta blanca. "Al ver que le estaban pegando a su padre, los dos hijos salieron y comenzaron a pelear con los otros, pero ellos eran más y más fuertes, y les dieron una paliza a los chicos", relataron los vecinos.
La reacción
Al ver que la salud de sus hijos corría peligro Véliz habría buscado el arma. "Es una reacción lógica, creo yo. Mire si voy a dejar que les peguen a mis hijos", dijeron. Luego del disparo que hizo Véliz, uno de los policías habría hecho tiros con una escopeta, según reconocieron en las actas del procedimiento. Sin embargo, en el marco de una ventana quedó el impacto de un proyectil de pistola, aparentemente disparado por los policías. En el interior de la vivienda, además, quedó todo revuelto, tras el paso de los policías. "La esposa y los hijos del cobrador estaban en el auto. Tuvieron que salir corriendo, porque las balas les pasaban por la cabeza", indicó Carmen. Según ellos, los policías, en su desesperación por detener a Véliz, no se dieron cuenta de que su compañero estaba herido. Luego fue llevado en la camioneta a un sanatorio, donde falleció. Según trascendió, los dosajes alcohólicos realizados por la Policía a los acusados dio positivo (no se informó la graduación) y negativo en el caso de la víctima. A partir de hoy, declararían en tribunales los policías y, desde mañana, los testigos propuestos por los Véliz.
"Hoy venimos a despedir al ?Loco?, un amigo que la delincuencia nos quitó". Las palabras del oficial Rubén Juárez, uno de los compañeros del oficial asesinado Roberto Sandoval, provocaron lágrimas y sollozos en el entierro de los restos de la víctima.
Sandoval era un policía muy querido y respetado por sus compañeros. Eso se percibió ayer en su entierro, al que no asistió ninguna autoridad del Gobierno, aunque sí toda la plana mayor de la Policía.
Uno de los momentos más dramáticos se vivió cuando habló la suegra de Juárez, quien rescató su bondad y sus condiciones como padre y esposo. Las palabras de la madre de Mabel, la esposa de Sandoval, culminaron con un encendido aplauso de más de 100 compañeros de la fuerza que lo acompañaron. Mabel, quien tuvo que ser sostenida todo el tiempo por el comisario Julio López, jefe de Sandoval, lloró sin cesar y le pidió a los gritos a su marido que no la deje sola, que la ayude a criar a sus tres hijos.
Sandoval, conocido como "Loco" o "Pelao", egresó de la Escuela de Oficiales hace 10 años. Cobró fama rápidamente por su sagacidad y por su valentía durante los procedimientos. Era un duro, pero tenía una gran chispa y sentido del humor, según destacaron ayer sus compañeros.







