Beethoven, Chopin y una merecida ovación de pie

Beethoven, Chopin y una merecida ovación de pie

SOLO CON EL PIANO. Así tocó Bruno Gelber en el San Martín. Fue un recital extenso y de altísimo nivel. GENTILEZA ENTE DE CULTURA DE TUCUMÁN SOLO CON EL PIANO. Así tocó Bruno Gelber en el San Martín. Fue un recital extenso y de altísimo nivel. GENTILEZA ENTE DE CULTURA DE TUCUMÁN
08 Septiembre 2013
"Mis dedos son musiquitos. Tengo diez musiquitos y cada uno debe apretar la tecla correcta", ilustraba Bruno Gelber unas horas antes del concierto. Los musiquitos se movieron a velocidad prodigiosa sobre el piano. Rápidos, sí, pero en especial sensibles. La digitación, la memoria y el ángel que acompaña a Gelber hipnotizaron al público en el San Martín durante casi dos horas. Pasó un clásico del Septiembre Musical y -como no podía ser de otro modo- la premiación fue con el soberano de pie.

El sostenido aplauso apenas Gelber pisó el escenario presagió lo que vendría. La primera parte fue para la Sonata Nº 3 y la Sonata para piano Nº 23 (ambas de Ludwig van Beethoven), mientras que el segundo segmento estuvo dedicado a Frederic Chopin: la Sonata N° 3, Andante Spianato y la Gran Polonesa Brillante.

El recital renovó el romance que mantienen el pianista y Tucumán desde hace más de 40 años. "La música es una religión para mí y yo estoy a su servicio", sostuvo Gelber. Se definió a sí mismo como un honrador de la amistad, un apasionado por los encuentros con seres queridos, largas charlas de por medio. Contó que ayuna los días de concierto (el viernes apenas había ingerido un Actimel y algo más hasta que le tocó salir a escena) y destacó que disfruta del mismo modo tocando en el interior del país que en las grandes capitales del mundo. Vaya si se nota.

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