Ladrones acribillan al sereno de un country de San Pablo

José Flores tenía 35 años y fue asesinado por un grupo de delincuentes que pretendía robar en el barrio privado "La Arboleda".

13 Oct 2013
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LOS INVESTIGADOS DEL COUNTRY. Fuentes policiales señalaron que la Justicia investiga a dos guardias de seguridad y a dos vecinos de "La Arboleda". LA GACETA / FOTOS DE INES QUINTEROS ORIO

En cuanto entró a trabajar, el viernes a las 19, José Flores empezó a contar los minutos para su horario de salida, que debía ser ayer a las 7. "No veía la hora de llegar a su casa, acostarse un rato y prepararse para estar en el cumpleaños de 15 de su hija", contaron ayer sus compañeros de trabajo, todavía sin poder creer lo que había pasado. A Flores, de 35 años, lo acribillaron a balazos antes de la medianoche.

Flores (o "Turu", como lo llamaban sus amigos) no era empleado de una empresa de seguridad privada, sino que se desempeñaba como sereno y hacía tareas de mantenimiento en el country "La Arboleda", situado sobre la ruta provincial 338, en San Pablo. Por eso no pudo defenderse de sus homicidas -se cree que serían cuatro o cinco- y lo asesinaron a sangre fría. Según fuentes policiales, le pegaron entre siete y nueve balazos.

La familia del sereno vive en el barrio Colonia IV, a casi un kilómetro del country, y escuchó los disparos. Eran las 23.30 y todavía estaban ocupados con la preparación de los sandwiches y otras comidas para la fiesta, que iba a realizarse anoche en la casa de la abuela de Celeste, la cumpleañera.

"Papá, en el country están haciendo tiros", le dijo a Esteban Nieto (cuñado de Flores) una de sus hijas. "Salí más tarde y vi que andaba la Policía. Después me llamó por teléfono un vecino de ahí y me avisó que a mi cuñado lo habían matado", relató.

Esteban se vistió, subió a su moto y aceleró hasta llegar al perímetro trasero de "La Arboleda". Según contó a LA GACETA, se encontró con una parte del alambrado rota, el cuerpo de su cuñado tirado a pocos metros de esa abertura, en la parte exterior del country, y la moto que usaba para trabajar, abandonada más adelante.

Ola de robos

Durante los últimos 15 días, entraron ladrones tres veces a ese barrio privado. En esas oportunidades los delincuentes habían huido con dinero, computadoras, televisores, zapatillas, ropa y hasta una bocha de fiambre. Ante esa situación de alarma, los serenos trataban de ayudar al personal de seguridad a mantener controlados los alrededores del country. Eso es lo que contaron los compañeros de trabajo de "Turu", quienes no paraban de lamentarse: "ya habían robado tres veces en las casas, pero anoche nos robaron a un compañero".

"Los conocía"

La Policía sospecha que todo empezó cuando un grupo de delincuentes rompió el alambrado para entrar a robar. El sereno los habría sorprendido en pleno acto delictivo y habría intentado seguirlos, por eso salió del country. Además, los investigadores creen que dos vecinos del barrio privado también realizaron disparos. Ante esas dudas, les practicaron la prueba de parafina a esas dos personas y a los dos guardias de seguridad que prestaban servicio en "La Arboleda" en ese momento, señalaron fuentes policiales.

Esa pericia determinará si alguno de ellos accionó un arma de fuego.

Respecto a los familiares de la víctima, estimaron que Flores conocía a los ladrones y que por eso lo asesinaron, para que no los delatara. "Parece que mi cuñado les peleó a los tipos porque estaba como pateado en el piso", comentó Esteban.

Tristeza

Los vecinos del barrio privado estaban conmocionados por la noticia, contó Guillermo Ruiz, otro empleado del country. "Era extraordinario, él vivía para su familia y siempre estaba haciendo bromas... Un excelente muchacho", lo describió.

Ruiz precisó que, además de sereno, "Turu" hacía refacciones en "La Arboleda". Muchas veces -agregó- los vecinos lo contrataban para que realizara tareas de jardinería. Igual que a su esposa, que ocasionalmente limpiaba en algunas viviendas del country. "Todos los vecinos están conmovidos porque era un muchacho humilde, que no tenía maldad", destacó Ruiz.

Por la tarde, los familiares de la víctima esperaban la llegada del cuerpo para iniciar el velatorio en la humilde casa donde vivía con su esposa y sus cuatro hijos: dos mujeres de 13 y 15 años, y dos varones de seis y ocho.

"No se imaginan el daño que le hicieron a esta familia. Si Dios existe, tiene que haber justicia porque han quedado cuatro chicos sin su padre", expresó Hilda Díaz, concuñada del sereno.

Personal de la Unidad Regional Oeste y de la división Homicidios y Delitos Complejos investigan el hecho.

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