Las condiciones de los edificios escolares

27 Febrero 2014
En muy pocos días, habrá de iniciarse el período escolar en la provincia de Tucumán. Ese hecho torna obligado exponer un tema al que este comentario debe referirse siempre, en esta época del año (para comprobar, inveteradamente, que sus puntualizaciones estaban justificadas). Hablamos de las medidas conducentes a poner, en un estado razonablemente adecuado, los locales educativos.

La situación es tan conocida como frecuente. Comienzan las clases y varios de los ámbitos donde ellas han de dictarse, presentan deficiencias que debieron haberse solucionado y que no se solucionaron. Sabido es que, en no pocos casos, ellas son tan significativas, que a veces hasta obligan a postergar, por varios días, la apertura del período. A esto debe agregarse la acción de los depredadores que, tan a menudo, han causado importantes deterioros en los edificios durante las vacaciones. Tenemos entendido que las autoridades, todos los años, disponen providencias para que las reparaciones necesarias se desarrollen durante la época de inactividad. Esperamos queesta práctica se haya venido ejecutando también esta vez, desde diciembre en adelante. Cabe recordar, en este sentido, que cuando comenzaron los fuertes calores a fines de la primavera pasada, Educación anunció que se esperaba la adquisición de ventiladores para las escuelas, lo cual evindenció que no estaban hechas las previsiones del caso. En muchos casos, los alumnos tuvieron que sufrir las altas temperaturas estivales.

Del mismo modo, es habitual que muchas veces la tarea reparadora en los edificios no haya tenido, por la razón que fuere, la suficiente amplitud como para abarcar todos los locales que la requerían. Nos parece entonces que, durante los breves días que quedan hasta el inicio efectivo del período, debieran tomarse los recaudos adecuados para solucionar, con la mayor amplitud posible, esos inconvenientes. Obvio es decir que se trata de acciones para acometer con la máxima urgencia.

De todos los locales públicos, acaso son los escolares los que necesitan reparaciones más asiduas y más frecuentes. El uso particularmente intensivo que tienen a lo largo de varios meses, y las especiales características de ese uso, hacen necesario prestarles una especial atención.

Por lo menos las instalaciones sanitarias, las instalaciones eléctricas, las puertas y ventanas y los asientos de los locales escolares, no pueden presentar deficiencias de ningún tipo.

Los tiempos que corren requieren, además, una especial preocupación enfocada sobre las condiciones de seguridad de tales inmuebles. Si años atrás eran una rareza –ya que todo local escolar despertaba instintivo respeto- hoy constituyen una cosa común las incursiones de malvivientes a las escuelas, sea con fines de robo o con la inexplicable intención de dañar o destrozar sus instalaciones. Solamente los accesos seguros pueden dificultar –si no impedir, que sería el ideal- esos atentados.

En suma, como lo decíamos párrafos atrás, es de esperar que las acciones de reparación y reacondicionamiento –o las nuevas construcciones- se hayan realizado en los meses de asueto, de manera que la apertura del año escolar tenga como escenario ámbitos en condiciones aceptables. Y en los casos en que esos trabajos no se hayan llevado a cabo, es preciso, reiteramos, tomar con urgencia las medidas para que se ejecuten.

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