Preocupan los asesinatos en plena vía pública

14 Enero 2014
A fines de la década de 1960 y a comienzos de la del 70, en el naciente Canal 10 de la UNT, una de las series que concitaba una gran audiencia era la de “Los intocables”, que recreaba la lucha contra el crimen durante la Ley Seca en los Estados Unidos, que tuvo por protagonista a Al “Caracortada” Capone. El detective Elliot Ness, interpretado por Robert Stack, era el encargado de perseguir al mafioso y su banda. La violencia sacudía las calles de esa Chicago de los 30; los tiroteos y asesinatos en plena vía pública estaban a la orden del día. Flashes de esa realidad histórica han llegado hace un tiempo a Tucumán. La inseguridad se ha convertido en una de las preocupaciones -y temores- centrales de sus habitantes, hasta el punto que muy pocos pueden sentirse a salvo de los delincuentes que acechan a cualquier hora y lugar. Los crímenes en la vía pública por supuestos “ajustes de cuentas” se han vuelto más frecuentes.

El domingo, cerca de las 20, en la avenida Coronel Suárez al 900, un joven de 22 años fue asesinado ante la vista de vecinos y transeúntes por un hombre que iba en moto junto a otro. “La vida da vueltas y todo se paga”, le gritó homicida a su víctima y le disparó. El muchacho se habría bajado del vehículo y pidió que lo llevaran al hospital. Caminó unos metros y cayó en medio de la calle. Las amigas que lo acompañaban fueron desesperadas a avisarles a sus familiares.

A lo largo de 2013, se registraron episodios similares no solo en San Miguel de Tucumán. El 8 noviembre informamos que un joven de 27 años había sido asesinado en la esquina de Balcarce e Isabel La Católica, a 100 metros de la avenida Juan B. Justo. Según la Policía, el hecho había ocurrido entre las 1.30 y las 2, cuando la víctima se encontraba en esa intersección junto con otro joven que habría sido un conocido suyo. En ese momento, otro individuo que circulaba en moto, pasó por el lugar y disparó contra la víctima que murió en el acto.

Nuestra crónica policial del 23 de octubre señalaba que un presunto ajuste de cuentas había terminado con la vida de un hombre de 23 años, que recibió dos disparos en su cuerpo, en la calle Amador Lucero.

El 21 de agosto, informamos que un joven había muerto baleado y otro había resultado herido tras ser interceptados por un grupo antagónico en el Barrio Juan XXIII, conocido como “La Bombilla”. Tanto víctimas como victimarios se habían jurado venganza.

Este tipo de crímenes denota, por un lado, la existencia de mafias organizadas que actúan a cara descubierta y que no le temen a la autoridad. Por otra parte, pone en evidencia la ausencia de planes de prevención del delito, así como de acciones para combatir con eficacia y desmantelar estas bandas que, por ahora, se mueven en la periferia y que paulatinamente parecen ir avanzando hacia el centro. La sensación de desprotección ciudadana se incrementa. La realidad está mostrando que no basta poner más policías en la calle. Si no hay una política de seguridad que se anticipe al delito, la policía actuará tarde, detrás del hecho consumado.

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