Están más cerca de demoler que de reparar

Ingenieros contratados por los dueños del inmueble presentarán un plan de trabajo. El tránsito estará cortado al menos hasta mañana

14 Nov 2013
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TENSA CALMA. Mientras ingenieros privados y de la Municipalidad debaten su destino, los locales siniestrados siguen vallados e imperturbables. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA

Los mudos escombros del edificio siniestrado en 24 de Septiembre al 600 volvieron ayer a ser objeto de análisis y conjeturas. El destino del inmueble que hace ya una semana resultó severamente dañado por un incendio en el primer y segundo piso está siendo discutido desde el jueves pasado, pero las expectativas de propietarios y vecinos aumentaron considerablemente tras la inspección ocular que allí realizó personal de Defensa Civil y de Catastro, lo que constituía el primer paso para determinar alguna resolución.

El recorrido por los negocios quemados -una mercería y una juguetería- se realizó el último martes. El arquitecto Oscar Leal, en representación de Defensa Civil de la capital; el ingeniero Rubén Álvarez, subdirector de Catastro; y peritos que representaban a los propietarios entraron a cada uno de los comercios, subieron a los pisos afectados, examinaron la magnitud del daño y, por último, se reunieron para consensuar los pasos a seguir. De ese encuentro salió un informe, que estaba previsto que se presentara en Catastro en las últimas horas de ayer, en el que los peritos particulares realizan una propuesta acerca del futuro del edificio. Eduardo Valdez, subdirector de Defensa Civil de la capital, explicó que en ese documento los ingenieros deben explicitar qué van a hacer y cómo lo van a hacer. "Hay dos probabilidades: la demolición de los pisos superiores o su reparación. Como se trata de una propiedad privada, son los peritos de los particulares quienes deben presentar un plan de trabajo ante Catastro. En base a eso, se lo aprobará o se le sugerirán cambios. Una vez finalizada esta etapa, se procederá a hacer las obras".

Media calzada
Valdez advirtió que, ya sea que los ingenieros se decidan por la demolición o la reparación, antes hay que "preparar el inmueble": apuntalar la estructura y cercarla para que no haya riesgos para las propiedades vecinas ni para los transeúntes. "Esa preparación llevará no menos de dos días; es decir que el vallado que se dispuso en la cuadra desde la noche del incendio se mantendrá al menos hasta el viernes. Una vez terminado ese proceso se liberará sólo la media calzada de la 24 de Septiembre, y se procurará que el tránsito esté controlado".

El funcionario habló con LA GACETA antes de conocer el informe, aunque se animó a realizar conjeturas al respecto. "Creo que estamos más cerca de una demolición que de una reparación, teniendo en cuenta los daños que se han observado en el edificio. De todas maneras, eso no lo decidimos nosotros. En todo caso, aprobaremos o sugeriremos modificaciones al plan de trabajo", aclaró.

El subdirector de Catastro explicó que la inspección del martes incluyó también un recorrido por un local de venta de aparatos de gimnasia lindero a la juguetería, pese a que este no había sido alcanzado por el fuego. "Entramos para revisar si la medianera no está deteriorada y, en ese caso, si corre peligro de desmoronarse. Por eso también nuestra intención es que, así se haga reparación o demolición, sea un trabajo bien hecho, que respete las reglas, que preserva las medianeras, que no afecte al tránsito y que garantice la seguridad del peatón".

Sin variaciones
A una semana del siniestro, en tanto, la cuadra en la que se encuentran los locales mencionados no ha sufrido muchas variaciones. Un mar de transeúntes pasa frente al área vallada en los horarios pico y todavía algunos curiosos se detienen a hacer comentarios o sacar fotos de las fachadas ennegrecidas por las llamas y el humo. Desde el martes el vallado no comienza en la esquina de Maipú y 24 de Septiembre y, aunque el tránsito sigue cortado para autos y camionetas, bicicletas y motos pueden seguir camino desde el oeste hacia el este, bordeando las cercas metálicas.

El incendio devoró el primer y el segundo piso del edificio de los comercios. En uno de esos cuartos la juguetería tenía su depósito, con la mercadería que ya había adquirido para las fiestas de Fin de Año. En la mercería, en tanto, el techo se desplomó a lo largo de todo el salón. Leo, uno de sus encargados, estimó ante LA GACETA que las pérdidas económicas superarán el millón de pesos.

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